Una madre ahogó a su bebé de ocho meses el pasado domingo en una zona rural ubicada en la localidad de Araujo, en el partido de 25 de Mayo, unos 220 kilómetros al oeste de la Ciudad de Buenos Aires.

Inicialmente, la mujer había denunciado que el hecho había sido un accidente, pero horas después confesó en la comisaría que ella lo había matado al sumergirlo en un balde con agua. La mujer quedó detenida.

Voceros policiales informaron que efectivos del Comando de Patrullas Rural de 25 de Mayo recibieron un llamado telefónico ese día por la tarde, que alertaba sobre la muerte del bebé.

Al llegar los servicios médicos y los uniformados y luego de realizarle maniobras de resucitación que no resultaron fructíferas, constataron la muerte del niño. De inmediato se entrevistaron los padres y fue la madre del bebé, quien les relató que su hijo Santino se había ahogado mientras lo amamantaba, versión que también le habría dado al padre del niño.

Tras ello, ambos fueron trasladados hacia la dependencia policial del Comando de Patrullas para que ampliaran su declaración testimonial ante el ayudante fiscal de 25 de Mayo. Horas después, sin embargo, la mujer se quebró y admitió el crímen.

Fue por eso que el fiscal que intervino en la causa, Sebastián Villalba, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción 2 del Departamento Judicial de Mercedes, ordenó su detrención inmediata.

 

La causa fue caratulada con el delito de "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía".

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