Entrevista a Alejandro Iparraguirre, coordinador de videojuegos: por qué el mundo gamer es asunto de estado

El área funciona dentro del Ministerio de Cultura. Cómo se trabaja para incentivar el desarrollo de un segmento que exporta el 95% de sus productos y facturó el año pasado más de 500 millones de pesos

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Con más de 35 años de historia en el desarrollo de videojuegos y 500 millones de pesos que se generan anualmente, Argentina está posicionada como una fuente valiosa de recursos en el mundo gamer.

"La industria tuvo 15 años donde se dedicó a hacer trabajos para afuera: work for hire. Esa situación hizo que no haya un crecimiento. Obviamente hubo una experiencia porque el avance fue por la profesionalización, pero no tanto el desarrollo de contenido propio", explica a Infobae Alejandro Iparraguirre, coordinador de Videojuegos , que depende de la Dirección  de Economía Creativa, que está dentro de la Secretaria de Cultura y Creatividad, en Ministerio de Cultura de Nación.

Desde su rol en en el Ministerio, Iparraguirre -puntualmente depende de la subsecretaría de Economía Colaborativa- trabaja con productores para tratar de comprender los problemas que pueden tener a la hora de desarrollar un juego. "Creo que el Estado cumple un rol muy importante en todas las industrias, depende cómo colabora o invierte recursos en esas industrias para que se desarrollen hay un entramado estratégico", cuenta.

Si bien no se otorga fondos para el desarrollo de juegos, el acompañamiento viene desde otro lado, por caso, la organización del Mercado de Industrias Culturales de Argentina (MICA). "Estamos en contacto con el sector, con sus necesidades y le informamos como hacer ciertas gestiones" aclara. La coordinación de Videojuegos dentro del ministerio de Cultura no posee partida presupuestaria.

MICA se desarrolla desde el 2001. Es una exposición donde se realizan conferencias y reuniones de negocios que permiten el networking entre empresas y productores. Desde el sector consideran que lograr que se vean los videojuegos como un bien cultural saca un estigma sobre ellos. Se han hecho encuentros tanto nacionales como regionales e internacionales.

Distinto es el caso de otro países. Canadá está en el podio -detrás de Estados Unidos y Japón- de los países que más dinero genera esta industria. El año pasado le aportó 3 mil millones de dólares a su PBI.

A través del Fondo de Medios, el gobierno de Canadá otorga préstamos para desarrollar, promocionar y financiar proyectos que reducen costos entre un 17 a un 50 por ciento. Además, a nivel provincial también hay exenciones impositivas para estudiantes recién graduados.

Se trata de una industria que emplea más de 20.000 personas que se desempeñan en 470 estudios de desarrollo. Son números bastante impresionantes. " Hay que empezar a entender que los jueguitos no son para chicos", resalta Iparraguirre.

En la Argentina, la industria del gaming exporta el 95% de lo producido y generó, el año pasado, una facturación de 500 millones de pesos. Los principales puntos de venta son Europa, Asia y Estados Unidos.

Según datos de la Fundación Argentina de Videojuegos, el promedio de edad de los desarrolladores es de entre 22 y 39 años con una abrumadora mayoría (90 por ciento) de hombres. Poco menos de la mitad trabaja de manera freelance y vive en Capital Federal.

Ante la pregunta sobre la situación actual y la posibilidad de poder producir un juego AAA (la denominación que reciben los juegos que son "tanques") en Argentina, Iparraguirre pone paños fríos: "La realidad es que lo que está faltando es capacidad productiva".

(Crédito: Santiago Saferstein)

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