María Riot grabó más de 20 escenas pornográficas en Europa (Diego Zanotti)
María Riot grabó más de 20 escenas pornográficas en Europa (Diego Zanotti)

Escucharla hablar permite olvidar que solo tiene 25 años. Se muestra madura, convincente y segura de sí misma. María Riot es argentina, pero sus escapadas constantes y vivencias en otros países la hacen de todos aquellos lugares en donde atrapa experiencias. "Soy trabajadora sexual, he grabado muchas escenas en distintas partes del mundo, con productoras muy prestigiosas. Hace cuatro años que ejerzo el trabajo sexual en webcams, prostitución y pornografía", aseguró.

Dirigir sus propias películas en Argentina es su objetivo a corto plazo. "Es necesario producir porno en nuestro país", explicó la mujer que escribe a diario sus pensamientos sobre la sexualidad, el feminisimo y el derecho de los animales en sus redes sociales, convirtiéndose en una activista constante junto a muchas personas que exigen y buscan los mismos derechos que ella.

—Cuando filmás una escena, ¿disfrutás el sexo al igual que si lo hicieras con tu pareja o en tu intimidad?

—Disfrutar del sexo trabajando en porno depende del contexto, de la química que haya con quienes estés actuando, cómo te sientas, las cosas que tengas que hacer o dónde o si te sentís cómodo en el lugar donde se está grabando por ejemplo. En el porno he hecho videos en donde la he pasado genial y otras en lo que todo fue un poco más automático o que hubo momentos de cansancio por una pose incómoda o tuve que grabar con alguien con quien a pesar de llevarme bien no sentía atracción.

María Riot junto a Erika Lust, una de las directoras más reconocidas de Europa (Chio Lunaire)
María Riot junto a Erika Lust, una de las directoras más reconocidas de Europa (Chio Lunaire)

—¿Qué cuidados y conocimientos debe tener una mujer para ser actriz porno?

—Para poder trabajar en la industria del porno tenés que hacerte análisis de enfermedades de transmisión sexual y presentarlos antes de grabar cada escena. En Estados Unidos el sistema es mucho más avanzado ya que su industria es la más grande y masiva del mundo, y los estudios que tenés que presentar deben ser de los últimos 15 días antes de rodar y hay un sistema en el cual figuran los actores y actrices y cada compañía puede ver el estatus de cada uno en cuanto a sus analíticas.

—¿Es importante saber inglés o manejar correctamente las redes sociales?

—Para trabajar con algunas productoras o directores es bueno saber inglés ya que es uno de los idiomas principales en los que se manejan, tener alguna idea de marketing para crearse una propia marca personal y destacarse entre tantas personas que trabajan en la industria.

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—¿Cuánta presión estética hay en la pornografía?

—Hay ciertos estándares que se repiten en la mayoría de las producciones pero muchísimo menos que en la industria de la moda, por ejemplo. Muchas personas han dicho que yo no encajo en lo que ellos entienden como una actriz porno y mismo he recibido insultos de parte de hombres luego de leer alguna entrevista donde hablo de pornografía, ya que para esas personas, como no encajo en los parámetros de sus gustos o preferencias sexuales, pareciera que no puedo decidir trabajar con mi sexualidad y erotismo.

—¿Cómo es la dinámica de la filmación? ¿Suelen arrancar fuera de cámara o todo lo que sucede en cámara es espontáneo?

—Cada filmación es distinta según la productora, el director o lo que se esté rodando. Cambia mucho según el tipo de pornografía, las prácticas, dónde se esté haciendo, quieénes actúan, cuántos son en el set, si hay que cambiar los vestuarios, si se come antes o después, si hay que esperar a que se vaya la luz o que se arregle algo de la escenografía, si hay un guión y se filmarán varias escenas o solo una. A veces antes de que empiece la grabación se puede empezar a tener un contacto más íntimo con tu compañero de rodaje para que cuando empiece el video estar más preparado, pero eso depende de con quién estés trabajando.

—¿Es difícil para la pareja de una actriz porno o trabajadora sexual aceptar su trabajo? 

—Claramente depende de la persona con la que uno se relacione, pero por lo general, puede resultar complicado por los mandatos sociales que destinan a las mujeres que ejercen el trabajo sexual o están con más de una persona como una mala mujer. Sin embargo, hay personas que no tienen problema con eso o pueden vivirlo de manera normal y entender que el porno o la prostitución son simplemente un trabajo.

Su sueño es poder grabar sus propias escenas en Argentina (Smashing Films)
Su sueño es poder grabar sus propias escenas en Argentina (Smashing Films)

—¿Pensás en ser mamá o resignás esa idea? 

—No, no tengo interés en tener hijos. Que sea mujer no significa que tenga interés en ser madre y es algo que también creo que debe cambiar: no tenemos la obligación de seguir con la tradicionalidad de la familia o de tener hijos si no lo deseamos. De todos modos, ser madre o padre y ejercer el trabajo sexual es completamente compatible y tengo muchísimos compañeros y compañeras que lo son y que sus hijos saben de su trabajo y hasta apoyan su activismo por la conquista de derechos y para que dejen de ser labores estigmatizadas.

—¿Mirás tus escenas o las de otras actrices para corregirte cosas o cambiar algunos aspectos?

—Miro los videos donde actúo principalmente porque me interesa ver cómo quedaron luego de la posproducción y porque siempre he trabajado con compañías o directoras que me gustan sus películas más allá de si actúe yo o no. Pero sí, también suelo observarme y darme cuenta de si hay algo que no me gusta para intentar cambiarlo en la grabación siguiente, como hacen muchos actores que trabajan fuera del porno.

—¿Qué pensás del porno como herramienta de educación sexual?

—Si la mayoría de la gente ve el porno como la herramienta que les enseña a tener sexo es porque la educación sexual que tenemos tanto en el colegio como en nuestras casas es deficiente o muchas veces nula. Deberíamos saber que las películas son películas como lo son las de acción o fantasía, y que se está actuando, y por ello exagerando algunas cosas para que se vea mejor en la cámara, que si no se usa preservativo es porque los actores se hicieron analíticas antes, que todo está consensuado antes, que las fantasías son fantasías y que debemos contextualizar lo que estamos viendo. Se suele culpar al porno de cosas que en realidad son culpa de la sociedad en general.

—¿Qué críticas le harías a la pornografía?

—La crítica principal que le hago es la misma que podría hacerle a otras industrias: más inclusión y diversidad de otros cuerpos, más mujeres detrás de las cámaras, que la sexualidad deje de girar en torno al placer del hombre y que los videos dejen de terminar cuando el hombre llega al orgasmo como si ese fuera el final del acto sexual y se ignore por completo el placer u orgasmo de la mujer.

—¿Qué es lo más difícil y lo que más te gusta de ser actriz porno?

—Lo más difícil de ser actriz porno es el estigma que hay hacia el trabajo sexual y sobre el hecho de que una persona decida usar su erotismo y sexualidad para trabajar. Todo el mundo tiene sexo y mira porno, pero si alguien dice que trabaja de ello, es algo que hay que apuntar con el dedo y criticar desde una visión moral. Lo que más me gusta es que para mí no solo es un trabajo sino también la expresión más fuerte que encontré de hacer con mi cuerpo lo que quiero. Pude desprenderme de la mirada moral de los demás que quiere controlar los cuerpos ajenos y que pretende decidir qué tipo de sexualidad es la correcta, y eso sin el trabajo sexual seguramente me hubiese costado muchísimo más.

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