El año pasado en Las estrellas, Luciano Castro había compuesto un personaje a su medida; pero llevado directamente a la comedia. En 100 días para enamorarse jugó con eficacia la vena dramática y romántica de un galán que se precie, pero sin dejar de sobrevolar el tono de la comedia -que muy bien le sienta- en una actuación del todo completa. Y vale la pena destacarlo porque en general los galanes de televisión están subestimados, un poco por fama ganada con justicia y otra por prejuicio.

Luciano Castro empezó en Jugate Conmigo en los años 90 de la mano de Cris Morena; era un adolescente pelilargo muy fachero, pero bastante duro en sus primeras interpretaciones. Tras los años de aquel suceso adolescente que lo llevó a la fama, algunos de sus integrantes siguieron su carrera y otros desaparecieron del medio. Romina Yan, caso superlativo, se transformó en una heroína de grandes y chicos hasta que su vida se truncó siendo tan joven: parte de una familia de artistas, queridísima, hace poco tiempo su nombre coreado por multitudes en el Gran Rex durante el Vive Ro perpetuó una vez más su vigencia en el imaginario colectivo. Otro caso del semillero de aquel programa fue Michael Brown, quien triunfa en telenovelas internacionales, siendo su gran suceso Pasión de gavilanes.

Pero lo cierto es que luego de aquel programa ícono del mundo teen de los 90, Luciano Castro se decidió a seguir su carrera de actor. Su primer papel con continuidad -tras varios bolos en distintas tiras- fue en la tele comedia Pan caliente en los mediodías de El Trece. Allí era el hijo de Mirtha Busnelli y Mario Pasik. Pasarían varios trabajos hasta que en 2006 le llegó el primer protagónico con Lalola junto a Carla Peterson. Paradojas de la profesión, aquella tira grabó su piloto con Luciano y Nancy Duplaa -su actual pareja en 100 días…– pero se terminó haciendo con Peterson. Le dieron un Martín Fierro por ese trabajo, pero aún faltaba para su consagración.

Cuando le tocó el papel de reparto en Campeones apareció un color distinto en su trabajo y desde entonces no paró más de crecer. En 2009 fue uno de los tres Valientes, enorme suceso de la tele con versión teatral incluida. En esa tira remitió al "galán recio" que enamoraba a todas, en pareja con Julieta Díaz.

Paralelamente a su éxito ya instaldísimo, Luciano cultivó un perfil siempre bajo, reacio a la prensa en los primeros años, viviendo sus historias de amor -primero una pareja con Elizabeth Vernaci, después formando su familia con la actriz Sabrina Rojas, con quien tuvo dos hijos, aunque ya tenía a Mateo, su hijo mayor- sin dar mayores declaraciones y hasta enojándose muchas veces con las preguntas, pero con el tiempo se fue expandiendo -como en lo actoral- y se hizo mucho más cercano.

Se sucederían una cantidad de protagónicos siempre exitosos: Herederos de una venganza, Sos mi hombre, Señores papis y Los ricos no piden permiso, sin contar trabajos en teatro y en cine, hasta llegar al papel de Las estrellas y este año el de 100 días para enamorarse. Y aquí, como el obstetra Diego, que vuelve de Chile y se reencuentra con su amor de juventud, con la que tuvo un hijo y nunca lo supo; abordar la transición de su hija quien decidió no ser más Juani y ser Juan; y reconquistar a su amor.

Luciano Castro "se recibió de actor". No por desmerecer su trabajo anterior, vasto y exitoso, pero él pudo demostrar que está para trabajos completos y en su punto caramelo como actor. Matando el mito que dice que los galanes son lindos pero duros, Luciano se ablandó con el correr del tiempo, sumó oficio y horas milla, hasta llegar a este protagónico en una tira coral de lujo, el gran éxito del año en televisión, que lo encuentra en su mejor momento. ¡Salud!

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