Una iglesia, una celda y un barco: las locaciones más raras en donde se grabaron grandes discos

Desde John y Yoko hasta Arcade Fire, pasando por Radiohead y los Rolling Stones, diez historias de discos que fueron registrados en los lugares más insólitos

Las locaciones más extrañas en donde se grabaron grandes discos
Las locaciones más extrañas en donde se grabaron grandes discos

El ingeniero de sonido, las consolas, los asistentes, instrumentos por todos lados, vasos que alguien apoya y otro levanta, ceniceros repletos (indeseables e infaltables). Quien haya pasado un rato en un estudio de grabación habrá visto una escena compuesta, más o menos, por esos detalles. Quien haya pasado días, sabrá que la actividad nunca empieza antes del mediodía, que la hora en uno de esos lugares cuesta mucho dinero y que cualquiera que sea ajeno a los músicos (a menos que haya sido llamado por ellos) no será bienvenido.

El espacio en sí ya tiene cierta mística: la acústica es perfecta, las paredes son acolchonadas, los pisos alfombrados, los sillones mullidos. Muchas bandas van buscando, incluso, un poco de la magia que dejaron los otros, los que se fueron, los que ya pasaron por ahí, los que grabaron algún hit con esas mismas máquinas. Otras, sin embargo, deciden salir a montar su propio ritual en lugares inexplorados, espacios vírgenes de sonidos ensayados, lienzos blancos donde pintar sus propias historias.

Por falta de presupuesto o por exceso, los artistas se han dejando llevar por su instinto y a través de los años han ido buscando novedosas locaciones para grabar allí sus discos. Algunos se esforzaron en encontrar el sitio más original, a otros no les quedó otra: estaban encerrados allí. Aquí van las historias de diez discos registrados en lugares poco habituales. Aunque nadie dijo nunca que un estudio de grabación fuese un sitio de lo más normal.

1.Sabbath Bloody Sabbath, de Black Sabbath

Sabbath Bloody Sabbath, de Black Sabbath
Sabbath Bloody Sabbath, de Black Sabbath

Editado en 1973, la banda de Ozzy Osbourne decidió que lo mejor para acompañar su perfil terrorífico era grabar en un castillo embrujado. Venían de hacer Vol. 4 (1972) en una mansión de Bel Air, un lujoso barrio de Los Angeles, California, donde habían vivido como ricos, de los nuevos. Entonces para Sabbath Bloody Sabbath buscaron un poco más de oscuridad. Aunque terminaron grabando buena parte de los temas en los estudios Morgan de Londres, todos los temas del quinto disco de la banda británica se compusieron en el castillo de Clearwell.

Con un estilo medieval e imponente, la enorme construcción del siglo XVIII había sido habilitada como estudio de grabación para Badfinger en 1971, antes que para Black Sabbath. “…No podíamos concentrarnos en ese maldito castillo. Nos asustamos tanto que ninguno de nosotros dormíamos. Simplemente yacías allí con los ojos bien abiertos, esperando que una armadura vacía entrara a tu habitación en cualquier momento y te clavara una daga en el culo. Y las jodidas sesiones de espiritismo que seguimos manteniendo no ayudaron. No sé lo que estábamos pensando, porque esas cosas son muy poco fiables. No tienes idea de quién es…”, recordaría Osbourne en su autobiografía “I am Ozzy” (editada en 2009) confesando que ya ni sabían a qué espíritu estaban llamando.

2. Machine head, de Deep Purple

Machine head, de Deep Purple
Machine head, de Deep Purple

“Un estúpido con una pistola de bengalas quemó el lugar desde el suelo. Humo en el agua, fuego en el cielo”, canta Ian Gillan en “Smoke on the Water”, punta de lanza para su disco Machine Head y marca registrada de Deep Purple a través de los años. La letra no es poesía sino la descripción de un hecho puntual que sucedió mientras grababan el álbum que los llevaría a la fama mundial. El lugar elegido para el registro de esa y otras canciones había sido el casino de Ginebra, pero terminaron grabando en un estudio móvil emplazado en la puerta del Grand Hotel de la capital suiza.

La noche del incendio ocasionado por el grupo de The Mothers, la banda de Frank Zappa, todos se salvaron de milagro, pero el casino y los equipos desaparecieron consumidos por el fuego. La experiencia fue colectiva y no es casual que la canción haya sido firmada por todos sus integrantes: Ritchie Blackmore, Ian Gillan, Roger Glover, Jon Lord y Ian Paice. El estudio donde grabaron el tema estaba ubicado en una camioneta afuera del hotel, y se conectaba mediante metros y metros cable a la habitación en la que estaban alojados los Purple. Colchones para el aislamiento y una fe ciega en que las cosas estaban saliendo bien fueron suficientes, ya que no pudieron chequear el resultado hasta que terminaron todo.

3. Exile on Main St., de The Rolling Stones

Exile on Main St., de The Rolling Stones
Exile on Main St., de The Rolling Stones

Los problemas con el fisco han sido una constante en las carreras de los artistas más ricos y famosos. Los Rolling Stones no fueron la excepción y a comienzos de la década del 70, Keith Richards alquiló una casa al sur de Francia, muy cerca de Niza donde grabaron canciones y vivieron un retiro psicodélico por el que llegaron a pasar más de 70 personas a la vez. No querer pagar impuestos en Inglaterra fue la excusa perfecta para una etapa de descontrol que quedó plasmada en Exile on Main St.

En 2010, el documental Stones in Exile, dirigido por Stephen Kijak, mostró lo que el inconsciente colectivo ya imaginaba: drogas, psicodelia, rock and roll. Los invitados que pasaban por allí podían ser desde John Lennon o William Burroughs, pasando por un sinfín de dealers, amantes y amigos de cualquier tipo. Todo fue una fiesta hasta que las autoridades francesas decidieron que no era bueno tenerlos allí, por los ruidos constantes, el desfile de personajes cada vez más locos y la sospecha de que e traficaban drogas ahí adentro. El disco se terminó de arreglar en Los Ángeles, pero se cocinó en esa casona de Nellcôte, en Villefranche.

4. A Momentary Lapse of Reason, Pink Floyd

A Momentary Lapse of Reason, Pink Floyd
A Momentary Lapse of Reason, Pink Floyd

“Fue una pesadilla. La imagen idílica de grabar en un barco no tiene nada que ver con lo que fueron aquellas sesiones en realidad”. Las palabras de David Gilmour tiran –justamente- por la borda, toda posibilidad de romantizar la grabación de A Momentary Lapse of Reason. El líder de Pink Floyd se sinceró con el presentador Matt Everitt en su programa de BBC Radio, confirmando que en esos días del verano de 1986, se dividía entre ocuparse de la música y del litigio que mantenía con Roger Waters, su antiguo socio en Pink Floyd.

La casa barco, donde se reunieron a grabar ese disco, era de 1911 y su dueño lo había diseñado para que en la cubierta pudiera entrar una orquesta de hasta 90 músicos. Cuando lo compró Gilmour, lo convirtió en un estudio de grabación con ventanales y un gran sentido estético. Aunque técnicamente era un poco limitado, el resultado fue muy bueno. Mejor ni preguntarle a Gilmour: “No quiero desenterrar recuerdos antiguos y horrorosos, pero estábamos en medio de nuestra disputa legal (con Waters) mientras grabábamos y, en medio de cada pequeña cosa que hacíamos, tenía que ir al teléfono a hablar con los abogados. Consumían nuestro tiempo en el estudio, y me agotaban a mí”.

5. Unfinished Music No. 2: Life With The Lions, John Lennon y Yoko Ono

Unfinished Music No. 2: Life With The Lions, John Lennon y Yoko Ono
Unfinished Music No. 2: Life With The Lions, John Lennon y Yoko Ono

Yoko Ono nunca fue una persona corriente y si hay alguien que ha hecho de las situaciones difíciles una oportunidad, es ella. En 1969, la artista y John Lennon estaban instalados en un hospital londinense: Yoko había perdido un embarazo después de sufrir un aborto espontáneo. Esos días de dolor los usaron para hacer música. En su libro “Mujeres del rock. Su historia”, la periodista catalana Anabel Vélez escribió: “Su segundo disco Unfinished Music, Nº 2: Life with de Lions fue publicado seis meses después de su boda. La voz de Ono, un lamento improvisado, un grito feroz, era la protagonista. Se grabó en parte en el Hospital Queen Charlotte donde Ono estaba convaleciente de un aborto. En la portada aparece ella en la cama del hospital y Lennon en el suelo tumbado junto a su esposa”.

El disco documenta esos cuatro días que estuvieron juntos en el hospital. “No Bed for Beatle John”, es una canción basada es un artículo del diario en la que Ono canta, no sin algo de ironía el momento en el que John le tuvo que dar su cama (en la que él descansaba como acompañante) a un paciente que tenía que permanecer en reposo. Hay otros temas que también se refieren a la vida del bebé que nunca llegó a nacer y a todo el álbum lo recorre un espíritu de lo más visceral. Seis años más tarde iba a nacer Sean, el único hijo que tuvieron juntos.

6. Ok Computer, Radiohead

Ok Computer, Radiohead
Ok Computer, Radiohead

Dicen que las consolas se apagaban sin motivo, que había fantasmas que recorrían las habitaciones noche tras noche y que sin todo eso alrededor nunca se hubiera logrado un disco igual. En Bath, Inglaterra, una finca gigante que data del siglo XV, aproximadamente, en coincidencia con el reinado de la Casa Tudor, sirvió como escenario para grabar Ok Computer, el disco más famoso de Radiohead. Al grupo de Thom Yorke se la alquiló la actriz Jane Seymour, que en general la monetizaba rentándola como locación para rodajes. Hizo una excepción con los músicos, con la condición de que le dieran de comer a su gato que se iba a quedar allí mientras ella les dejaba la casa.

El guitarrista Jonny Greenwood dijo en una entrevista luego de que saliera el disco, que mientras estuvo en la casa escuchaba voces por las noches y que incluso una de ellas lo incitó a cortarse el pelo. No se sabe si esos fantasmas eran de verdad o no, pero muchos años después el diablo metió la cola y en 2019 desapareció un minidisc con material adicional de esas sesiones. Eran 18 horas de grabación por las que un pirata informático pidió rescate a través de internet, nada menos que 150 mil dólares, para no hacerlo público. Los miembros de Radiohead fueron por más, y publicaron todo el contenido sin restricciones y decidieron destinar las ganancias a Extinction Rebellion, un grupo de activistas contra el cambio climático.

7. The Downward Spiral, Nine Inch Nails

The Downward Spiral, Nine Inch Nails
The Downward Spiral, Nine Inch Nails

Asesinatos, sangre, sectas. Todo eso fueron a buscar los de Nine Inch Nails cuando en la primavera de 1994 se metieron a grabar The Downward Spiral en la casona de Cielo Drive. Allí había sido asesinada Sharon Tate, esposa de Roman Polanski, actriz y modelo que estaba embarazada, junto a otras cuatro personas. Los verdugos salieron del seno de la secta liderada por Charles Manson y antes de irse escribieron “pig” (cerdo en inglés) a la entrada de la propiedad. Corría 1969 y el mundo del espectáculo aún coqueteaba con esta perversa agrupación y su cabecilla, que jugaba a ser una estrella de rock.

En una entrevista con la edición norteamericana de la revista Rolling Stone, Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails, contó: “La hermana de Sharon Tate me preguntó si, viviendo en la casa, estaba explotando la muerte de su hermana. Creo que nunca se me había ocurrido antes. Ella perdió a su hermana por un acto sin sentido que yo no quiero apoyar. ¿Y si hubiese sido mi hermana? Pensé: ‘Que se joda Charles Manson’. Me fui a casa y aquella noche lloré. Me hizo ver que las cosas tienen otra cara”.

8. Neon Bible, Arcade Fire

Neon Bible, Arcade Fire
Neon Bible, Arcade Fire

La acústica de una iglesia siempre ha sido objeto de deseo por músicos y cantantes. En ningún otro sitio se puede cantar el “Ave María” a capela y que suene de ese modo, pero grabar un disco es otra cosa. La banda Arcade Fire estaba tan fascinada con ese sonido que en 2006 compró la antigua iglesia de Farnham, que luego convirtió en estudio de grabación. Neon Bible fue el primer disco que grabaron allí y con el que se coronaron como distintos. Luego también registrarían ahí las canciones de The Suburbs, su siguiente álbum, y ese sería el final para la etapa de rock en el templo.

Lo que ocurrió en 2012 fue suficiente para que los canadienses dijesen basta. El techo de la capilla se vino abajo poco antes de que el grupo entrase a grabar a su cuarto álbum. Tuvieron suerte. A partir de entonces lo pusieron a la venta por 325 mil dólares, para quien quiera comprarla y reformarla. Además de ellos, mientras estuvo en pie, también se la alquilaron a Beirut, Colin Stetson y Wolf Parede, entre otros artistas que iban en busca de ese ambiente único. Nadie olvidará el sonido de esos primeros discos de Arcade Fire, producto de la acústica que brindaban los altos muros de la pequeña iglesia de Montreal.

9. Anthems for Doomed Youth, The Libertines

Anthems for Doomed Youth, The Libertines
Anthems for Doomed Youth, The Libertines

Reyes de la escena británica en los 2.000, The Libertines se tomaron más de una década en volver a sacar un disco. En el medio, Pete Doherty se dedicó a su carrera solista y a ganar espacios en los medios por algún que otro escándalo en la vía pública. De modo que la vuelta con su grupo tenía que ser especial. Para su tercer disco eligieron salir de Londres y establecerse la localidad tailandesa de Bang Saray. Allá fueron con sus canciones y todo lo necesario para montar el estudio… sobre un nido de serpientes.

El resultado fue potente, aunque los medios británicos estaban ávidos por criticar, como lo hizo The Guardian: “El insoportable espectáculo de terror sensacionalista pareció durar mucho más que su carrera, empequeñeciendo hasta el punto de que era difícil recordar por qué la gente había pensado que eran buenos en primer lugar”. El mismo artículo también reconoce que Doherty y su coequiper Carl Barât “fueron realmente grandes compositores de canciones con una visión singularmente sesgada”. Fue Barât quien contó en una entrevista, tiempo después, que el disco se hizo lo suficientemente rápido para no llegar a que los pique una de esas temibles serpientes tailandesas. No había con antídotos para veneno, ni tampoco hospitales cerca, si los mordía una serpiente, morirían. Sobrevivieron a la excentricidad y se reinventaron, no es poco.

10. Dauði Baldrs, Burzum

Dauði Baldrs, Burzum
Dauði Baldrs, Burzum

Johnny Cash grabó At Folsom Prison, en vivo, en una prisión estatal de California, un disco que se lanzó, como una rareza en 1968. Cash estaba de visita, mitigando la soledad y el aislamiento de cientos de reclusos. Pero hay otros discos grabados en la cárcel, cuyos intérpretes no tienen las mismas intenciones, ni el don de gente, que el prodigioso músico de country. Es el caso de Varg Vikernes, de la banda Burzum, que registró su quinto álbum en una prisión noruega.

Dauði Baldrs surgió mientras Vikernes cumplía la condena por asesinato, ya que había matado a Euronymous, su ex compañero en la banda Mayhem, el 10 de agosto de 1993. No fue un accidente, fueron 23 cuchilladas. En prisión, Vikernes pudo acceder a un sintetizador y a una grabadora, así que se decidió por darle un marco instrumental a este disco basado en la mitología nórdica, que él venera como una nueva religión.

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