Callum, un hombre a punto de ser ejecutado tras ser sentenciado a muerte, es rescatado por una organización que pretende utilizarlo para que viaje al pasado y descubra secretos ocultos de un antepasado perteneciente a la orden de "Los Asesinos", una logia en constante lucha con "Los Templarios". En su viaje a la España de la Inquisición deberá encontrar la "fruta del Edén", la manzana mordida por Eva en el Paraíso.

Rodada por Justin Kurzel como si de un videojuego se tratara, esta aventura que combina ciencia ficción con acción, posee escenas de alto impacto visual. Desarrollada entre dos mundos, un presente tecnológico y un pasado medieval, es imposible buscar coherencia histórica en la trama, aquí todo está construido para el lucimiento del protagonista (un atlético y "pocas pulgas" Michael Fassbender) y para facturar con los clásicos subproductos que se supone, generará esta franquicia.

La Andalucía en donde se dan los momentos más espectaculares del filme, resultan un escenario alucinante para las persecuciones y luchas cuerpo a cuerpo entre los distintos "credos". Más digital que real, el artificio no molesta, teniendo en cuenta que la idea del realizador es que los espectadores experimenten el filme como si fueran parte de un videojuego.

No hace falta ser un iniciado en el mundillo de Assassin´s Creed para entender una trama clásica, sencilla y corta. Casi una excusa para lo realmente importante: las secuencias de batallas, escapes y saltos al vacío.
Lejana a las aventuras de "capas y espadas" más clásicas de Hollywood, esta es una cinta para las nuevas generaciones de espectadores, criados bajo el ala protectora de un joystick.

Mi calificación: 7 puntos