Vanthra es la banda a la que le dio nombre Fernando Ruiz Díaz, líder de Catupecu Machu. Así es como el cantante, acompañado por Charles Noguera y Pape Fioravanti, quiso darle un renacer a su carrera en búsqueda de nuevos desafíos.

Y a los tres, en mayor o menor medida, les pasa lo mismo. Acaban de estrenar "Canción sola", que narra el viaje de Lila (hija de Fernando) en un mundo onírico habitado por albinos; en ese trayecto descubren a la banda. Pero no es un video más ya que quieren crear conciencia, mostrando una realidad que viven a diario los que padecen esta problemática social, pero que muchos desconocen o no toman en cuenta.

Luego de una gran presentación en el Cosquín Rock, Vanthra ahora redoblará los esfuerzos. Y con el objetivo de superarse como una banda nueva, Fernando, Charpes y Pape van por todo. No se conforman con nada.

—¿Cómo se formó Vanthra?

Fernando: —Cuando tenía el proyecto le dije a Charly si no quería formar parte y me dijo que sí, pero no pensaba que íbamos a concretar tantas cosas. Después, en un momento le dije de sumarlo a Pape. Ellos dos son multiinstrumentistas: tocan de todo. Charly es productor, pero siempre tuvo mucho amor por la percusión: lo vi tocando y me dije que se podía dar esto. Entonces empezó a surgir esa cosa que terminó concretada.

—De una idea salió…

Fernando: —Claro. De una idea salió todo eso. El comienzo fue cuando terminamos el disco, antes de salir a la superficie, entre noviembre y diciembre hicimos cuatro fechas en Buenos Aires, en lugares chiquitos, under.

—¿Cómo fue pasar de ser mánager a ser parte de una banda?

Charles: —Varias veces me preguntaron eso. Se dio de una manera natural porque yo empecé siendo músico desde muy chico y después devine en trabajar con Fede, juntos en un montón de cosas. Como en Catupecu la verdad somos todos muy amigos, muy unidos, siempre traté de aportar cosas desde lo musical, y ellos de aportarme a mí desde mi costado de mánager, o un poco de director ejecutivo de la banda.

—¿Fue como un volver a empezar? Si bien ya vienen de una banda muy conocida, quizás esta banda está creciendo poco a poco.

Fernando: —Sí. Para mí fue un comienzo como medio desde cero porque salimos a tocar en todos estos shows y no hicimos ni un tema de Catupecu. Fue ir siempre por otro camino. Imaginate que el disco estaba listo y no lo sacamos. Recién va a salir en abril.

—¿Como describirías Vanthra?

Fernando: —Vanthra fue, en mi espíritu, destrabar muchas cosas. Por eso me remito a lo que decías antes del nuevo comienzo: sin pensarlo, generó como un montón de cosas. Es muy interesante lo que tiene, porque en los tres son situaciones parecidas pero diferentes. Por ejemplo, Charly hace años que está en Catupecu, y Pape trabajó muchísimo en el indie y en el under produciendo bandas y tocando con otros artistas. Bueno, yo, cantante de Catupecu Machu. Entonces para cada uno de nosotros fue como una situación diferente a la que veníamos viviendo, parecida en algunos lugares, pero nueva, muy nueva.

—¿Cómo surge incluir a personas albinas en el video de "Canción sola"?

Fernando: —Con Javier Vázquez, director del video de "Canción sola", tenemos una relación de hace años, somos muy hermanos: nos juntamos y surgen cosas. Año Nuevo lo pasamos con él. Siempre fue un fluir y un pasarlo muy bien. En la cabeza yo tenía el video que era como el viaje de Lila. Un viaje onírico, como que ella se va encontrando con gente y los va llevando hacia un lugar donde estábamos tocando. Justo una noche en la casa de Javier tomando vino y pensando todo esto, me muestra una foto de Patricia, de la Asociación Argentina de Albinismo. El video empieza en un lugar grande, con árboles gigantes. Y él me comenta cuando la conoció a ella; en la foto había más de 40 albinos, y era impactante.

—¿Qué te impactó de eso?

Fernando: —Me impactó visualmente: es increíble ver 45 personas albinas juntas. Pero después me impactó lo que me empezó a contar de la problemática de ellos, de lo que les pasa con el sol, de que no existe una ley nacional de albinismo; no están amparados por nada. Empezaron un montón de cosas no solo en el ámbito local sino en el mundo. Por ejemplo, hay lugares de África donde los matan porque piensan que son el demonio, o los llevan a un lugar como inteligencia artificial, que llevan a los robots.

—¿Todavía pasa eso?

Fernando: —Ahora pasa. Los llevan a un lugar, así, realmente los juntan, y los violan porque tienen la superstición de que curan el sida. Después les cortan la mano y los usan como amuleto. Es una locura. Muchas cosas tremendas. Eso sucede en África hoy en día. Luego me empezó a contar lo que sucede acá. Aparte estoy muy empapado en el tema de alguien que es diferente porque tengo una hermana con síndrome de Down; mi hermana tiene el certificado de discapacidad. Sé lo que vive un discapacitado o una persona que es diferente.

—Puntualmente con los albinos, ¿qué es lo que sucede?

Fernando: —Por ejemplo, no tienen ningún subsidio. El sol es casi un enemigo de ellos, lo que hace que tengan problemas con la vista, con la piel. Los aerosoles chicos valen como 900 pesos, y tienen que usarlos todo el tiempo. Patricia tiene dos nenas, que son gemelas, hay que ir cambiándoles los anteojos porque van creciendo. Son dos anteojos para el día y dos para ver bien de noche, porque tienen también muchos temas con la vista. Valen como 40 mil pesos esos dos pares. Como eso, un montón de cosas más.

Charles: —Aparte, desde una cuestión gubernamental no está visto como una enfermedad, una discapacidad, que tiene que tener un subsidio. Es una alteración genética que trae un montón de complicaciones.

—¿Saben cuántos albinos hay en Argentina?

Fernando: —No. ¿Sabes cuál es la diferencia? En la calle se hacen las rampas para los discapacitados que están en silla de ruedas, pero en el caso de ellos es uno que nace en un pueblito de la Puna, otro que está en Chaco. Muchos, al sentir esa discriminación, se empiezan a aislar. Hay mucha gente que se animó y que dice "No, mirá, vení por acá". Ya estamos en el siglo XXI pero esta asociación es nueva. Y Argentina es uno de los pocos lugares, que si te pones a buscar en el mundo, no sé cuántas veces los albinos han tenido tanta exposición. Y más para un hecho artístico. Para mí "Canción sola" es eso: lo pienso por mí y por lo que sentía, como un viaje de redención, de cuidar, de sanar. De hecho la canción dice: "Soltar, que se vayan más de un recuerdo, y es que has venido a cuidar mi canción, sola".

—Y soltar para ser ahora, ¿es un poco lo que les pasa también a ustedes dos?

Charles: —Es un poco lo que estábamos viendo. Él siempre viene hablando de salir de su zona de confort; obviamente, Catupecu es una zona de confort para todos, por un montón de cosas. Y creo, en mayor o menor medida, a los tres nos pasó eso. Pape está pasando a una exposición de un nivel que no tenía, y aparte con un instrumento que nunca había tocado. Y yo, volver después de cinco, seis años a otro rol que estaba viviendo desde otro lugar. Y Fede, la primera banda que toca en su vida y no es Catupecu Machu.

—¿Qué miedos les generaba esta nueva experiencia?

Fernando: —El miedo más lindo que puede existir porque el miedo paraliza, hay un miedo que es alucinante, que lo relaciono mucho con la incertidumbre. Esto empezó siendo algo que lo hicimos muy por nosotros y por la música, y después empezaron a pasar una cantidad de cosas. Jamás hubiera pensado que el debut en Córdoba sería en Cosquín Rock.

—¿Cómo empezó a hacerse conocida la banda?

Fernando:Nos vamos a México a hacer dos o tres fechas, y a Estados Unidos también.

—¿Cómo es ser padre y tener que viajar tanto?

Pape:Es más nuevo que nunca, pero con amor, con cariño.

—¿Les pasan factura de "Papá, no estás"?

Fernando: —Ella sabe que tiene un papá que va a vivir algo con mucha calidad, no con la cantidad.

—Es una carrera sacrificada porque se pierden un montón de momentos familiares…

Fernando:También te hace valorar. Yo me doy cuenta de que tengo amigos que me dicen: "Tuve hijos y hasta los ocho años no me di cuenta de que los tenía".

Charles: —La distancia también acorta.

Fernando: —Porque te das cuenta de muchas cosas y vivís con intensidad. Vanhtra tiene mucho que ver con mi hija y con ser padre. No es que estoy haciendo canciones infantiles, pero a Lila le encantan.