El llanto desconsolado de Sergio Lapegüe al recordar a su padre: “Recién le pude decir ‘te quiero’ en su lecho de muerte”

Invitado a Debo Decir, el periodista se conmovió al hablar de su relación con Roberto, su padre militar que falleció hace once años, y de su madre, Elba, quien hoy tiene Alzheimer y ya no lo reconoce

El fuerte testimonio de Sergio Lapegüe (Video: "Debo Decir", América)

Siempre mostró debilidad por su mujer, Bochi, y sus hijos, Mica y Elvis. Sin embargo, después de pasar veintiún días internado en Clínica Juncal de Temperley a raíz de las complicaciones derivadas del coronavirus, el periodista se mostró mucho más sensible en relación a sus afectos. Y, por primera vez, sentado en El Confesionario de Debo Decir, por América, habló a corazón abierto de sus padres, Roberto y Elba, y aseguró: “Nunca me dijeron ‘te quiero’”.

Todo comenzó cuando Luis Novaresio, conductor del ciclo, le preguntó si durante su hospitalización había temido lo peor. “Empecé a pensar que la muerte estaba cerca, pero no tenía miedo. Mi mujer dice que sí, por las cosas que después me mostró que yo les escribía en los WhatsApp. Pero yo creía que no. Si me puse a pensar que a los 56 años ya, tal vez, uno empieza a pensar en estas cosas. Hasta ese momento no había pensado nada. Y me puse a pensar: ‘¿Por qué, si me muero, me tengo que morir sufriendo?’”, comenzó diciendo.

Y continuó: “Después, me ponía a pensar en esas personas que están en geriátricos o que tienen enfermedades terminales y mueren sufriendo. Y dije: ‘¿Qué es lo último?’. Yo me quería acordar de mis vacaciones pero no podía acordar. Y había pasado unas vacaciones increíbles. Entonces decía: ‘¿Lo último que tengo que pensar y acordarme cuando muera es en esto, en que no podía respirar?’. Es tremendo”.

Desde su externación, Lapegüe compartió su testimonio con televidentes y oyentes. “Le hablo a una persona que sé que son muchos. Yo me acuerdo que cuando empecé en el año ’87, que tenía mi programita en Radio América que juntaba plata y lo comparaba como se hacía en esa época, le decía a mi compañero Gerardo Giannoni: ‘Aunque nos escuche uno y se vaya pensando en lo que decimos, yo estoy feliz’. Bueno, a ese uno siempre le estoy hablando. Cuando estoy a mediodía estás almorzando, cuando hacía TN Central a la noche estás cenando y, cuando prendías y apagabas la luz, sabías que te hablaba a vos que estabas del otro lado. Y cuando estoy en la radio también. Yo le hablo a uno pero sé que son todos”, explicó.

Y se refirió a cómo su mensaje le llegaba a los destinatarios. “Me sorprendí mucho en la clínica, porque yo tengo una frase en la radio que es: ‘Lape, llegué’. Quiero que me avises cuando llegás a tu casa. Así estoy tranquilo, ¿viste? Siento como que te acompañé a la vuelta, en el regreso. Y las enfermeras y enfermeros, o la gente de limpieza, me decían: ‘Lape, llegué’.

En ese momento, Novaresio recordó una frase de Woody Allen que decía: “Sólo hay dos cosas importantes en la vida: una es el sexo y la otra no me acuerdo...”. “El sexo sí es una cosa muy importante de la vida, que tal vez va teniendo menos importancia a medida que va pasando el tiempo. La importancia va variando a medida que va avanzando la vida. Yo le doy importancia a un abrazo, al dar la mano a la otra persona...Le doy importancia a los afectos. Sí, el sexo es importante. Pero tal vez esté viviendo un momento de mi vida en el que ya va perdiendo importancia por la edad, es algo natural”, reflexionó Lapegüe.

Entonces, el conductor le preguntó a qué se asemejaba un abrazo con sus hijos. “A tener el cielo en las manos, a tocar las estrellas... Abrazarme con mis hijos es el momento más feliz que tengo en el día. Es así. Y ellos me quieren abrazar también. Yo soy un padre muy juguetón, divertido, jodón. Mi hijo me dice que soy su hermano menor. Mica es mi compañera de locura, porque somos los dos iguales y nos gusta todo lo que es el arte, la actuación, la pantalla...Pero Elvis es todo lo contrario a eso, le gusta el bajo perfil. Pero los abrazos con las personas que uno quiere son el intercambio de energía necesario para enfrentar el día”, explicó el periodista.

Sergio Lapegüe se quebró al hablar de sus padres (Video: "Debo Decir", América)

Frente a esta confesión, Novaresio recordó que, por una cuestión generacional, cuando ellos eran chicos no era tan fácil decile un ‘te amo’ a sus progenitores. “No. Mis padres nunca me dijeron: ‘Te quiero’. Nunca. Cuando conozco a Bochi y teníamos un mes de novios, ella era maestra jardinera y tenía veinte años, me hizo con sus manos en cerámica una cosa que decía: ‘Te quiero’. Y cuando íbamos en el auto o subíamos a un colectivo, la verdad no me acuerdo, me lo regaló. Yo me sentí tan mal, porque era la primera vez que alguien me decía: “Te quiero”. Le dije: ‘Yo no te quiero porque no te conozco’. Le agarró una bronca que lo tiró por la ventanilla. Se bajó y se fue”, contó Lapegüe.

Cuando el periodista abrió esa puerta, el conductor del ciclo le preguntó si sus padres todavía seguían vivos. “Mi papá falleció hace once años, fue lo máximo para mí. Y mi mamá tiene Alzheimer, que es una enfermedad tremenda. Yo voy a verla sábados y domingos, y de lunes a viernes cuando puedo. Ella sabe que soy alguien importante para ella. Pero no sabe que soy su hijo. Aunque yo sé que es mi mamá”, explicó él.

¿Si hoy le puede decir que la quiere? “¡Sabés cómo la abrazo y cómo le digo: ‘Te quiero’! Pero yo no sé si ella lo recibe. Es como para analizarlo. Ella tiene Alzheimer, no se acuerda de nada y no sabe nada. Pero sabe algo: mi número de teléfono. Y me llama y me dice: ‘Sergio, ¿cuándo venis?’. Yo lo traté mucho con mi psicólogo y me decía: ‘Es peor que estar muerto eso’. Porque el cuerpo está de mi mamá, pero no está ella adentro”, señaló. Y contó que, durante la pandemia, el cuadro de su madre, de 86 años, había empeorado.

Luego, al hablar de lo que le quedó por decirle a su padre, Lapegüe se quebró. “Yo a mi viejo no lo pude abrazar nunca. Mi hijo Elvis siempre me decía cuando era chiquito: ‘Abrazalo al abuelo’. Y yo no podía. Mi papá era militar. Era una persona tan generosa. Venía todos los santos días a mi casa a tomar mate y a hablar con Bochi, fundamentalmente. También a estar conmigo un rato. Y nunca lo pude abrazar y nunca le pude decir te quiero. Sólo en el lecho de muerte, cuando se estaba yendo. Y ya tampoco sabía si me estaba escuchando. Pero le dije todo lo que quería decirle”, relató sin poder contener el llanto.

Y continuó en referencia a su padre: “Es mi guía. Yo no sé si ustedes creen en esas cosas. Él tenía un número que siempre me decía. Y ese número lo veo en todos lados. Me voy de vacaciones y lo veo. Y cuando estoy en un momento importante de mi vida lo veo. Mi hijo me dice: ‘¡Como me gustaría en este momento estar con el abuelo y poder hablarle’. La verdad que lo extraño. Es más, cuando estaba ahí internado y no sabía si iba a salir, el único aliento era sé que me voy a volver a ver con él”.

¿A qué número se refería Lapegüe? “Al 929. Lo veo siempre porque era el año 29 de septiembre. Y te lo juro por mi santa vida, que ahora que estoy yendo y empezando una nueva vida de equilibrio emocional, para tratar de encontrar mi centro y empezar a bajar un cambio y trabajar menos, en la puerta del lugar donde nosotros vamos con mis hijos a tomar clases de meditación, hay una camioneta que tiene la patente 929″, contó.

Y, para terminar, dio otro ejemplo de las señales que le envía su padre. “Cuando hacía el noticiero al mediodía reemplazando a (Luis) Otero, había muerto mi papá hacía dos o tres semanas. Sonó el teléfono y decía: ‘Papá’. No sé quién se había quedado con el número de él. Pongo el botón para escuchar el mensaje a ver quién era. ‘Hola, soy Roberto’, la voz de mi viejo. Y ya no estaba. Voy al noticiero. Hubo un robo, un accidente. Muestran con la cámara un auto roto y atrás en el vidrio decía: ‘Gracias viejo’. Cuando el camarógrafo fue a abrir plano, la patente era 929″, concluyó emocionado.

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