"Se me explota el corazón, estoy muy emocionada", confiesa Eleonora Wexler tras ser parte de la vigilia frente al Congreso en la sesión en la que se debatió la legalización del aborto, proyecto que defiende hace tiempo. La actriz palpitó minuto a minuto la discusión en Diputados.

"Siento que fue un día histórico para las mujeres, para los derechos de las mujeres", dice, y piensa en su hija Miranda y en las próximas generaciones. "Esto no es para nosotras ahora, esto es para nuestras hijas, para las que van a venir. Y eso me llena de emoción".

Sin perder nunca el respeto por quienes mantienen otra posición, Eleonora destaca el ejercicio democrático. "Agradezco profundamente a los diputados que pudieron sacarse todo de encima. Ahora viene la parte más difícil: que lo apruebe el Senado. Entendamos que esto es salud pública", pide la actriz, manteniendo la felicidad por ser parte de un momento histórico: recuerda el trabajo realizado por las actrices argentinas, subrayando el rol de Dolores Fonzi como un "puntapié enorme".

Eleonora Wexler junto a sus compañeras la noche en la que se discutió la legalización del aborto (Instagram)
Eleonora Wexler junto a sus compañeras la noche en la que se discutió la legalización del aborto (Instagram)

—¿En qué es más injusta esta profesión para las mujeres?

—Primero, en el cachet.

—¿Cobran menos?

—Sí, claro, totalmente. Por ahí hay alguna estrella, pero los hombres en su mayoría cobran más que nosotras. Esta sigue siendo una sociedad machista en donde la mujer ganó un lugar muy importante, lo sigue ganando, y estamos en un momento te diría álgido, pero siento que todavía nos falta mucho para ganar terreno. A todo nivel.

—¿Estás contenta con la soltería, o en la búsqueda?

—Estoy contenta. No en la búsqueda. Cuando algo aparece, aparece. Nunca me fue bien con las presentaciones ni nada de todo eso. Me aburro.

—¿La primera cita te da un poco de fiaca?

—Ya no tengo citas (risas). Por ahí gente conocida, si salís o alguien que conoces, que tenés algo. Si no, es difícil. Y como estoy tranquila sola, con mi hija, tengo mi perro…

—¿Pero un touch and go, algo?

—Obvio. Eso seguro, por supuesto.

—Me estaba preocupando…

—No, te lo pido por favor, no, no. Estaría… (risas). La tristeza. No, eso sí.

—Amistades hay. No hay parejas.

—No, no hay pareja.

—Hablaste de Miranda, tu hija. ¿Cuántos años tiene ya?

—14. Hoy tuve una charla en el colegio compartiéndola con ellos que fue genial, de alcoholismo y drogadicción. Es el mundo que se abre ahora. La adolescencia, los valores que ella tiene, verla convertirse en mujer… Me lleva una cabeza y media, un cuerpo de mujer. Y las contestaciones. De repente baja, busca a mamá. Con toda la contradicción de la adolescencia y eso implica ir encontrándome a mí también como mamá en toda esa situación con ella.

—¿Cómo es para ella tener una mamá tan diosa?

—Ella no me dice que soy diosa. Hoy la vi en el colegio y me dice: "No tenés maquillaje" (risas). Le digo: "Yo no ando por la vida con maquillaje, Miranda". "¡Hummm, qué mal vestida que estás hoy!" (risas). ¿Sabés lo que me dice? "Flafli", me toca la cola así, y me dice: "La flafli, esto está flafli", me hace.

—Si vos estás "flafli", el resto podemos exiliarnos.

—Me mata. Le digo: "Cuando llegues a la edad de mamá, ¿sabés cómo lo vas a tener vos, mi amor?" (risas).

—¿Te cuidás mucho?

—No, no me cuido mucho. Me gusta entrenar, me gusta hacer gimnasia, danza. Soy muy física. Miranda también es muy física, hace equitación, hace atletismo. Yo hago pilates, si puedo bailar, bailo. Lo que pasa es que no tengo nada cerca por mi casa, entonces ahí se me complica un poco más. Me gusta comer bien, pero soy cero cuidadosa.

—Pero no competís con tu hija: la adolescente es ella.

Jamás compito con mi hija, no.

—Pasa un montón.

—Cuando salimos, mamá es mamá. No me voy a poner un vestido. Ubiquemos los tantos: soy una señora de 44 años, mi hija tiene 14, es una adolescente divina que está saliendo a la vida.

Eleonora Wexler junto a uno de sus cuatro perros (Instagram)
Eleonora Wexler junto a uno de sus cuatro perros (Instagram)

—¿Querés más hijos?

—No. La verdad que tengo cada más perros, ¿entendés?

—¿Cuántos tenés ya?

—Cuatro. El último, hace un mes y medio.

—Y colaborás con un montón de refugios.

—Un montón. Colaboro y me gusta. Siento la fidelidad, la integridad y lo que tienen los animales, que cada vez los quiero más.

—¿Querés más a los animales que a la gente?

—Sí. Es tremendo lo que te digo, pero sí.

—¿Cómo hacés con cuatro en tu casa?

—Me organizo. No es algo que me pese. Y mi hija también porque se interesó mucho.

—¿Dónde duermen?

—Hay un colchoncito al lado de mi cama. Y si no, pongo una colchita arriba de la cama y vamos diseminados.

—Así no te consigo novio nunca más…

—Igualmente no va a ser con cama adentro, no.

—¿Convivencia no?

—No, no. Ahora el año que viene hago todo lo contrario, te encuentro y te digo: "Tati, me casé". (Risas). Si vos me decís pensarlo ahora, estoy cómoda, estoy tranquilísima. Si comparto con alguien me tiene que mover el piso y sumar, que disfrutemos de cosas juntos. Pero no sé si la convivencia es algo que me guste tanto en este momento de mi vida.

—Tu personaje en la obra Dos más dos rompe ese mito de que a las mujeres siempre les duele la cabeza, y son los hombres los que tienen el deseo sexual insatisfecho.

—Totalmente. Ella, primero está tranquila. Cuando aparece la otra pareja y los ve prendidos fuego y con la pasión encendida, empieza a decir: "¿Qué me pasa a mí con mi marido? Tenemos nuestro hijo, está todo bien, está todo pautado, todo como corresponde. ¿Y la pasión? ¿Y el fuego? ¿Dónde quedó eso?". La que activa realmente es ella. Es un buen punto también para remarcar.

—En pos de la pasión, ¿evaluarías tener una pareja abierta?

—No lo sé. No sé si me lo bancaría. Mientras sea con respeto, y que yo no me entere, creo que no estaría mal.

—Para que sea con respeto tiene que haber algún acuerdo, no tiene que ser una infidelidad.

—Como hace un montón que no estoy en pareja, no sé lo que me pasaría con el otro. Siento que ahora estoy mucho más permisiva de lo que estaba antes. Hay algo que cambió, que tiene que ver con la monogamia. Por lo menos para mí cambió. Yo no creo en la monogamia, me resulta difícil pensar en la monogamia. No por eso tenés que ser infiel, no por eso tenés que tener una pareja abierta. Me parece que cada pareja tiene que tener un acuerdo.

—La obra habla de esto.

—La obra habla de esto, de cómo se mantiene. La pasión va fluctuando, el fuego interior del principio de la pareja no está siempre encendido, o sea, va cambiando. Pero sí hay algo que está bueno que se mantenga: el deseo por el otro, y que no se muera eso. Por ahí cuando sos grande y eso ya no te importa, pasa a otro plano. Cada pareja es un mundo, cada acuerdo es un mundo. No sé ahora cómo sería ese acuerdo…

Eleonora Wexler junto al elenco y director de “Dos más dos” (Instagram)
Eleonora Wexler junto al elenco y director de “Dos más dos” (Instagram)

—¿Alguna pareja te propuso un intercambio?

—No. Intercambio de pareja no. Eso no es algo que me cope.

—No te voy a preguntar qué sí te propusieron, pero, ¿cuán pasional es Eleonora Wexler?

—Muy.

—¿Del 1 al 10?

—9 (risas). Pero soy muy pasional en todo: en mi trabajo soy pasional, en mis emociones soy pasional, con mis vínculos soy pasional. No puedo separarme de eso, es imposible.

—Los animales te conmueven enormemente, pero también vino el frío y sé que ver gente en la calle te duele.

—Mucho. De hecho, acá en la puerta encontrás. Voy caminando por Corrientes y me mata. Y veo mucho, ¿sabés? Y veo mucha más gente en la calle. Y familias, ¿entendés? En el Cervantes hay una familia que está afuera. Estamos viviendo un momento complicado.

—¿Qué se hace con eso? ¿Cómo se pasa por al lado de eso todos los días?

—No, no se pasa. Se estruja el corazón: "¿Querés comer algo? ¿Querés un café? ¿Necesitas algo para comer?". O niños, ¿entendés? Chiquitos. A mí se me parte el alma. Es difícil. Sé que hay lugares y que hay mucha gente que ayuda, que pasan, hacen rondas, que se unen.

—Algunos critican que sigás las causa de los animales, y cada uno le pone el cuerpo a lo que siente.

—A mí me pasó muchas veces: "¿Por qué te pasas ayudando a los perros? ¿Por qué no ayudás a chicos?". "Porque me nace esto. Si querés ayudar a tu manera, yo voy a respetar tu manera. Esta es mi manera". Tengo una debilidad muy particular por los animales, por todos los animales. Realmente es de adentro: esta es mi causa y me nace del corazón hacerlo.

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