Trabajo en equipo y compromiso con la verdad. Esos fueron los elementos clave en el trabajo periodístico detrás de los Panamá Papers. Así lo aseguró Mar Cabra, coordinadora de la Unidad de Datos e Investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que fue la entidad que se encargó de coordinar el procesamiento y análisis de los 11 millones y medio de documentos (2,6 terabytes de información) que fueron filtrados.

Tal revelación no pasó desapercibida. Fue, sin dudas, el tema que más impacto generó en los últimos tiempos. Tanto por lo que despertó en la sociedad como por las consecuencias que tuvo, en distintos gobiernos, la difusión de esos datos. Quedaron en evidencia personalidades del mundo empresario, deportistas y funcionarios. Lionel Messi y Mauricio Macri son algunos de los argentinos (se revelaron unas 270 compañías offshore argentinas) que aparecieron en esos documentos.

“La colaboración no sólo sirve para contar historias sino también para proteger, en los casos difíciles y en los que haya amenazas”

¿Pero cómo fue el detrás de escena? ¿Cómo fue, para los periodistas involucrados en este trabajo, procesar toda esa cantidad de información? De eso y de los cambios que está generando esta investigación habló Mar Cabra, que llegó al país para participar de Hacks/Hackers Buenos Aires Media Party 2016. Se trata de un evento que reunirá a expertos en periodismo para que aporten su visión respecto del futuro de los medios y que se llevará adelante entre el 25 y el 27 de agosto en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, C.A.B.A.).

Cabra recordó que los documentos llegaron, de forma electrónica y anónima, al periódico alemán Sueddeutsche Zeitung y que ellos, al ver tal magnitud de datos, contactaron al ICIJ para que los ayudaran a procesar y analizar los documentos.

"Nosotros montamos una investigación global de unos 400 periodistas en 80 países", destacó la periodista. Hoy esa red se extendió a más de 500 que continúan tras los pasos de las distintas causas que se están realizando, a raíz de las filtraciones.

"Tenemos que seguir presionando, hicimos mucho ruido, ahora tenemos que seguir con la lupa para que no se nos escapen", añadió.

La investigación les llevó más de un año. Para comunicarse con total discreción, los periodistas emplearon una red social especial que, para ingresar, requería una contraseña y un código que se generaba cada 30 segundos en el móvil.

Ese trabajo con toques detectivescos fue, además de emocionante, gratificante. "Me fascinan los temas que ayudan a hacer un mundo mejor", analizó. Y si bien dijo que nunca sintió que estuviera en riesgo por meterse con temas tan delicados y que tocaran al poder, dijo que algunos compañeros no tuvieron la misma suerte.

"Sé que en Ecuador la pasaron mal. Y en Venezuela una compañera perdió su empleo por participar de los Panamá Papers", contó. Pero dijo que, en ocasiones, el hecho de trabajar en equipo sirvió como escudo protector.

"En Finlandia teníamos una compañera que había sido amenazada por el gobierno porque querían tener acceso a los documentos. Le dijeron que iban a ir a su casa, a quitarle los documentos. Ella nos lo contó al equipo y sacamos, en varios países, la noticia", explicó. Una vez que el caso se hizo público, desde el gobierno aseguraron que no harían nada y la periodista pudo seguir adelante con su trabajo sin inconvenientes.

"La colaboración no sólo sirve para contar historias sino también para proteger, en los casos difíciles y en los que haya amenazas", concluyó.

Respecto de los cambios que generó los Panamá Papers, Cabra destacó las dimisiones que hubo tanto en España (José Manuel Soria, ministro de Industria) como en Islandia (Sigmundur David Gunnlaugsson, primer ministro).

"Y acá en Argentina, por ejemplo, la investigación sobre la sociedad que tenía el presidente Macri y que no declaró. En Colombia, la agencia tributaria tiene mucho trabajo (el 65% de las empresas mencionadas en los Panamá Papers estaba evadiendo impuestos en el país)", contó.

Para concluir, dijo que en los medios hay que volcarse a este tipo de investigaciones, no sólo porque ayudan a hacer del mundo "un sitio mejor" sino porque también reportan un beneficio tanto para el periodista como para los medios.

"Los que apuestan sólo a producir, producir y hacer rápido se equivocan. Hay que apostar por generar un trabajo exclusivo, un valor agregado que no lo dan las redes sociales y la investigación es la mejor manera –o al menos una de las maneras– de producir ese contenido", concluyó.