Sexo prohibido: mitos y verdades sobre una práctica alternativa y tabú

El sexo anal es una experiencia placentera, sin embargo se encuentra atravesada por ideas preconcebidas que privan a la pareja de sus beneficios eróticos. Un especialista brindó para Infobae datos útiles para las parejas

El sexo anal se inscribe dentro de las prácticas alternativas (iStock)
El sexo anal se inscribe dentro de las prácticas alternativas (iStock)

El sexo anal se inscribe dentro de las prácticas alternativas. Para algunos considerado como prohibido, en el caso del género masculino por su asociación con la homosexualidad. Sin embargo la fisiología con sus mecanismos benéficos le está ganando la batalla a los preconceptos.

La experiencia erótica incluye al cuerpo en toda su dimensión -física, emocional, y simbólica- y cada una de las variantes sexuales pueden despertar placer, resistencia o rechazo.

"El ano es una de las zonas erógenas que más carga simbólica tiene desde el punto de vista cultural y social. Para las mujeres 'entregarlo' puede ser indicador de sumisión, de ser 'tomada' por el otro como demasiado liberal o con vasta experiencia sexual", explicó a Infobae, Walter Ghedin, (MN 74.794) , médico psiquiatra y sexólogo.

Pero para el especialista, en las prácticas heterosexuales se van incorporando variantes antes resistidas y el sexo anal se plantea como una alternativa cada vez más buscada en el juego erótico.

(iStock)
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El perineo y el ano es una zona rica en terminaciones nerviosas, lo que aumenta la posibilidad del placer

En el hombre las representaciones sociales tienen un peso significativo hasta que aprenden a liberarse de ellas, para darle más lugar a un goce que busca ser repetido por lo estimulante. "Craso error. Desde fines de la década del 50, los pioneros en sexualidad humana, Masters y Johnson, descubrieron que las parejas homosexuales dan prioridad al juego, al contacto corporal y la mayoría llaga al orgasmo por una masturbación compartida y no por la penetración anal. Por lo tanto podemos inferir que el mito de que el sexo anal masculino es un recurso homosexual se funda en la subestimación de esta práctica", detalló el especialista.

En la mujer ocurre lo contrario, ya que despierta sentimientos de humillación, de ser sometida, teme ser el objeto sumiso, pasible de ser dominada, resaltó Ghedin.

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