La casa de Daniel L. en Ezeiza.
La casa de Daniel L. en Ezeiza.

Las llamadas y los mensajes al celular de Daniel L., un hombre de 60 años de Ezeiza, no habían tenido respuesta desde el domingo. Varios familiares habían querido contactarlo en vano. Uno de los más insistentes era su hijo. Le pareció extraño al comienzo, pero ya había pasado que su papá dejara de responder por un tiempo, para luego volver. Por eso esperó hasta ayer martes para ir a buscarlo a su casa. Cuando entró se encontró con el horror: su padre estaba muerto, tendido en el piso.

El cadáver estaba desnudo de la cintura para abajo, con marcas en su cuello, ahorcado. La Justicia, con un expediente a cargo de la UFI Nº 1 de la doctora María Florencia Bellocq, cree que el asesino era conocido de la víctima, ya que las puertas y ventanas habían sido forzadas. Hay varias hipótesis que se manejan; creen que podría tratarse de una persona a la que le habría pagado por sexo. El crimen, coinciden investigadores, ocurrió en el contexto de un encuentro sexual.

Cuando la Policía Científica ingresó a la casa de dos plantas de la calle Florencio Varela, luego de que llegara Federico Ricard, secretario de la UFI a cargo del caso, se encontró con el cuerpo de la víctima con la mitad inferior del cuerpo desnuda. Solo tenía puesta una remera color verde claro. Estaba tendido en el piso aunque con la cabeza apoyada sobre el colchón de su cama. Además, alrededor de su cuello hallaron una remera con la que el asesino lo habría estrangulado, la causa de muerte que consta en el expediente según lo informado por el médico de policía que revisó el cuerpo anoche.

Aunque aún faltan los resultados definitivos de la autopsia, se pudo estipular que la data de muerte se ubica entre 12 y 24 horas antes del hallazgo del cuerpo. Es decir, la madrugada del domingo.

Una de las principales hipótesis que maneja la fiscal apunta a un sospechoso dedicado al trabajo sexual. Según testimonios de la causa, la víctima era frecuentada por una persona que cobraba por sexo. La presencia de juguetes eróticos y geles íntimos en la habitación refuerzan la teoría, al igual que el hecho de que las puertas no estuvieran forzadas, es decir que Daniel L. dejó entrar voluntariamente a quien lo mató. Su nombre todavía no fue descubierto.

Otro dato que aporta más misterio al homicidio es que en la casa faltaban varios objetos de valor. Según declaró su hijo, no se encontraron dos televisores de gran tamaño y algunos celulares, entre ellos el que usaba la víctima.

A pesar de que esta es la principal línea de investigación, existe otra: apunta a un prestamista. La víctima debía dinero a distintas personas que en los últimos días le exigían la devolución de la plata. En particular, hay un sospechoso que se comunicó hace pocos días con él para pedirle el pago de una deuda por $150 mil. Ese hombre fue identificado y está siendo investigado.

Infobae recorrió el barrio donde vivía Daniel L. y se encontró con vecinos que lo conocían desde hacía 30 años. La mayoría no conocía la noticia del homicidio. Algunos hablaron de un padre de familia, que se separó años atrás de su mujer, que se dedicaba a fabricar aberturas con un local al lado de su casa. Otros, sin embargo, dijeron otras cosas: “Siempre había discusiones acá, venía gente a pelearse porque le debía plata”.

En la vivienda no hay cámaras de seguridad, los investigadores trabajan con testimonios de vecinos y allegados. La declaración del hijo es fundamental porque es quien más cercanía tenía con la víctima, que vivía solo. La autopsia será clave para determinar la existencia de un posible abuso, o si Daniel L. llegó a defenderse.

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