Natalia Denegri y Eugenia Unger
Natalia Denegri y Eugenia Unger

Nació en Polonia en 1926, en  una familia judía compuesta por sus padres y sus hermanos. Su apellido era Rotsjen, aunque luego adoptó el Unger de su marido, David, a quien conoció en en un campo de refugiados en Italia apenas terminó la Segunda Guerra Mundial.

Hoy tiene 93 años, hijos, nietos y bisnietos. Sin embargo recuerda el sufrimiento que vivió en el Holocausto. De aquella niña de rizos, de ojos verdes y moños de seda que jugaba con sus hermanos en las calles de Polonia, hasta el dramático momento en el que fue separada de su familia, rapada y violada. "Viví lo más inhumano que ni un libro, una película ni una nota podrá describir", dijo Eugenia Unger en una entrevista con Natalia Denegri para su programa Corazones Guerreros, que se emite en el canal Mega TV en los Estados Unidos. El testimonio formará parte del  documental La niña número 48914, que contará con duros relatos de la Shoá, el genocidio más grande la historia de la humanidad.

Eugenia relató que a los 13 años ya había pasado por siete campos de concentración, y llegó a pesar apenas 28 kilos. Fue vulnerada en varias ocasiones, obligada a realizar trabajo esclavo y estuvo al borde de la muerte hasta que, con valentía, logró escaparse junto a una amiga y quedó bajo el resguardo del Ejército Rojo de Rusia. "Sufrí todo tipo de humillaciones. Un día en un ghetto pedí cantar canciones de shabat. Y al escucharnos, una soldada alemana entró a esas cuchetas y empezó a disparar, a matar por matar y solo porque algunas habíamos empezado a cantar".

"A mi marido lo conocí en Italia, cuando terminó la guerra. A él le habían matado a toda su familia. Ahí tuvimos a nuestro primer hijo, Leonardo".  Llegó a la Argentina en 1949, en un barco repleto de gente amontonada y que hacía paradas en distintos países. En Paraguay se quedó un tiempo con su esposo, y luego vinieron al país. En 1954, gracias a la Cruz Roja, se reencontró con su mamá Raquel, que también logró sobrevivir al genocidio.

Eugenia contó que su lema siempre fue hablar para no olvidar. "Si Dios me dio vida y me salvó, quiero contar y contar, porque aún hay gente que no cree que en 1939 los nazis armaron los ghettos y los campos de concentración. Aún algunos no lo creen".

Ya en la Argentina aprendió el idioma, trabajó de cosmetóloga y hasta se animó a manejar, cuando las mujeres no solían hacerlo. Además fundó el Museo del Holocausto de Buenos Aires, escribió dos libros y le dio su testimonio a Steven Spilberg para la película La lista de Schindler. Incluso el prestigioso director le ofreció recorrer Alemania y Polonia, sin embargo ella se juró no volver nunca más.

"Siento que Dios me regala años para no callar. Varios sobrevivientes no pueden relatar la historia y somos la última generación que puede dar testimonio de lo ocurrido", agregó.

El material se podrá conocer en julio en el ciclo Corazones Guerreros, y luego será utilizado en un documental que se estrenaría en el mes de septiembre, también en los Estados Unidos. Cabe recordar que la periodista y conductora Natalia Denegri obtuvo 7 premios Emmys por sus ciclos y documentales en ese país. Además recientemente desembarcó en la Argentina, junto a Editorial Atlántida, en el nuevo canal de Gente, en donde presenta todas sus historias solidarias.

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