"Me han roto el corazón. No sé si mucho o poco pero sé lo que es sufrir por amor", cuenta Gustavo Garzón, que hoy está soltero. Y con ganas de enamorarse. "Apuesto al amor y a la pareja, pero sé estar sólo; aprendí. El amor aparece o no aparece, mientras tanto pasarla lo mejor posible", asegura y mientras espera disfruta de su gran presente profesional.

"La vocación la tengo intacta. Lo que pasa es que cuando uno ama mucho lo que hace, también sufre cuando las cosas no son como quiere. El amor tiene esas cosas", dice el actor, que acaba de estrenar en cine Sueño Florianópolis, se prepara para dirigir en Microteatro una obra escrita y protagonizada por su hija Tamara, y es uno de los protagonistas de Rotos de amor, junto a Víctor Laplace y Pepe Soriano.

La actuación es una pasión compartida en familia. En Sueño…, la película que protagoniza con Mercedes Morán, participó su hijo Joaquín. Y los mellizos Mariano y Juan Garzón también encontraron en el teatro un espacio propio: actúan dirigidos por su padre en el documental Down para arriba.

Gustavo Garzón en “Sueño Florianopolis”
Gustavo Garzón en “Sueño Florianopolis”

"El formato de Microteatro es buenísimo", reflexiona sobre la novedosa propuesta ya instalada en la cartelera porteña, que tendrá su obra entre las destacadas de febrero. "Además de la proximidad con el público, si no te gustó los 15 minutos (que dura la pieza) pasan rápido. En cambio, cuando una obra dura dos horas, si no te gusta y no te podés ir porque queda mal, te ven los actores, es mucho…", reflexiona Garzón, y aclara que a él no le molesta tanto como a sus compañeros cuando un espectador deja la sala en plena función.

—¿Se dan cuenta?

—¿Cuando se va uno? Y cuando se duerme uno… "El hijo de puta de la segunda fila se durmió, miralo". Entonces, por ahí yo voy, le pego un grito y lo despierto.

—Si alguno se fue puede, puede ser que haya tenido una emergencia, que se sintiera mal…

—Sí, pero en general el actor lee falta de interés: "¡Qué pedazo de hijo de puta que se levantó y se fue!".

—Es una falta de respeto grande.

—Pero cuando uno se expone, se expone a que guste o a que no guste lo que hace. ¿Por qué está obligada la gente a que le guste lo que hacemos? ¿Y por qué obligarse a quedarse sentada si no la está pasando bien? Encima que gastó un montón de plata, la está pasando mal… dejá que se vaya. Hay que ponerse en el lugar del espectador.

—¿Te acordás de tu peor función?

—Recuerdo algunos bochornos. Yo era muy tentado; ahora por suerte lo corregí, pero la pasé mal. Me han echado de elencos por reírme. Era un problema, no era de jodón que lo hacía.

—¿Cómo ves esto que está pasando en el medio con las mujeres?

—Lo observo y, por supuesto, estoy a favor de la igualdad. Me parece muy bien toda la lucha de las mujeres por lograr la igualdad en todos los aspectos.

—Aparecieron denuncias que llevaron a mucha gente a revisar su propio comportamiento en el pasado. ¿Te sucedió?

—Soy una persona respetuosa, medida: no hago nada si la otra parte no está de acuerdo. No tengo culpa en ese sentido. Por ahí alguna mujer puede decir lo contrario, pero reviso y me reviso y estoy atento sobre todo por la generación de mis hijos que están muy atentos a lo que uno hace como hombre y uno quiere ser cada vez mejor. En mi carrera profesional nunca tuve problemas con mis compañeras, ni supe de ningún compañero que los tenga. Sí supe de compañeras que han tenido problemas con productores: eso era bastante común. Productores que tal vez, aprovechando el poder que tenían, ya sabemos lo que podían pedir o no. Pero no viví ese problema. Y me sorprendió bastante todo esto.

—Estuvimos charlando en este mismo estudio hace más de dos años y me dijiste, en referencia al Gobierno de Mauricio Macri: "Ojalá logren hacer lo mismo o más que lo que construyó el kirchnerismo".

—Vivo en este país, necesito que le vaya bien al Gobierno porque me va a ir bien a mí también. Yo no quiero que le vaya mal, soy bastante egoísta en ese sentido. La política está ligada absolutamente a cómo nos va en la vida. Tu trabajo y el rendimiento de tu trabajo está muy ligado a las decisiones políticas que se toman. Eso lo sé porque a mí siempre me interesó la política, desde adolescente que me interesé, me informé y siempre supe que la felicidad de un pueblo depende mucho de las decisiones de los políticos de turno.

—¿Nunca quisiste participar activamente?

Fui candidato una vez, no me acuerdo qué año, a legislador en la Ciudad de Buenos Aires por Nuevo Encuentro, que en ese momento apoyaba al kirchnerismo. En la lista estaban Gaby (Gabriela) Cerruti y (Martín) Sabatella. No trascendió mucho; igual no tenía mucha chance de entrar. Vinieron a buscar apoyo y se los di. Sí me gusta el tema de la administración pública, el tema de cómo gestionar, la política cultural, es algo que siempre me interesó y me gustó. Pero nunca me ofrecieron ningún puesto ni nada, no sé si me ofrecían qué haría pero me interesa, sí, porque sé que hay mucho por hacer.

Gustavo Garzón protagoniza el nuevo film de Ana Katz junto a Mercedes Morán
Gustavo Garzón protagoniza el nuevo film de Ana Katz junto a Mercedes Morán

—Pasaron más de tres años de Gobierno. ¿Tenés todavía esa mirada optimista que tenías?

—No, mi mirada no era optimista: era un deseo, un anhelo. Esto confirma absolutamente lo que creía. Nosotros, mi grupo de referencia, siempre supimos lo que iba a ocurrir. Es lo que dijo (Daniel) Scioli en el debate con Macri, todo lo que dijo ocurrió: el ajuste, el hambre, el cierre de fábricas…

—Y en un año de elecciones, ¿qué creés que va a pasar con los argentinos?

No parece haber indicios de que esto vaya a cambiar porque ellos no parecen dispuestos a cambiar. Están contentos de cómo están las cosas y sé que no van a cambiar nada, así que no nos queda más que esperar, lamentablemente, que esta caída siga precipitándose, si es que no se toman medidas para que eso no ocurra. Si vos a la fiebre no la bajás con algo, la fiebre sube, y ellos dicen que se está bien así, con fiebre, que la culpa de la fiebre la tienen otros, y que hay que seguir con fiebre.

—¿La ves a Cristina Kirchner candidata?

—Ni la veo, ni no la veo. Hay que construir la unidad y un proyecto. Quien sea candidato no es lo más relevante como la gente cree, lo más importante es que la oposición se una con un proyecto y que ese proyecto tenga un candidato que represente a esa unidad de distintos sectores, y que pueda tener chance de ganar la elección en 2019. Necesitamos realmente parar esta caída porque los argentinos la están pasando mal. Hay que dejar de ser egoístas y vanidosos en la política y ver cómo nos juntamos, qué es lo que más conviene, cada dirigente en el lugar que más conviene que esté, si conviene o no que Cristina sea candidata, qué es lo mejor para poder frenar esta ola de despidos y de dinero que no alcanza, y vivimos en el mismo país, no hay quien no se queje. No hay quien no la esté pasando mal. No la estarán pasando mal algunos sectores, los bancos, por ahí los sojeros, la gente que vive de la deuda financiera, pero el 80 % de los argentinos está preocupado, no la está pasando bien. El alza de los servicios es una cosa incomprensible. Yo estoy preocupado por mí, no me alcanza para pagar todo eso.

—¿Te cuesta?

Trabajo un montón, pero aun así la cuenta bancaria baja porque los gastos suben mucho más que los ingresos. Y así estamos con los cierres de las pequeñas y medianas empresas, la industria. Si no hay industria, no hay trabajo y lo que tiene que hacer un Gobierno, su misión fundamental, es darle trabajo a la gente. Trabajo y sueldos dignos, no se pide más que eso, y es lo que hoy está faltando: trabajo y sueldos dignos.

Gustavo Garzón con los mellizos Juan y Mariano
Gustavo Garzón con los mellizos Juan y Mariano

—En esa charla también me dijiste: "A los kirchneristas nos saltan a la yugular como si fuéramos demonios".

El kirchnerismo fue demonizado, sigue siendo demonizado. Hay kirchneristas buenos, kirchneristas malos, kirchneristas honestos y corruptos, como en cualquier partido, y como en la sociedad, como cualquier empresario y como cualquier vecino. Pero demonizar a todo un movimiento que tanto dejó en la Argentina me parece injusto, muy injusto.

—¿En esos años vos te enojaste con algunas cosas del kirchnerismo?

—Enojarme no, pero sí hay cosas con las que no estuve de acuerdo. Por supuesto, la perfección no existe. Hay cosas que yo no estoy de acuerdo, pero con las macros decisiones, con los grandes lineamientos y con la gestión en lo macro estuve de acuerdo. Con los principios, con la orientación.

—¿Creés que la Argentina realmente estaba mejor en ese momento?

—¿Te cabe alguna duda? Si uno entiende por mejor que la gente tenga trabajo y un sueldo digno, creo que estábamos mejor: los números lo cantan. Depende lo que se entiende por mejor. Para mí sí, estábamos mejor.

—Volvamos al trabajo. El director, ¿cómo está?

—Tengo un proyecto para dirigir en cine pero está difícil; entonces estoy un poco desmotivado. Tengo una película que se llama Rugby, que es un hermoso largometraje. Estoy buscándole productor.

—¿Cómo viene el 2019? Recién estrenaste Sueño Florianópolis, en febrero Microteatro y seguís con Rotos de amor.

Rotos de amor ojalá dure mucho. Además se estrena el documental, y por ahora las clases (de teatro). Me olvido de 200 golpes de jamón serrano, que vuelve el 31 de enero al Chacarerean: los mellizos Garzón cantan conmigo ahí una canción y bailan con nosotros.

—Te esperamos la próxima con los mellizos presentando el documental. Todos los hijos te salieron artistas: algo bien habrás hecho para que todos vayan para ahí…

Lo mejor que hice en mi vida fue mi escuela de danza terapia para personas con discapacidad intelectual, donde están mis hijos. Es una escuela de comedia musical para personas con discapacidad. Verlos actuar es algo que jamás imaginé que podían llegar. Cantar y bailar superó mi expectativa. Tengo una escuela para actores convencionales y otra con discapacidades.

—¿Cómo puede averiguar la gente por la escuela?

—Las páginas de difusión están en las redes: se llama Escuela Garzón Lombardo. Realmente es una hermosura lo que pasa ahí.

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