El protagonista de Dos más dos vive un gran presente laboral, ya que al éxito teatral donde lo acompañan Eleonora Wexler, Luciano Cáceres y Julieta Zylberberg se suma la filmación de la película de Lorena Muñoz, que contará la vida del desaparecido cantante cuartetero Rodrigo Bueno.

"Fue un año de mucho trabajo: estoy tratando de que mis hijos recuerden mi nombre", dice entre risas Fernán Mirás, padre de Santiago (10), Sebastián y Sofía (de seis años). Pero no se queja porque valora la posibilidad de trabajar en lo que le apasiona. "Uno trata de no decir públicamente que lo haría gratis porque si no, después no te van a querer pagar… Pero a uno le gusta mucho".

—¿Trabajaste mucho gratis?

—Sí, trabajé algunas veces gratis. Cuando empezás muchas veces trabajás gratis, o perdés plata. Por ahí alguna obra que tenés muchas ganas de hacer y que creés que no es tan comercial. Uno aprende mucho en esas cosas.

—¿Tus hijos qué prefieren: los momentos de mucho trabajo en donde te ven poco, o los momentos en los que tal vez hay poco trabajo y uno está angustiado? Porque la del actor es una carrera muy inestable.

—La verdad que yo trabajo siempre. Lo puedo decir porque me costó mucho llegar a eso. Siempre el actor lo vive con mucha angustia y no sabe cuándo se da. Pero en un momento me di cuenta que trabajaba mucho y podía dejar de preocuparme. Cuando aparece un hueco me pongo a escribir un guión o algo, y enseguida me aparece trabajo, y ya no puedo.

—¿Cómo fue el balance post dirección?

—Maravilloso, fue muy placentero. Además la película anduvo muy bien: tenía una expectativa de hacer siete mil espectadores e hizo 35 mil, estuvo tres meses en cartel. Se llama El peso de la ley, y el equipo la llama El milagro de la ley por lo bien que anduvo.

—¿Se vienen nuevos proyectos?

—Estoy escribiendo un par de cosas dentro del tiempo que tengo, y trabajando para ver cuándo puedo de nuevo. Hay ganas. Fue un placer.

—¿Sos un papá que se ocupa?

—Sí, porque lo disfruto mucho: no me cuesta estar con ellos. Siempre encuentro algo. Es la excusa para hacerme un poco niño: hacemos muchas cosas juntos. Les hago juguetes, por ejemplo; esa es una cosa que me encanta. Lo último que me encargaron fue la mochila de los Cazafantasmas. Grabé en Telefe y me estuvieron dando equipos viejos, que eran para tirar, para armarles, y ya tengo las cosas para hacerla. Lo último fueron tres armas de los stormtroopers, de la Guerra de las Galaxias. Me gusta hacérselas con otras cosas.

—Y se viene el mánager del Potro Rodrigo, en cine.

—Sí, estoy muy contento. Me gusta mucho la película. Me gusta mucho Lorena Muñoz como directora. En general es difícil participar en una película biográfica; lo viví cuando hice Tango feroz. Y me encanta hacerlo, me encanta el personaje, por dónde lo estamos llevando. Me gusta mucho lo que hace Rodrigo Romero, el actor que hace de Rodrigo; es un descubrimiento increíble. Es tan parecido que te da impresión, y es un actor increíble.

—¿Hiciste muchas cosas que no te hayan gustado, que las hayas hecho por la necesidad del momento?

—No muchas. Cosas por ahí circunstanciales. Es muy difícil saber el resultado de algo: hacés un programa, una obra de teatro, una película, y no sabés cómo va a terminar quedando. Hay cosas que para mí fueron de un gran crecimiento, que duraron dos meses y fueron muy enriquecedoras.

—Tu amigo Damián De Santo debutó como conductor. ¿Vos te ves en la conducción?

—Me parece que no. Sí lo re veo a Damián. Está bárbaro. Damián tiene algo así en la vida: eso que se ve ahí, es Damián. Tiene esa personalidad que son las cuatro de la mañana y le ponés una luz y te da que es diva, parece que son las 2 de la tarde para él. Está siempre, tiene una energía muy arrolladora. Siempre está optimista. Tiene un optimismo insoportable. Yo le digo: "¡No te aguanto de optimista que sos! Por favor, un poco de cansancio, un poco de angustia, algo de eso".

—¿Vos no sos así de optimista?

—Yo creo que sí. Pero Damián le gana a todos. Es el tipo de persona que si no supieras que es más sano que Heidi, creerías que lo amamantaron con cocaína. ¡Tiene una energía! Yo me doy cuenta que soy optimista. A mí me gusta mucho la vida, creo mucho en la vida.

—La última vez que nosotros hablamos, si bien encontrabas críticas al kirchnerismo, no le encontrabas nada positivo al Gobierno actual.

—Y sí, lamentablemente sí. Además, lo que a mí me preocupaba como perspectiva ahora me preocupa más. Lo siento más confirmado. Pensé que iba a ser un poco más suave.

—¿De qué hablamos, puntualmente?

Que la derecha llegue a la casa de gobierno por los votos, cosa que nunca había pasado, me parecía que tenía un valor para un gobierno de derecha, y que entonces iba a tener alguna zanahoria, algo para la clase media, que te mantenga un poco más. Y me sorprende que económicamente ha hecho padecer mucho muy rápido a las clases bajas y a las clases medias también. Eso me sorprende. Pensé que iba a ser más suave. Que iba a haber algo como para que vos estés un poco más contento.

—Hay un sector que critica el gradualismo.

—Es que la más derecha lo va a correr por derecha. Como el progresismo va a ser corrido por izquierda, por la más izquierda.

—¿Creés realmente que la Patria está en peligro?

—Entiendo la consigna perfectamente. Ir a pedirle plata al FMI es un signo, no hay duda porque lo he visto millones de veces. Hemos visto en el país que el FMI va a condicionar tus políticas y tu economía. Es un organismo muy desprestigiado porque presta para que le debas siempre. Esto es lo que pasa en el mundo. A mí me pasa algo de eso más allá de la coyuntura local, tengo esa visión sobre los gobiernos de derecha, sobre el neoliberalismo, más allá de Macri. En un punto no me importa Macri. En esta instancia ya me preocupa qué le va a quedar al que venga para gobernar. Qué va a hacer con la economía como endeudaron el país en estos dos años y medio.

—Pero hubo elecciones hace no tanto tiempo y le fue muy bien al Gobierno. No sé si hubiera elecciones hoy, qué pasa.

—Yo tampoco sé. No sé cuál es el apoyo que tiene. Ganó las elecciones, es el gobierno. Pero para mí la cuestión es a quién beneficia y a quién perjudica. Para dónde reparte la torta. Esta idea de que es un gobierno que gobierna para los ricos para mí no hay dudas. Todas las medidas del Gobierno fueron para ese lado. A mí no me sorprende, pero yo pensé que iba a tirarle alguna zanahoria a la clase media, algo para que la sobrellevara mejor.

—Esta última semana fueron muy cuestionados los actores kirchneristas. ¿Nunca tuviste miedo de decir lo que pensás?

—No, es lo que pienso. Hay mucha impunidad para decir que nos pagan por decir lo que pensamos. Muchos comunicadores aseveran eso porque sí. Y somos personas públicas y además somos personas cuyo trabajo tiene una relación con el público. Es algo que afecta a tu imagen que alguien diga, sin ninguna prueba de nada, y porque sí, o por una cuestión de que creen que nos pagan, que nos dan sobres. Es una cosa triste. Es un argumento político, es ensuciar la política. En el caso de un periodista muy derecha o un actor, el caso de (Alfredo) Casero o de Juan Acosta ahora, a mí no se me cruzaría (pensar) que le paga Macri para que hable así. ¿Por qué yo tendría que pensar eso? Nadie dice que les pagan. Bueno, a nosotros nos dicen que nos pagan. ¿Qué voy a hacer? No puedo hacer nada con eso pero me parece bastante hijo de puta, la verdad. Algunas veces en que alguien asevera eso me dan ganas de aseverarlo al revés: "A vos Macri te da un sobre"; para ver qué se siente, y decir: "No, mentira, te estaba jodiendo". Pero ustedes lo dicen y lo sostienen, y no es verdad. Yo conozco a muchos actores que apoyaron el kirchnerismo, son personas a los que les llevó años construir una carrera. ¿Por qué carajo van a ensuciarse metiéndose en eso? Y por decir lo que pensás, ¿te van a acusar de eso? No puedo hacer nada.

—Valen los actores que dan su opinión y también valen los que prefieren no compartirla en público.

—Sé la opinión de muchísimos actores, porque he hablado mucho de política, que no lo dicen públicamente y que están en todo su derecho. Algunos porque sienten que los compromete y otros porque no tienen ganas.

—¿Se viene Fernán Mirás político?

—Jamás. No tengo ninguna capacidad para eso. No sabría cómo gestionar. Apenas sé hacer lo que yo hago.

ENTREVISTA COMPLETA