La municipalidad de José Oviedo, de la que Ocampos fue intendente (@Milciades Flecha)
La municipalidad de José Oviedo, de la que Ocampos fue intendente (@Milciades Flecha)

El cortejo fúnebre de Wilfrido Ocampos cruzó un camino de tierra hasta el cementerio, con una escolta de motos de vecinos que sonaban las bocinas y el coche, cargado de coronas. No todos los días se entierra a un intendente, pero el pueblo de José Leandro Oviedo, insólitamente, ya estaba acostumbrado.

Oviedo, a cien kilómetros de la ciudad de Encarnación en Paraguay, con apenas 4800 habitantes según el último censo, ya había enterrado a dos mandatarios locales en menos de una década. A Óscar, más conocido como Tito, hermano de Wilfrido, lo habían acribillado en diciembre de 2007 tras una discusión en una fiesta. El 5 de marzo de 2013, tres hombres desconocidos asesinaron de 14 disparos a Wilfrido cuando salía desde su casa para ir a su despacho. Militaba en el Partido Liberal; le quedaban dos años de mandato.

Nunca se supo por qué. Quizás fue el narco, creyeron algunos en el poder y en el periodismo, los hallazgos de cientos de kilos de cocaína se repitieron en los últimos años en la zona de Oviedo, entre crímenes violentos. Hubo dos detenidos poco después, los hermanos Acosta Zarza, acusados de ser cómplices de los sicarios. En 2016, Evelio Acosta Zarza fue condenado a la pena excepcionalmente dura de 18 años de cárcel por el tribunal de sentencia de Encarnación, acusado de ser el cerebro del asesinato y de haber prestado apoyo logístico a los sicarios, que permanecían prófugos.

Seguirían así, sueltos, durante un tiempo. Pedro Wilson Peña Balbuena está acusado de ser unos de los tres que mató al intendente Wilfrido. Lo encontraron este martes, no en Paraguay, sino en José León Suárez.

La división Interpol de la Policía Federal lo capturó el martes pasado en la calle Moisés Lebensohn al 1600, a pocas cuadras de donde vivía, a metros del camino del Buen Ayre. Estaba hace años en el país, había formado una familia. Quedó detenido, su captura y pedido de extradición están en manos del Juzgado Federal N°1 de San Martín.

La circular roja de Interpol sobre Peña Balbuena es histórica, fue requerida por el Juzgado Penal de Garantías de San Pedro del Paraná apenas meses después del crimen del intendente. Peña Balbuena también tiene un DNI argentino, histórico también, que data al menos desde 2008. Tuvo antecedentes penales en el país, por delitos de robo, antes del asesinato de Ocampos.

También, insólitamente, tuvo trabajo en blanco en el rubro de la construcción, al menos de acuerdo a registros previsionales, antes y después del ataque sicario, con empleadores que lo tomaron primero en 2008, luego en 2016 y 2017. La división Interpol lo había buscado en esas empresas. No lo encontraron. Tardarían años en descifrar su rastro en José León Suárez.

Peña Balbuena, de 41 años, no se resistió al ser detenido. Su caso no es una rareza: en los últimos 20 años, hombres con pedido de captura internacional lograron el ingreso al país con su documento correspondiente, entre ellos personas de nacionalidad peruana buscadas por delitos relacionados a la guerrilla de Sendero Luminoso, algunos con acusaciones graves, otros con cargos menores, que buscaban huir de los reglamentos impuestos por el ex presidente Alberto Fujimori. La explicación es simple: el sistema i24/7 de Interpol, una red en línea que ofrece antecedentes y pedidos de captura en consultas automáticas, fue instalada en el país en los últimos años.

El acusado de matar a Ocampos no es el único prófugo internacional que cayó en los últimos tiempos. A comienzos de este mes, Iván Silvio Pissaco, argentino, el último miembro de la banda mexicana de “Los Rojos”, condenada por un brutal hecho ocurrido en 2007 en donde murió la hija de un empresario, fue capturado en un hotel en Montserrat. También tuvo trabajo en blanco a pesar de estar prófugo: sus registros muestran un empleo en 2012 en una famosa pizzería porteña.

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