Hablamos del Maradona mediático: un Maradona que se volvió insoportable desde que es el protagonista de los programas de chimentos y no de los programas deportivos. Un Maradona que habilita que hablen de él las 24 horas y es el que menos habla; dejando que sus mujeres se pelean entre ellas exponiendo todas sus miserias en televisión.

Porque  para el Diego mediático la frase de cabecera es "divide y reinarás": sólo creyéndose Dios logra que todos quienes lo rodean sean inferiores, peleando por su trono, por su cariño,  por su plata o por su preferencia. Así  divide permanentemente afectos. Cuando quiere a Dalma y Gianinna odia a sus hijos extramatrimoniales; cuando los quiere a ellos es porque está peleado con sus hijas mayores: es insoportable.

Porque mientras todos se pelean él no dice nada, pero cuando habla lo único que hace es embarrar la cancha que alguna vez tiñó de gloria. Trabaja de mediático para las señoras que miran los programas de chimentos y no para el hincha de fútbol que lo vio llegar a ser el mejor del mundo.

Porque  su incontinencia verbal a la hora de dar un reportaje deja polémicas por doquier y es capaz de decir que Dalma no quería a su abuela, cuando la propia hija argumentó que fue ella quien le avisó de su muerte y no tuvo ni siquiera su padre en su casamiento: su odio por Claudia Villafañe se ve replicado en sus hijas mayores que no se lo merecen.

Porque su relación con Verónica Ojeda fluctúa según su amor o desamor por Rocío Oliva. Maradona no sabe, ni quiere, ni puede estar solo. Cuando se acerca a Ojeda lo mismo sucede con su hijito Dieguito Fernando que recién ahora sabe lo que es tener un papá presente por poco tiempo. Verónica, que siempre siguió enamorada de él, vio la oportunidad para volver ante el alejamiento de Rocío. Mientras tanto "el macho" sigue dejando que sus mujeres se pelean por él.

Con Oliva nunca se sabe si es amor o eternas venganzas: todo comenzó cuando ella se vino Buenos Aires en octubre y él apareció con una rubia en una tribuna en Los Dorados de Sinaloa, México. Luego, aquí, a ella se le adjudicaron algunas relaciones; después vino la separación y ahí la cercanía a Ojeda. Ahora Rocío es "lo peor que le pasó" cuando hasta hace poco era "el amor de su vida".  Conformar a Dios es imposible. Ella descubrió ahora que quiere ser futbolista, dice que se postergó durante años para acompañar a un hombre 30 años mayor que ella.

Porque Maradona representa en el mundo mediático lo mismo que los políticos que alimentan la grieta. Cómo a muchos de sus referentes, a él se lo quiere o se lo odia; se está de su lado o se está en su contra. A los enemigos el destierro; a los amigos todo lo que sea para tenerlo a su lado. En definitiva es causa, efecto y reflejo de sus propias creencias.

Porque Maradona, que aclama a Fidel Castro, a los Kirchner o a Maduro, su vida resulta tan antidemocrática como el de sus ídolos: si no si está con su "régimen" descarga la venganza de su lengua viperina y los efectos de ser su enemigo. El mundo del espectáculo ya no da luminarias que ocupen la pantalla con un culebrón semejante al de él y su entorno. 90 minutos fuera de la cancha son horas y horas de televisión mediática; y eso lo vuelve directamente insoportable.

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