Entrevista tirador Longchamps

Claudio P., el hombre que a finales de octubre mató a un ladrón e hirió a otro luego de que atacaran a balazos a su sobrino en la puerta de su casa, en la localidad bonaerense de Longchamps, habló públicamente por primera vez del episodio y de cómo ha sido su estado emocional desde entonces. Aseguró que está “muy mal” y que no entiende que haya gente que lo felicita en la calle: “Yo digo ‘no te podés poner contento, murió un pibe’”.

En diálogo con “Telenoche”, el hombre recordó como fue la sucesión de eventos que tuvo lugar el pasado 24 de octubre: “Me despertó el estruendo del disparo. Instintivamente busqué el arma. Mi sobrino gritó mi nombre y ahí pensé que le había impactado el disparo”, comenzó.

El sobrino del hombre fue abordado junto a su pareja, embarazada de seis meses, al llegar a su casa. Cerraron la reja del frente pero no llegaron a entrar a la casa cuando en ese momento ambos fueron abordados por tres ladrones, al menos uno de ellos armado. En medio del robo, el delincuente que portaba un arma les disparó a él y a su mujer, que terminaron cediendo sus pertenencias y las llaves del auto que recién habían estacionado, un Chevrolet Onix gris.

Claudio continuó su relato: “Veo dos bultos, que eran mi sobrino y la pareja. Pensé que estaban heridos. Ví que los ladrones estaban en el auto así que disparé ahí, no a ellos. Me dispararon a mí también. Sentía que me estaba jugando la vida, pero era mi familia. Cuando ví que yo estaba bien, y como el chico cayó a 30 metros, lo fui a ver. Ahí me di cuenta que estaba muerto”, relató.

Claudio P.
Claudio P.

El otro ladrón a quien disparó recibió un impacto en la pierna. Sería encontrado por los policías tirado en el suelo y sobre un charco de sangre dentro de una casa ubicada a la vuelta, sobre la calle Quintana.

Luego de abrir la causa y realizar las pesquisas iniciales, el hombre fue dejado en libertad al considerar los investigadores que actuó “en legítima defensa”.

No obstante, según indicó en la entrevista, el impacto emocional del hecho lo acompaña: “Pienso todos los días en lo mismo, el ruido del disparo. Cuando pensé que habían herido a mi sobrino fue muy fuerte. Estoy muy mal”, expresó. Y explicó que enterarse que el delincuente era menor de edad incrementó su sensación de angustia.

“Pensé que era un adulto. Cuando me dijeron que tenía 17 años me puse a llorar. Fue un impulso que tuve porque pensé que le habían dado un tiro a mi sobrino”.

En esta línea, agregó: “Hay gente que te felicita por la calle pero yo digo, ‘no te podés poner contento, murió un pibe’”. Tranquilamente podría haber sido mi hijo. Yo salí a defender a mi familia como lo hubiera hecho cualquiera".

En otro pasaje de la entrevista, el hombre contó que decidió comprar un arma luego de ser víctima de un hecho de inseguridad anterior: “Desde que nos entraron a robar dije que cuando tuviera el dinero suficiente me iba a comprar una para defender mi casa”.

Para concluir, anticipó que no se va a ir de su casa, a pesar de que poco después del episodio el ministerio de Seguridad le dispusiera una consigna policial ante la posibilidad de que las familias de los asaltantes -que viven en la zona- busquen vengarse. “No me voy a ir de mi casa, la construimos con mi esposa. Si la tengo que defender de vuelta, la voy a defender”, expresó:

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