Slender Man es un ser alto, sin rostro, vestido de negro con muchos brazos (casi un ramillete de tentáculos), que aparece para acosar a los niños y adolescentes que lo invocan. Es sin dudas el cuento del Hombre de la bolsa aggiornado a las nuevas generaciones de espectadores millenials.

A diferencia de mitos clásicos del género como Drácula o Frankenstein, las bases de este monstruo no se encuentra en la literatura sino en Internet. Slender Man es un exponente, quizás el más famoso, de las llamadas creepy pasta, relatos cortos de horror que se viralizan hasta generar verdaderas leyendas urbanas.

Así como para muchos espectadores la criatura que titula el filme puede sonar novedosa, el público adolescente reconocerá rápidamente al Slender Man: su historia, su fisonomía y su comportamiento.

Por eso no extraña que el largometraje dirigido por Sylvain White esté claramente destinado a un público teen que este en busca de sustos sencillos pero contundentes.

El filme relata cómo cuatro amigas se ven perseguidas por Slender Man luego de visionar un video invocatorio. La trama no tiene muchos vericuetos: es lineal, comprensiva y también, hay que decirlo, poco original. Pero la puesta en escena y dirección de arte, que aprovecha la madera y las formas de los tenebrosos árboles, ayudan a generar ciertos clima de fábula siniestra.

Hay una muy buena utilización de las luces y sombras, los fuera de focos y las siluetas para confundir al espectador, y que no pueda dilucidar cuando la criatura sin cara está cerca.

Una escena de “Slender Man”
Una escena de “Slender Man”

La película funciona mejor cuando juega con el fuera de campo y no muestra al monstruo, o al menos lo insinúa. Cuando se decide a fotografiarlo de cuerpo entero se pierde un poco la magia: ya se sabe que siempre es más efectivo el terror que se intuye que el que se ve.

En definitiva Slender Man es un personaje con mucha tela para cortar. Y en esta, su primera incursión en la pantalla de plata, aún quedan muchas cosas por descubrir, como más data sobre su origen y forma de actuar. Ausencias que auguran una larga lista de secuelas futuras.

SEGUÍ LEYENDO