Diva, rebelde e icónica, esta artista en constante búsqueda de la perfección vivió siempre a su manera. Nacha Guevara se arriesgó al máximo en cada proyecto y muchas veces esos riesgos fueron muy altos.

En los años 70 tuvo que pagar con el destierro. Su primer exilio ocurrió en octubre de 1974 pero un falso "fuera de peligro" hizo que regresara a los pocos meses. Cuando en 1975 la estelar artista nacida del recordado Instituto Di Tella realizaba "Las Mil y una Nachas" en el complejo teatral Estrellas, una bomba que estalló en el teatro se cobraría la vida de uno de los operarios y dejaría varios heridos.

El episodio fue impactante y obligó a Nacha a tomar una rápida acción de subsistencia: abandonó el país junto a su familia. El primer destino fue Perú, sitio en el que el desarraigo y la situación laboral volvieron su vida un suplicio.

Carolina Prat, en una selfie junto a Guillermo Andino y Nacha Guevara
Carolina Prat, en una selfie junto a Guillermo Andino y Nacha Guevara

Nacha asume que el exilio fue una experiencia muy dolorosa pero de la que pudo aprender el valor del compañerismo y la fraternidad. "En el exilio los gestos de la solidaridad quedan impresos en uno para siempre", afirma.

"Allí aprendí a ver la solidaridad de otra manera. Siempre supe que un abrazo, una buena palabra o una mirada pueden ayudar. Pero en situaciones límites el abrazo solo puede no alcanzar porque se requiere de una solidaridad más concreta. Ahí necesitás saber qué necesita el otro: ¿tenés casa? ¿tenés comida? ¿tenés trabajo? Estas son las tres preguntas que yo aprendí a formular. Mucha gente me las preguntó y otra que no me las preguntó lo había intuido", sostiene.

Para Nacha Guevara uno de los actos solidarios más importantes de su vida ocurrió durante su estadía en Perú, primer país al que había abordado en su exilio inicial. "Estábamos en Lima viviendo el fin del mundo porque de los 350 dólares con los que habíamos partido ya nos quedaban solo 170", declara.

Fue en esos días en que la actriz española Nuria Espert le envió una misiva desde Buenos Aires, ciudad en la que la artista catalana estaba protagonizando Yerma, de Federico García Lorca.

"Llegó la carta de Nuria en la que nos informaba que se trasladaba de Buenos Aires a México. Yo la llamo la carta salvadora: nos decía que nos fuéramos a México, que ellos iban a estar allí haciendo una pequeña temporada y que nos iban a ayudar. Para mí si Dios existe ese día tomó la forma de Nuria", dice emocionada y agradecida.

El primer destino de Nacha fue Perú, sitio en el que el desarraigo y la situación laboral volvieron su vida un suplicio.
El primer destino de Nacha fue Perú, sitio en el que el desarraigo y la situación laboral volvieron su vida un suplicio.

Después de México vendría una estadía en España, país en el que grabaría varios discos y haría numerosas giras por otros países, entre ellos Estados Unidos. Sería allí el sitio en el que el productor y director teatral Harold Prince la descubriría e introduciría en el mercado estadounidense con presentaciones en Nueva York, Washington y Chicago.

En 1984, con el restablecimiento de la democracia, Nacha regresó a la Argentina con un bagaje increíble que combinaba el enorme crecimiento artístico y una nueva valoración de la amistad, la camaradería y la solidaridad.

En 1984, con el restablecimiento de la democracia, Nacha regresó a la Argentina
En 1984, con el restablecimiento de la democracia, Nacha regresó a la Argentina

Cuando en 1986 presenta en el Teatro Maipo una visión novedosa de Eva Perón en un musical completamente opuesto al Evita de Andrew Lloyd Weber no solo tendría un impactante éxito. También le permitiría ponerle voz y cuerpo a la mujer que hondo caló en la vida política y solidaria de Nacha Guevara.

SEGUÍ LEYENDO: