“El toxi no me deja ni sacarme fotos”: los alardes de los delincuentes que atemorizan a vecinos de Puerto Madryn

Con condenas por lesiones y portación de armas, ahora se los investiga por amenazar a empleados de un consorcio e intimidar a una mujer embarazada

El Barrio Roca en Puerto Madryn, la zona de influencia de Currumil y Zárate
El Barrio Roca en Puerto Madryn, la zona de influencia de Currumil y Zárate

Los vecinos del Barrio Roca de Puerto Madryn -una barriada de monoblocks y complejos de viviendas al norte de la ciudad- volvieron a entrar en pánico esta semana. Darío Walter Currumil, de 36 años, y Emanuel “Loli” Zárate D’Angelo, de 30 -identificados por sus vecinos como “pesados”- se aparecieron cerca de las 11 del lunes pasado en un parque público armados con un cuchillo y una pistola, y amenazaron a un grupo de empleados que se disponían a hacer unos trabajos de mantenimiento.

La secretaria del consorcio, de 47 años y embarazada de casi 9 meses, escuchó el revuelo y se acercó a defender a los trabajadores, que tenían la orden y la autorización de cortar una serie de árboles para resguardar las casas del temporal de viento que se produjo en la Patagonia en la última semana. Currumil y Zárate -a quienes ella ya había denunciado anteriormente por situaciones similares- pretendían evitarlo y apretaban con prepotencia a los empleados por no ser del barrio.

Walter Currumil fue condenado por portación ilegal de un arma de fuego
Walter Currumil fue condenado por portación ilegal de un arma de fuego

La mujer los enfrentó y los hombres respondieron con violencia. Currumil, armado con una cuchilla, hirió a uno de los trabajadores, y Zárate empujó a la mujer, con dificultades para moverse por su embarazo avanzado. Cuando la secretaría se dispuso a llamar a la policía, Walter y “Loli” subieron a un Chevrolet Corsa y escaparon del lugar. La secuencia quedó en parte registrada por cámaras de seguridad del barrio.

La mujer, sin embargo, que manifestó algunos dolores y contracciones tras la agresión, presentó una nueva denuncia, pidió una prohibición de acercamiento y aseguró a los policías que la entrevistaron que recientemente tuvo que mudarse por las reiteradas amenazas de estos dos hombres. El empleado herido prefirió no denunciar por temor a represalias.

Aunque la estrategia de terror de Zárate y Currumil no empezó esta semana, los dos siguen libres e impunes y hacen alarde de sus atropellos. A pesar de que ambos son sospechosos o están ligados a presuntos hurtos, robos simples y agravados, sus encuentros con la Justicia fueron pocos.

Emanuel "Loli" Zárate tiene una causa por haber herido con un arma de fuego a un joven de 20 años
Emanuel "Loli" Zárate tiene una causa por haber herido con un arma de fuego a un joven de 20 años

Currumil -ex empleado de varias empresas de construcción y padre de tres hijos- estrenó su carpeta de antecedentes penales hace ya casi dos años, el miércoles 18 de diciembre de 2019, cuando sus vecinos avisaron a la policía que escuchaban detonaciones de arma de fuego.

Eran las 8 de la mañana y Currumil estaba parado frente a uno de los edificios del barrio, a metros de una escuela primaria, con una pistola Luger 9 milímetros en la mano, con 10 municiones cargadas y otras dos en sus bolsillos.

Currumil fue imputado por el delito de portación ilegal de arma de fuego y, más de un año más tarde -en mayo de este año- condenado en un juicio abreviado a la pena de dos años y 8 meses de prisión en suspenso. Le benefició no contar con antecedentes, no haber herido a nadie en el episodio y haberse hecho responsable de lo que pasó. El juez Horacio Daniel Yangüela le exigió solamente que fije un domicilio, que se abstenga de consumir drogas y alcohol y el pago de una tasa judicial de poco más de $2.500.

 “El toxi no me deja ni sacarme fotos": las historias de Zárate y su novia
“El toxi no me deja ni sacarme fotos": las historias de Zárate y su novia

“Loli”, su compañero, -con varios empleos en blanco entre 2014 y 2019, casi todos relacionados con la pesca y la construcción- tiene un prontuario igual de corto. En junio de este año, Zárate fue procesado por haber herido con un arma de fuego a un joven de 20 años al que previamente había amenazado a través de un mensaje desde el perfil de Instagram de su novia.

La joven publicó dos fotos en sus historias junto a Zárate, que abrazaba a su pareja desde atrás, con un arma en la mano y un gesto de advertencia. “El toxi no me deja ni sacarme fotos”, decía ella, tal vez en broma, tal vez no.

Los agentes de la Comisaría 2°, que recibió la nueva denuncia, y de la División de Investigaciones de Puerto Madryn pidieron al Juzgado de Garantías local que apruebe allanamientos en los domicilios de los dos. En la casa de Zárate, apareció una pistola con numeración limada, que sería la misma de las historias de Instagram. Mientras tanto, Currumil y Zárate siguen libres.

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