"Me acuerdo cuando salió la primera temporada: estrenó un viernes, y el sábado a la tarde recibíamos mensajes pidiendo la segunda", recuerda José Giménez Zapiola, El Purre. El fenómeno se repitió, la nueva temporada de GO! Vive a tu manera es un éxito en Netflix, que estrenó la serie juvenil en 190 países, y sus fanáticos ya sueñan con la secuela.

"Yo me acuerdo de despertarme al otro día y decir: "Purre, mira, tengo 10.000 seguidores más que ayer a la noche", recuerda Pilar Pascual, que interpreta a Mía Cáceres.

"Me decís 190 países y yo, de verdad, no puedo tomar dimensión de lo que son 190 países. Creo que hay países que ni siquiera conozco…", se sorprende Giménez Zapiola sobre el impacto global que tiene Netflix.

Ahora, el nuevo desafío y la adrenalina llegarán de la mano de siete shows en vivo, en el teatro Ópera. La propuesta inicial era de dos espectáculos, pero las localidades se agotaron y tuvieron que seguir agregando fechas. "El vivo tiene esa adrenalina del público que no te da ninguna cámara", afirma el protagonista.

—¿Cuál fue la serie que te marcó? La que vos veías y con la que dijiste: "Yo quiero hacer esto".

Purre: —De chico no jugaba al rugby, nada que ver. Me empecé a dedicar a la actuación a los 17 años. Pero cuando veía Casi ángeles me acuerdo de una sensación interna que decía: "Yo quiero hacer eso". Pero en mi familia no decía nada, soy el menor de 11 hermanos.

—¡¿11 hermanos?!

Purre: —Exactamente. Y nadie hace teatro.

—¿Y tus padres te acompañaron en la decisión?

Purre: —Un montonazo. Yo estudiaba producción de televisión y un día me acuerdo de estar en la clase: "Yo no quiero estar atrás de la cámara, yo quiero estar enfrente", dije. Ya estudiaba teatro. Así que la llamé a mi mamá y le dije: "¿Podemos tomar unos mates?". La siento en casa y le digo: "Má, yo quiero ser actor". Y me dijo: "Buenísimo, lo único que te pido es que mañana vayas a desanotarte para no pagarla más…". Fue como: "No te quiero todos los días en casa". Y por eso ahí viene mi mensaje: hay que trabajar para lo que uno quiere, hay que estudiar, hay que prepararse.

—En tu caso, trabajabas en México, y el primer casting para Go! lo hacés desde allá.

Pilar: —Sí.

—Y en algún momento te dicen: "Bueno, vení a la Argentina".

Pilar: —Sí. Yo estaba súper nerviosa. Actúo desde los nueve años y más o menos tenía una idea de algo. Hice miles de castings para comerciales y hacía publicidades, todo eso. Pues me hablan para el de Go!, y voy; tenía un buen presentimiento. Lo hice, me dijeron: "Bueno, ¿mañana puedes venir al call back?". "Sí, sí, vengo mañana". "Te vamos a ver como en tres semanas me dicen". Y ese mismo día a la tarde me escribieron el viernes: "Tenemos una llamada". Me hablan y me dicen: "Tienes el 80% de probabilidades". Y yo ya estaba llorando… "Para completar el 100 tenés que venirte a Argentina para verte con los demás". Había que ver como quedábamos las parejas y eso.

Purre: —Y también contá que hacíamos clases. Tuvimos dos meses de casting acá donde íbamos tres veces por semana a cantar, a bailar  y a actuar.

—En ese momento tenías 16 años. ¿Cómo se lo dijiste a tus padres?

Pilar: —Mis papás siempre me apoyaron, desde chiquita, y me acompañan a todos lados. De hecho ahora están acá en Argentina, conmigo. Al casting de Go! fui con mi papá y él me decía: "Te tenés que ir. Mañana hacemos las valijas y te llevamos, no te preocupes". Mis papás son lo mejor que puede existir en el mundo, siempre me apoyan en todo. De un día para el otro me dicen: "Te vas el domingo pero no sabemos cuándo es tu pasaje de regreso porque no sabemos si vas a quedar".

—Cuando los seleccionan comienzan el taller. ¿Todos los que hacían ese taller ya quedaban o a algunos los iban eliminando?

Purre: —No. Eramos 30 y sabíamos que quedaban 13, 14.

Pilar: —Sí, era una presión impresionante porque de la nada nos montaban una coreografía y nos decían: "Pili y Purre, al centro". Y todos los demás viéndote. Nos grababan con una cámara para mandárselo a Netflix y ver qué opinaban.

—Todavía en ese momento no se sabía qué personaje iba a hacer cada uno.

Purre: —No. De hecho, muchas veces, ya más cerca del final del taller, te mandaban un mensaje y te decían: "Purre, ¿te podés quedar después de hora para probar?". Y te daban un par de escenas para tres personajes.

Pilar: —Sí, era el estrés más grande del universo.

—Vos siempre fuiste Mía.

Pilar: —Desde el primer casting siempre me tocó hacer de Mía.

—¿Están con miedo de la presentación en el Ópera en vivo?

Purre: —No sé si con miedo. Ansioso. Nervioso, sí.

Pilar: —Yo sí, yo estoy con un poco de miedo porque quiero ensayar mucho para estar perfecta ese día. Pero sí, me pongo más ansiosa y emocionada de conocer al público y estar en un show en vivo y sentir la adrenalina.

Purre: —El vivo tiene esa adrenalina del público, no te lo da ninguna cámara.

—Hablarle al público infantil, preadolescente y adolescente, conlleva ciertos cuidados. Ustedes tienen sus propias redes sociales y sus vidas, más allá de la vida de los personajes. ¿Te podés sacar una foto y mostrarte tomando cerveza a la noche? ¿Cómo se maneja eso?

Purre: —Es que como poder, podemos.

—No hay una cláusula contractual que hable de esto.

Purre: —No.

Pilar: —Pero creo que nadie lo hace por…

Purre: —Uno también entiende que, de repente, para los chicos que nos siguen somos referentes. Y hay cosas que cuando crezcan conocerán solos, no soy quién para mostrárselo.

Pilar: —Sí. También hay que ser cuidadosos, nos siguen muy chiquitos y es mejor subir una historia hablando de cualquier cosa que antes que subir una cerveza. Realmente, no ganamos nada.

Purre: —Yo creo que para que los padres se queden tranquilos.

—¿Qué mensaje les dejamos a los chicos que los siguen?

Pilar: —Siempre hay que luchar por los sueños y nunca hay que rendirse. Siempre se les va a cruzar una Lupe en su vida porque siempre pasa, a todos ya se nos cruzó, y hay que seguir adelante. Tomar muchas clases para lo que quieras hacer y nunca rendirte. Y siempre tener la mente fría.

Purre: —Yo voy a decir un mensaje que le dejamos a los padres también. Sé que ellos siempre quieren lo mejor para nosotros, pero por ahí, lo que ellos piensan que es lo mejor para nosotros, lo que ellos piensan, no lo es. Por ahí, es más lindo escucharnos.

—Luchar por los sueños entonces. Y a los papás, permitir que los hijos luchen por sus sueños y acompañarlos.

Purre: —Sí. Nosotros tenemos la suerte de que nuestros padres nos apoyan, y es hermoso que lo hagan.