Cuando el año pasado se emitió el capítulo inaugural de 13 Reasons Why, la polémica fue inmediata. Y se incrementó por lo visto en el último episodio. ¿Era realmente una problemática dirigida al público adolescente? ¿El bullying y el abuso, fueron tratados con la seriedad necesaria? ¿Terminó siendo una apología del delito y una manera de entender la manera de pensar de los adolescentes y sus conflictos?

Con todo este panorama, se lanzó la segunda temporada. La premiere de esta nueva entrega se vio suspendida a raíz del tiroteo en un colegio secundario en Texas. Con lo cual, ya comenzó a distribuirse en los diferentes países con más respeto.

“13 Reasons Why”, parte II
“13 Reasons Why”, parte II

En el inicio del primer episodio, los actores más jóvenes nos advierten -mirando a cámara- sobre las temáticas y las escenas que se verán en la serie. Y sugieren ponerse en contacto con una página que se creó a raíz de esta serie, que fue pensada a raíz de las consultas y los miedos que generó en la audiencia la primera temporada.

Dicho esto, 13 Reasons… deambula entre el juicio que impulsa la mamá de Hannah Baker (la protagonista, interpretada por Katherine Langford, y quien envía los 13 casettes a quienes considera responsables de su suicidio), y la conexión con su fiel compañero y eterno enamorado, Clay Jensen (Dylan Minnette).

Por supuesto que el bullying y el abuso vuelven a ser protagonistas en esta temporada, tal vez de una manera más cruda y gráfica, lo que provoca cierto alejamiento por parte del público.

Hannah y Clay
Hannah y Clay

Lo cierto es que las series para millenials no serán iguales después de 13 Reasons Why. Y sin dudas se trata de una ficción que los adolescentes deberían ver acompañados de un adulto que los oriente y asesore en ciertos pasajes de la trama.

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