Poncho: "Lo de Cromañón y Time Warp es lo mismo, falta de políticas de Estado"

Exponentes de una música electrónica más popular y conciliadora, Leandro Lopatín, Fabián Picciano y Javier Zuker hablaron con Teleshow sobre la revolución tecnológica, cultura pop, su último disco titulado “Joya” y la tragedia en Costa Salguero donde muerieron cicno personas

Poncho nace como una contradicción. ¿Quién iba a decir que el nombre de la prenda típica sudamericana, que tanto se asocia a la figura del gaucho, iba a denominar a la banda de electrónica más importante del país? En ese sentido, su conceptualización propone una trampa o, al menos, una vuelta de tuerca para pensar la cultura. "Acá en Argentina la gente es muy separatista -comienza diciendo Leandro Lopatín, también conocido por ser el guitarrista de Turf-; hemos estado tocando en México o en España y esas cosas no existen. Todo se mezcla un poco con todo y la gente no se pregunta tanto. Este es un país muy particular que le gusta a la gente hacer así: 'yo soy rockero y los otros son todos putos'". Por su parte, Javier Zuker agrega: "Rock y electrónica son parte de la cultura pop. Creo que el espectro es grande y separar no suma. Está bueno que la cultura pueda expresarse a todo nivel".

Acá en Argentina la gente es muy separatista

Joya es el título del tercer disco de PonchoPonchototal (2009) y Carnaval (2013), los anteriores- y podría ilustrarse con la metáfora de una escalera eléctrica en un shopping vacío. ¿Quién no imaginó alguna vez el desierto de un centro comercial sin la empantanada turba de consumidores que se chocan entre sí alrededor de los estridentes locales de ropa? Joya arranca suave, con una emergencia tranquila aseverando que en unos metros llegará al primer piso del shopping, después al segundo o al tercero, subiendo despacio, con confianza, porque el lugar está vacío y nada puede entorpecer este recorrido místico. La secuencia es un cameo por lo pasillos y recovecos de una estructura gigante pero sin temor, sin zonas oscuras ni sacudones frenéticos… todo es, como señala Lopatín, "más house classic, cancionero como es Poncho, pero más tranqui, con más percusiones y más volado". "Tiene más de despojo sonoro, a diferencia de los discos anteriores que estaban con una presión sonora constante", completa Fabián Picciano sobre Joya que reluce coros con sample, el eco dulzón de los estribillos que brillan como si fueran gemas, zafiros o un juego completo de orfebrería.

El acceso a la música que hay hoy abre la posibilidad de escuchar diferentes opciones musicales y que esa rivalidad que había en los 90 deje de existir

Poncho nace después de la revolución tecnológica -apocalipsis para algunos, renacimiento para otros- que fue internet y sus derivados: "Hoy tenemos tantas bandas gracias a la tecnología porque hoy los grupos pueden grabar un disco en su casa y no es necesario un estudio de grabación", reflexiona Zuker, y Lopatín agrega: "Hoy los chicos se arman playlist y son unas mezcolanzas. Por suerte los más jóvenes son mucho más abiertos y están más desprejuiciados". "Tiene que ver con el acceso a la música que hay hoy. Eso abre la posibilidad de escuchar diferentes opciones musicales y que esa rivalidad que había en los 90 deje de existir", concluye Picciano. Pero, desde luego, el valor de la experiencia sigue siendo el mismo ya ponerse los auriculares o subir los bajos del parlanmte y escuchar a la banda en un festival o en en el subsuelo de un bar son dos cosas distintas: "En el vivo de Poncho siempre mezclamos temas, puede entrar una viola de Guns 'N Roses, una voz de Luca Prodan. Vale todo. Son un buen disparate y muy cañeros los vivos de Poncho", dice Lopatín sonriendo como quien guarda un secreto: el secreto de saber cómo divertir con ingenio bajo las estrambóticas.

Pero como toda experiencia real, no siempre sucede de la mejor forma. El sábado 16 de abril de este año se produjo una tragedia en la noche porteña. En la primera noche del festival Time Warp, realizado en un boliche de la Costa Salguero, murieron cinco personas de entre 20 y 25 años por intoxicación y cinco más quedaron internados en terapia intensiva. Dos cuestiones se ramifican en la causa: por un lado el tema drogas y la falta de información sobre su calidad a la hora del consumo, y por otro la seguridad del lugar y la nula capacidad de control por parte de las autoridades del GCBA. Si bien a los exponentes de la música electrónica les toca más de cerca, evidentemente es una tragedia que pesa sobre la cultura en su totalidad.

Lo de Cromañón y Time Warp es lo mismo: es falta de políticas de Estado

Así lo ve Lopatín: "Lo de Cromañón y Time Warp es lo mismo: es falta de políticas de Estado, que culturicen a la gente. En términos de drogas falta mucha educación. Se castiga el uso, en vez de castigar el uso hay que educar a la gente. Si la gente ya joven, quiera uno o no, se van a drogar. Usan drogas y ya que la usan, cuidarlos. Pero es un tema bastante complejo y largo, pero falta educación. Estoy totalmente en contra de la situaciónes de victimizar: '¡la música electrónica, prohibida!'". "La música es cultura, es educación", dice Zuker y agega: "Me parece que perdemos todos porque no nos supieron cuidar las instituciones. Siento que lo primero que se hace es remprimir". Por su parte, Picciano concluye: "Agregaría la desinformación y la gran fantasía que se arma en torno a lo sucedido policialmente. Ahí entra la música, la salida de los adolescentes y nada terminma siendo cierto.Se arma un ovillo muy henmarañado y no hay un hilo conductor donde las cosas se traten de una forma un poco más baja de tono".