Después de siete años de pareja, Guido Kaczka se casó el fin de semana con Soledad Rodríguez, madre de sus hijos más chicos, Helena y Benjamín. El conductor y su mujer celebraron su unión con una mega fiesta para 200 invitados en el Hotel Alvear.

Todavía cargado de emoción, el actor –que debutó a los cuatro años en Pelito– habló en su programa y terminó haciendo emocionar hasta las lágrimas a todos en vivo. "Este sábado me di tantos abrazos, e incluso el domingo me di muchos abrazos. Y me di abrazos hoy. Me di abrazos con mi mujer, con la familia, con los amigos. Incluso me di abrazos por la calle", destacó después de que dos participantes se abrazaran.

Cuando más afirmás un compromiso más miedo te da perderlo, es paradójico

"Qué bien que está esto de los abrazos, para ser una de estas cosas que cada vez te gusta más. No te hartás. Qué acción tan genuina de las personas, tan genial", continuó el conductor en su programa La tribuna de Guido, por la pantalla de El Trece.

Visiblemente emocionado y feliz por lo que vivió el último fin de semana junto a su mujer, familiares y amigos, Kaczka se animó a contar cuáles fueron sus sensaciones antes de proponerle casamiento a su mujer. "No saben las cosas que me dijo Martín, mi socio y mi hermano. No saben lo que fue y, en definitiva, uno hace las cosas por algo. Yo celebrando el amor con mi mujer, reconfirmando la familia que tenemos porque ya tenemos hijos, tenemos 7 años juntos, viviendo juntos", detalló.

Tenemos la tendencia de vivir hacia nosotros, muy individualista

"Entonces, me preguntaba ¿cuándo me voy a casar? ¿valdrá la pena? Porque todo es un esfuerzo. Hacer ese tipo de cosas es un esfuerzo, si no viene el esfuerzo por el lado de la guita, viene del lado de ponerse de acuerdo, en tensión, cuando más afirmás un compromiso más miedo te da perderlo, es paradójico. Es paradójico porque uno le tiene terror a lo que más ama y eso sucede en la vida. Los mayores miedos son con las personas que amamos", analizó el conductor de No está todo dicho, en La 100.

Luego volvió a hablar de los abrazos, motivo que lo había impulsado a abrirse en su programa: "Me pasó con mis amigos que eran testigos, con mi hermano, cuando entré con mi mamá y al otro día pensaba 'vale la pena'. Lo vale por estas cosas, así como vale la pena abrazar a un familiar que de golpe te das cuenta que no lo abrazás nunca. Y no por lo que le das al otro, sino por lo que te llevás del otro".

Iliana Calabró y Rocío Marengo, que estaban en La tribuna de Guido, se dejaron llevar por la emoción e incentivaron a que el conductor siguiera con su relato. "Es un ejercicio… Y es también un ejercicio mezclarse con la vida. Tenemos la tendencia de vivir hacia nosotros, muy individualistas. También cuando vas a comprometerte con alguien llegás a pensar '¿qué pongo yo?', '¿qué pone el otro?', como si esta idea de la independencia, que es muy buena para muchas cosas, fuera buena para esta", analizó.

"Piensen en este momento… Si están un poco felices, si no tienen a un padre, a un hijo, un hermano, un amigo. Flaco, ¿de qué independencia me hablás? Si dependemos de todo, del aire, de las cosas que hacemos y sentimos. Pero tiene tanta prensa y parece que es tan importante ser independiente y no necesitar de nadie. 'Mirá lo lindo que soy, el auto que tengo', que son cosas fantásticas, pero no hacen a la vida, definitivamente no hacen a la vida", concluyó Guido Kaczka .

 

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