Una historia de coraje: Lizy Tagliani y su camino a la reivindicación

De profesión peluquera y con un inquietante sentido del humor, se subió a la fama a partir del “Bailando 2014” y nunca se bajó. Sus polémicas, sus desamores, sus desertores… todo ese mejunje de elementos jamás logró derribarla en su carrera a la popularidad. Con altibajos mediáticos, su vida es una muestra de cómo la risa es sinónimo de valentía

El show de Lizy
El show de Lizy

Antes del año 2014, Lizy Tagliani era conocida por un selecto grupo de personas. Se movía detrás de las cámaras de los canales peinando celebridades. Parada detrás de una silla frente al espejo, mientras sus manos iban y venían en el cabello de los famosos, los hacía reír hasta más no poder. No importa quien se sometiera a sus tijeras y peines, todos salían de esa silla riendo a carcajadas. ¿Cómo es posible que una persona tan divertida esté detrás de las cámaras?

Desde la tribuna, empezó interactuando con Marcelo Tinelli y, como era de esperarse, todos en la pista terminaban descostillados. Fue entonces cuando le tocó reemplazar a Loly Antoniale en el Bailando 2014 y a partir del ritmo libre quedó como una participante más. Duró mucho, diez ritmos más, todo un mérito para alguien que recién empezaba a coquetear con el plano mediático. Luego, en 2015 y 2016, dejó en claro que su lugar en la farándula era suyo.

Pero no todo sería color de rosas para esta mujer de 36 años nacida en Chaco bajo el nombre de Edgardo Luis Rojas. Esta semana conmovió a todo el piso de Intrusos -los panelistas lagrimeaban mientras oían su relato- al quebrarse en llanto cuando hablaba de sus dificultades para aceptarse. "¿Cómo yo que tengo tanto tengo que estar sufriendo? No, no tengo respuesta", comenzó diciendo, para luego comentar: "Estoy desconcertada, como que me cuesta vivir".

"Siento que soy una mujer, sin hormonizarme, con mis bigotes, mi nuez, mis manos enormes -dijo en una netrevista con Infobae-, me costó mucho que mi identidad de género no condicione mi capacidad laboral". A partir de su irrupción en la TV apareció un fuerte debate en torno a la sexualidad que logró aportar a la tolerancia.

Nada es fácil: ya siendo famosa, en un confuso episodio, le prohibieron la entrada a un boliche de Mar del Plata. Pese a que ella relativizó que haya sido un hecho de discriminación, rápidamente todos se pusieron en alerta y se generó un gran repudio en las redes sociales. Otro punto a favor de la tolerancia a la diversidad sexual.

En el plano amoroso se le conocieron dos novios. Uno fue Lucas Tisera, participante de Gran Hermano 2016, que contó una dura historia: la de vivir en la calle. El último, Federico de Nihilo, fue detenido hace días cuando intentaba escapar de la policía con la caja fuerte de su pareja. "Lo sigo amando, pero la relación la voy a cortar", dijo Lizy ante las cámaras, manifestó que su ahora ex novio tiene problemas psicológicos y se sorprendió porque "jamás lo había visto vestido de mujer" dado que así lo detuvieron. Una gran decepción para ella, ya que pensaban casarse en mayo.

Lúcida, divertida, ácida y con una cuota de humor que desborda a cualquier malhumorado, Lizy Tagliani le pone el pecho a las duras situaciones que le ha tocado vivir. Habla sin problemas y cuenta todo lo que se le viene a la cabeza sin ningún tipo de tapujos, con una autenticidad que muchas veces cuesta encontrar en la farándula. Cuando le preguntaron si adoptaría, fue sincera: "No quiero ser mamá para la tapa de revista".

Su vida no es fácil, por eso es motivadora: una historia de coraje. Con altibajos mediáticos, su vida es una muestra de cómo la risa es sinónimo de valentía.

 

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