La bala perdida que mató a la joven en Moreno salió de la pistola que le secuestraron al detenido

Así lo confirmaron las pericias de la Policía Científica, por lo que el sospechoso fue imputado por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. La adolescente, que resultó herida de gravedad durante los festejos de Navidad, murió este viernes por la madrugada

La joven murió en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, en Moreno.
La joven murió en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, en Moreno.

Según determinó la pericia realizada por la Policía Científica, la bala perdida que hirió gravemente a la adolescente Milagros Gómez mientras festejaba la Navidad junto a su familia en su casa del partido bonaerense de Moreno salió de una de las armas que le secuestraron al único sospechoso y detenido por el hecho, un vecino de 60 años identificado como “El uruguayo”.

Tras ser impactada por el proyectil, la chica de 14 años fue inmediatamente internada en un hospital de la zona, donde falleció en la madrugada de este viernes luego de haber estado dos días en observación.

A partir de las pericias realizadas sobre el cuerpo de la víctima, las autoridades a cargo de la investigación determinaron que la bala que había quedado alojada en su cerebro era compatible con una pistola que le encontraron al detenido José Alberto Pinto Barreto.

Además, la Policía Científica comprobó que el arma en cuestión estaba apta para su uso, por lo que la situación procesal del “uruguayo” se agravó, según informaron fuentes judiciales a Télam.

Es que al conocer estos datos, la fiscal de la causa Luisa Pontecorvo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Moreno-General Rodríguez, imputó a Pinto Barreto por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.

El sospechoso vive a tan solo 70 metros de la casa de Gómez y, según relataron varios testigos, la noche de Navidad salió a disparar al aire con una de sus armas como forma de festejo.

Según se cree, uno de esos disparos fue el que impactó en la cabeza de la joven de 14 años, que se encontraba junto a su familia y otros menores en el patio de su casa situada en la esquina de Shakespeare y Florencio Varela.

La víctima cayó desplomada por el balazo que le ingresó por la nuca, a la altura de la región temporo parietal izquierda, e inmediatamente fue trasladada al Hospital Luciano y Mariano de la Vega, también del partido bonaerense de Moreno.

“Estaba festejando justo después de las doce, tirando cohetes con los sobrinos chiquitos y de la nada se desvaneció en el piso. Creyeron que era un simple desmayo, pero le hicieron una placa y ahí vieron que tenía una bala en la cabeza”, contó Brian, el cuñado de la víctima, al canal C5N.

Si bien hasta la noche del jueves la adolescente estaba internada con “muerte cerebral” aunque continuaba con asistencia respiratoria, falleció en horas de la madrugada del viernes.

Por esta razón, la fiscal Pontecorvo decidió recaratular la causa a “homicidio” y agravar la situación del principal sospechoso, que en un principio fue detenido por la tenencia ilegal de arma de guerra y este viernes se negó a declarar por el crimen.

Según está previsto, el domingo por la tarde Pinto Barreto deberá ampliar su indagatoria a raíz de la nueva imputación que pesa en su contra a partir de los resultados de las pericias balísticas.

En el allanamiento a la casa del acusado realizado pocas horas después del hecho, la Policía secuestró una pistola marca Bersa calibre 9 milímetros, más 12 proyectiles intactos y cuatro vainas servidas del mismo calibre; y una escopeta marca Bathan, con dos cartuchos intactos.

Los voceros judiciales indicaron que el acusado no poseía “autorización vigente” para dichas armas. Además, contaron que al momento de ser detenido, Pinto Barreto “comenzó a gritar y a decir que nadie sabía quién era el”, en tono amenazante, mientras que después sonrió al momento de ser fotografiado por los efectivos policiales.

Por otra parte, los investigadores también esperan el resultado de la prueba de barrido electrónico que se le realizó al sospechoso para determinar si en sus manos encuentran rastros de plomo, bario y antimonio, los tres elementos que se dispersan ante la deflagración de un disparo de un arma de fuego.

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