Maximiliano Pardo, con Teleshow

Si hay un éxito detrás de una canción, seguro que la hizo Maximiliano Pardo. Compositor por naturaleza, este argentino de 38 años es el creador de grandes hits interpretados por artistas de talla de Ricardo Arjona, Cristian Castro, Rosana, Marco Antonio Solís y Nito Mestre, entre muchos otros.

Este año, luego de haber compartido escenarios con varios de estas estrellas del género melódico-romántico, Pardo patea el tablero, se pone el traje y sueña con convertirse en el cantante argentino más romántico del mundo. Esta vez, con letra, voz y luz propia.

Reconocido más a nivel internacional que en la Argentina, Maximiliano siente que llegó el momento de focalizar todas sus energías y talento en su tierra. Para despedir este año, el cantautor cierra su tour Solo te pido el 6 de diciembre en el Teatro Maipo.

—¿Cómo empezó tu sueño?

—Casi de casualidad: me tope con la música de repente. Después de mi primera clase de guitarra, ya en la segunda estaba cantando y componiendo canciones sin antes haber tenido ningún roce con la música. Ahí empezó mi sueño, mi amor por esta carrera.

—¿Cómo fueron tus inicios arriba del escenario?

—Primero fui el opening de Ricardo Arjona por muchos lugares de Latinoamérica. Escribo para muchos artistas, y cuando conoció mi faceta de compositor, me dijo: "Pero vos también cantás… No, loco, cantás muy bien, vení". Y ahí me invitó al escenario, y grabé con él "Por amarte así", y salió bien.

—¿Y ahora Maxi quiere ser "Maximiliano Pardo, el cantante"?

—Sí, la verdad que durante los últimos años me dediqué mucho a escribir para televisión, novelas, o escribir cosas para Adrián Suar, Natalia Oreiro, tiras.

—¿Componés por pasión o por demanda de pedidos?

—No, me sale natural. Pasé de una semana no saber guitarra y a la otra ya componer canciones, que hasta el mismo profesor me decía: "Pero, ¿qué onda?, ¿sos músico?". "No, vos me enseñaste cómo se mezclan los acordes, y me salen canciones naturalmente", le respondí. Con el tiempo, cuando ya había escrito para muchos artistas, en mi entorno me decían: "Tenés que salir vos como cantante". En los últimos años empecé a hacerlo.

—Cuando tus amigos te decían eso, ¿qué sentías?

—Siempre soñé con ser cantante. En algún punto no me tenía tanta fe. Escribía los éxitos y veía, por ejemplo, cuando estuve en el Luna Park con Los Tekis, a 5000 personas cantando a capela las canciones que compuse para ellos. Al hacer muchos openings, mucha gente me fue descubriendo. Y sentí que tenía que hacer algo por mí mismo.

—¿Por qué no te tenías tanta fe?

—Porque empecé tan de golpe con esta carrera que, al principio, ser un compositor era como un trabajo más. Me faltaba escenario…

—¿Qué te sorprendió en estos últimos años?

—Un día me pasó que me fui de gira con Arjona, nunca había pisado Honduras, y bajé del avión y tenía club de fans. Y yo dije: "Pará, ¿alguien armó esto?".

—¿Cómo te manejás con tus admiradoras y con las redes sociales?

—Son muy cariñosas, respetuosas y fieles. Con la redes trato de estar involucrado. Me gusta estar cerca de la gente, mostrarme bastante natural, como soy. Pero mis redes las maneja también mi equipo.

—¿Cómo ves la música hoy en nuestro país?

—Me gustan Tini Stoessel, Lali (Espósito)… Están haciendo unos carrerones. Desde hace mucho no pasaba que salían artistas de este nivel. Es bueno que haya eso: necesitamos que la industria de la música argentina vuelva a esos lugares que tuvimos hace muchos años.

—¿Es difícil ser profeta en tu tierra?

—A mí me costó mucho: es el primer año que hago una gira. De 2015 hasta 2017, me la pasé girando por Latinoamérica. A mí me va bien, pero acá en la Argentina, por lo menos hasta los últimos años, me costaba más.

—Si te ofrecen un contrato por dos años para trabajar en México o hacerlo acá en tu país, ¿qué elegís?

—Elijo la Argentina. No sé el día de mañana, pero me gusta estar en mi casa. Siento que todavía no me di a conocer. Defendí mucho el mercado del exterior…

—¿Te sentís más reconocido en el exterior?

—Sí, mucho más. Por eso quiero estar acá en casa. Quiero que la gente de mi país conozca mis canciones, el trabajo que hago, lo que vengo haciendo.

—Si te piden componer hoy para una estrella internacional, ¿lo harías?

—Sí.

—Pero si componés para otros, ¿no te resta energía para componer tu propio repertorio?

—En un punto, sí. Tengo gente que me dice: "Pará de darle éxitos a los demás". Y me ha pasado que he escrito cosas, inclusive temazos, perdón que lo diga yo, pero es que escribí canciones que por ahí las terminé metiendo en una novela en la que cantaban actores, y mis amigos me decían: "Pará de darle éxitos a los demás, escribí para vos". Y un poco es verdad. Hay dos Maximiliano: el compositor y el cantante.

—¿Cómo manejas tu imagen y look en tu nuevo rol?

—En este último tiempo elegí ponerme traje.

—¿Usar traje te modifica mucho?

—Claramente, sí. Es un lugar en· donde no sabía que me iba a sentir tan cómodo. Me siento más aplomado, más seguro… y pienso seguir así. Quiero llevar muy alto la música romántica de mi país al mundo entero.  Siento que con traje el amor se ve más lindo, llega más hondo.

—¿Qué día fue el que sentiste que por fin habías llegado como cantante?

—Fue en el Ateneo, en 2016. Ahí vi tanta gente y dije: "Ah, ok, creo que llegué". De chico soñaba y me gustaban los Guns N' Roses (risas). Me disfrazaba de Axl Rose y corría por mi casa. Pero nunca me imaginé este presente.

—¿Dónde te podemos escuchar antes de que termine el año?

—Estoy de gira por toda la Argentina, y el 6 de diciembre me presento en el Teatro Maipo. Todavía no puedo creer mucho lo que me está pasando. Me estoy preparando para dejar el alma ahí.