Talentos Ocultos está ambientada en Estados Unidos a principios de los años 60. Durante la guerra fría y en plena carrera espacial con la NASA buscando mentes brillantes, cuenta la historia de tres mujeres afroamericanas que fueron fundamentales para enviar por primera vez un hombre al espacio.

Además de revelar un dato desconocido sobre la génesis de los viajes al espacio, la cinta resulta un retrato sobre el racismo y la misoginia, muy real y contundente, en ámbitos cotidianos, sin la grandilocuencia de las películas de esclavitud, pero con igual resultado y sin caer en golpes bajos.

La estética de telefilme, quizás atente contra la espectacularidad de la historia, pero eso no opaca un trabajo extraordinario de las actrices protagónicas (Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monae), ni de los muy acertados Kevin Costner y un personaje antipático muy logrado por Jim Parsons.

La trama puede sonar previsible, y el nivel de tensión nunca logra explotar. Pero los diálogos están muy bien construidos, combinando fuerza dramática con algunos pasos de comedia, los justos para descomprimir.

Talentos Ocultos quizás no quede en la historia grande del séptimo arte, pero su mensaje y moraleja sobre la integración y la capacidad intelectual de las personas bien vale el precio de la entrada.

Mi calificación: 7 puntos