Erika Halvorsen
Erika Halvorsen

Erika Halvorsen logró gran notoriedad en los medios gracias a El hilo rojo, el éxito del film basado en su novela le dio una importante exposición. Sus narraciones trazaron una historia de amor que trascendió la pantalla: la de "La China" Suárez y Benjamín Vicuña.

Hoy está al aire – con excelentes críticas y muy buen número de audiencia – un proyecto que escribió junto a Gonzalo Demaría: Amar después de amar (Telefe).

En una charla con Teleshow, Erika contó cómo comenzó como guionista, recordó sus primeros trabajos y se refirió al suceso de la novela que protagonizan Eleonora Wexler, Federico Amador, Isabel Macedo y Mariano Martínez.

– Llegaste a Buenos Aires con 17 años… ¿Hubo una cierta dificultad al instalarte acá y perseguir tu vocación? 

– Sí, porque lo cierto fue que no tenía muy en claro lo que quería. Me interesaba el teatro, estudié dirección de teatro, estudié actuación primero. Después me di cuenta que eso no era lo mío. No quería ponerme ahí arriba. Estudié dirección, me daban ganas de escribir mis propias obras. Pero fui buscando y todo se fue dando para que yo pudiera encontrar los lugares donde expresarme. Muchas veces mis hermanos me dijeron 'te vas a morir de hambre, ¿qué vas a hacer?, ¿de qué vas a vivir? Hasta el día de hoy, cuando me llama para pedirme plata, les digo: '¿no era que me iba a morir de hambre?'. Mi vocación fue una búsqueda constante.

– Tu primera experiencia en TV fue Amanda O., ¿cómo fue que te llegó esa propuesta?

– La verdad que yo hacía teatro y estaba dirigiendo una obra mía que se llamaba Fuimos todos, en la que estaban Dalma Maradona, Benjamín Amadeo, Fernanda Niel, un grupo de chicos que había salido de un programa que se llamaba El refugio.

En esa ficción la productora era Celina Amadeo. Ella vino a ver la obra y me preguntó si yo había escrito tele y le dije que no. Ellos estaban buscando como otro tipo de autores para escribir contenidos para la web. Mandé una síntesis de algo que se me ocurría y me llamaron a una reunión y en esa reunión estaba Natalia Oreiro. Esa era como una primera reunión para tirar ideas y tal. Estaban buscando crear una ficción multiplataforma para Natalia. Y ahí yo empecé a tirar ideas que se me empezaron a ocurrir y a Natalia le gustaban. Empezamos como a armar el germen de Amanda O.

Cuando termina la reunión, Celina me dice todo esto que contaste, ¿lo podes bajar a una síntesis? Y le dije si me prestas una computadora lo hago ahora. Porque yo pensé, si yo vuelvo a mi casa y pienso que de esto va a depender ser la autora de la ficción para Natalia Oreiro dije 'me va a trabar, me voy a asustar'. Entonces dije 'la hago ahora'. Y la hice ahí en el momento. Y a partir de ahí empezó, nunca dejé de escribir para tele. Después fui colaboradora de Leo Calderón en Casi Ángeles, en diferentes proyectos, para afuera, para acá.

Crédito fotos: Adrián Escandar – Infobae
Crédito fotos: Adrián Escandar – Infobae

– ¿Por qué crees que la gente elige Amar después de amar?

– Para mí hay algo de magia ahí que es inexplicable. Me doy cuenta es que hay algo que nosotros (junto a Demaria) buscamos y es que el público sienta ganas de ver el siguiente capítulo. Creo que la trama es lo que a la gente se volvió medio adicta. Hay gente que se pierde un capítulo y lo busca en Internet. Nosotros le estamos pidiendo compromiso al espectador lo que era un gran riesgo, o sea, la tensión por el doble relato por el doble tiempo de pasado presente y el tema de que no te podes perder un capítulo es exigirle al espectador un compromiso por 70 capítulos. Es un noviazgo de 70 capítulos. Y por suerte venimos bien, estamos viviendo el idilio.

– ¿Cómo vivís el éxito de la novela? ¿Te gusta el trabajo de los actores al aire?

La verdad que sí. El otro día lo hablé con Isabel y con Eleonora, que son las dos con las que más relación tengo, porque las conozco más allá de este proyecto. Los actores saben a dónde van y tienen todo el cuento entero en la cabeza. Solo se tienen que dedicar a brillar y no a llenar huecos que quizás están en el libro. Acá cada uno está concentrado en lo que tiene que contar porque saben que hay un cuento para contar. Es lo que no pasa a veces en ficciones que son más de personajes y que uno va como buscándole a la vuelta capítulo a capítulo cuando estás más pegado con el aire.

Los actores tenían mucha información de antemano. Entonces, eso se ve. Ellos saben perfectamente lo que les pasa a sus personajes, están abiertos y se dejan atravesar por los textos. A mí me conmueve ver los trabajos de ellas, de hecho el otro día le mandé una nota de voz a Eleonora emocionada porque dije es la primera vez que yo me emociono con algo que viendo algo que escribí por la tele. Siempre uno se imagina la excelencia y después puede cumplirse lo que uno como autor imaginó o no. Esta vez, se cumplió.

– Hoy es uno de los programas más vistos de la TV… 

– Los números son relativos. Digo, ¿14 puntos es un éxito? Yo he trabajado en programas que con 14 puntos fueron levantados del aire. En acuerdo que en un momento estaba construyéndome una casa en el sur, me endeudé con la tarjeta, me llemaron y me dijeron 'se levanta el programa'. Un programa que tenía 14 puntos. Entonces, ¿me voy a creer que 14 puntos es un éxito? Lo importante es contar una buena historia.

– Generalmente los autores trabajan al filo del vivo y no tienen tiempo para escribir…. ustedes sí tuvieron mucho tiempo para escribir con mayor detenimiento… 

– No, nadie puede escribir apurado, a nadie se le pueden ocurrir ideas. Digo, acá la historia respiraba y nos dimos el lujo de decir 'che, esta línea no nos está cerrando' y volver 10 capítulos atrás y levantar toda una línea. Eso no lo podes hacer con una ficción que está cerca de lo que sale al aire. O sea, siempre pusimos como por encima de todo la prioridad no era ni terminar antes ni liberarnos de nada, era que esté bueno y estar contentos con el resultado. Decíamos 'si no nos cierra no lo hagamos'.

– ¿No tiene miedo que se filtre el final? ¿Hicieron algún tipo de pacto con los técnicos y con los actores para que no se filtren detalles?

– No hubo necesidad ni de contratos ni de hacer una reunión y decir 'que de acá no salga'. Es algo que me parece que se dio naturalmente porque todos queremos tanto el proyecto que no queremos develar nada. O sea, queremos que cada uno lo disfrute. Yo acabo de estar en el Sur y mis hermanos, mi mamá me preguntaban '¿me vas a decir?' Y yo les respondí: '¡No, de ninguna manera!'.

– ¿Quién es la revelación en la novela?

– Federico Amador. Porque está contando el cuento de la historia de amor y poniéndole el cuerpo al personaje. A veces a los actores les cuesta la sensualidad. Se pelean con eso, se pelean con el rol del galán. Me parece que Federico está muy plantado y muy conectado con sus dos compañeras, tanto su rol de marido como de amante.

– Hay un patrón que se repite en El hilo rojo, en Adda, que es la sexualidad, la sensualidad, la provocación ¿Es algo que te caracteriza? ¿Sentís que es algo que te gusta?

– Es un momento. Ahora mi próximo libro, que se llama Desearás, y que la película la va a protagonizar Pampita y Guillerme Winter, que es el actor de Moisés, Mónica Antonopulos y Juan Sorín, tiene que ver también con eso. Pero en realidad lo que a mí me interesa es el deseo desde el punto de vista femenino. De hecho, hice dos obras sobre esa temática, Ser ellas, que se reestrenó en El Tinglado, y Mujeres tenían que ser, basada en un libro de Felipe Pigna.

LEA MÁS: