Al piso: Valderrama Pac al ser detenido en Quilmes.
Al piso: Valderrama Pac al ser detenido en Quilmes.

El comandante Pedro Pablo Guerrero de la Policía Nacional del Perú se llevó un tiro en la cara por evitar que le robaran. Había entrado como cualquier otro día de su vida a la pollería El Corralito en la víspera de Año Nuevo de 2014, en la zona del Cercado en Lima, a pocas cuadras del centro histórico de la capital peruana, para comprarse un pollo a la brasa en el último día del año. Mientras hacía la cola, un grupo de ladrones entró al lugar. Eran de la zona de Miraflores, se supo después, tipos movedizos que habían cometido  varios asaltos a mano armada. "Los Injertos", les decía la Policía y la prensa policial, gatilleros buscados con mala fama.

Habían llegado a la pollería en un taxi, piloteado por un cómplice. Entraron con pasamontañas, las manos cubiertas con guantes quirúrgicos y pistolas en alto, en busca de la recaudación.

El comisario Guerrero no tenía su uniforme, pero sí su nueve milímetros reglamentaria.

Decir "alto, Policía" y desenfundarla no le sirvió de nada.

Lo balearon al instante.

Eventualmente, los miembros de la banda cayeron casi todos, como Carlos Chávez Vilchez, "Kikito", de apenas 20 años, señalado como el tirador. En 2017, cinco miembros de la banda de "Los Injertos" recibieron penas de cadena perpetua por el delito de homicidio y robo seguido de muerte. Varios de ellos usaban apodos coloridos, algunos inspirados en el Cartoon Network. A uno de ellos, Alexander Cortéz, le decían "Johnny Bravo". A Nelson Reyes Hernández, limeño, le decían "Galileo", a otro de los sospechosos lo llamaban "Marc Anthony".

A Luis Gustavo Valderrama Pac, acusado de ser el chofer en el asalto a la pollería,  le decían "Ben 10".

Nelson Reyes, alias “Galileo”. Estaba detenido con otro nombre en una comisaria de Tigre.
Nelson Reyes, alias “Galileo”. Estaba detenido con otro nombre en una comisaria de Tigre.

"Ben 10" era de Trujillo, tenía cara de nene y facciones suaves, no tenía ningún superpoder, pero llevarlo a la cárcel sería extremadamente difícil. Interpol lo había marcado con una circular roja en 2016. "Frente amplia, cejas ralas, cabello corto lacio negro, ojos alargados, orejas medianas, 1,72 de estatura", decía su ficha. Nelson, "Galileo", también tuvo la suya ese mismo año, también por el asalto a la pollería.

El 18 de enero de 2017, el gobierno peruano pidió formalmente desde el Ministerio de Justicia al gobierno de Chile que extradite a Valderrama Pac, un pedido hecho por el 32º Juzgado Penal de la ciudad de Lima, firmada por el presidente de Perú mismo en ese entonces, Pedro Pablo Kuczynski.

La Bonaerense detuvo finalmente a "Ben 10" la semana pasada, no en Chile, sino en Florencio Varela, en la calle 1219 sobre la colectora de la Ruta 2, en Ingeniero Allan. La orden de captura internacional fue ejecutada por el juez federal Luis Armella. Nelson Reyes, "Galileo", no estaba muy lejos tampoco, en la otra punta del conurbano. Había entrado de incógnito al país, de manera ilegal y bajo identidad falsa. Lo tenían bajo otro nombre en una celda en la comisaría 6º de Tigre por una causa por drogas, tras ser arrestado en la zona. La comparación con las huellas dactilares en la base de Interpol terminó por confirmar su verdadera identidad.

Valderrama Pac tras ser detenido. La fiscalía detrás del doble femicidio todavía no tiene certezas de que sea el hombre que buscan.
Valderrama Pac tras ser detenido. La fiscalía detrás del doble femicidio todavía no tiene certezas de que sea el hombre que buscan.

Pero a Valderrama Pac, a "Ben 10", lo buscaban por mucho más que ser chofer de un robo y homicidio. Tenía cuentas pendientes con una UFI de Florencio Varela y otra de Quilmes, se lo sospechaba de ser parte de la muerte a tiros del subteniente de la Bonaerense Andrés Arnaldo López el 30 de diciembre de 2018. López fue baleado en plena noche la zona de La Capilla, una parte rural de Florencio Varela. Murió nueve días después. López había acudido al lugar, un descampado, luego de que vecinos reportaran al 911 que un grupo de personas intentaba tomar el lugar. Los usurpadores repelieron a la Policía a tiros. El subteniente recibió balas en el diafragma y en el hígado.

La otra cuenta pendiente para "Ben 10" una causa por un doble femicidio, con un expediente a cargo de la UFI Nº3 de Quilmes. Ocurrió a fines de junio de 2018. Magalí Otranto, 28 y Denise Rosana Sudera, con 30 años, madre de un hijo, pareja del primo de Magalí, fueron masacradas en una pieza de una casilla en la Villa Itatí de Bernal. La madre de una de ellas había recibido un audio amenazante por WhatsApp semanas antes, según un artículo de Clarín, donde un hombre decía: "Ahora van a ver la mierda que soy".

El responsable de ese audio, decían, el presunto asesino de Magalí y Roxana era conocido como "Ben 10". No Luis Gustavo, no Valderrama Pac, solo el alias del Cartoon Network.

Magalí y Denise, las víctimas del doble crimen.
Magalí y Denise, las víctimas del doble crimen.

Cerca de las chicas muertas creían que "Ben 10″ se había instalado en la Itatí hace poco tiempo junto a un cómplice argentino para vender cocaína y pasta base, que aterrorizaba a gente del barrio, que habían venido para copar. La casilla del cómplice de "Ben 10" fue allanada y derribada, pero él y su cómplice no se habían ido lejos, andaban por ahí.

Denise y Magalí fueron masacradas, creen sus familias, porque el narco peruano y su cómplice argentino creían que vendían droga para una banda rival.

"Ben 10", decían constantemente: "Ben 10".

Es ahí donde empieza el misterio.

Búnker narco en la Villa Itatí.
Búnker narco en la Villa Itatí.

La UFI de Quilmes que investiga el doble crimen todavía no tiene vínculos firmes entre el alias y el hombre detenido. "No hay nada acreditado", asegura una fuente. El rastro para unir sospechoso y apodo está en los papeles del Perú. Una sentencia de la Cuarta Sala Penal de Lima vincula el apodo a Valderrama Pac, su identidad fue acreditada a través de datos de Interpol. La casualidad, en todo caso, sería demasiado grande.

"No quiero saber nada", contesta un familiar de Magalí cuando escucha del tema. Sin embargo, miembros de las familias de ambas víctimas se acercaron a la fiscalía para intentar saber algo de la detención.

Escucharon lo mismo: "Nada acreditado".

La captura de Valderrama Pac, en otro caso, encendió otras alertas. No era la primera vez que un narcotraficante de nacionalidad peruana intentaba hacer base en un asentamiento del Conurbano bonaerense. Ya lo había hecho Richard Castillo Salazar, "El Mocosón", un hombre de Lima con una línea de alita de mosca, cocaína de su país de alta calidad y un fusil de asalto Heckler & Koch que nunca se había visto en poder de un delincuente. "El Mocosón" había intentado controlar la villa Las Achiras en Villa Celina. Cuando lo detuvieron, dijo quizás en chiste que pertenecía a la temible Mara Salvatrucha, lo que ocasionó una pequeña ola de pánico. Lo detuvieron en 2016 con una red de 15 cómplices a lo largo de la zona sur.

"El Bolongo" Jara venía de la Villa 1-11-14, intentó ser el amo de la coca de Villa Fiorito desde una celda en Devoto. Casi lo logra. Dos jefes policiales fueron detenidos, acusados de cobrar sus coimas.

“El Mocosón” y su fusil de asalto.
“El Mocosón” y su fusil de asalto.

Las migraciones narco a Provincia obedecen a una lógica comercial. Otros peruanos como "Ruti" Mariños, "Marcos" Estrada González y César Morán de la Cruz, "El Loco", se habían convertido en señores del polvo y la base a base de sangre y fuego en las villas de Capital, la 1-11-14 y la 31 bis. Romper su dominio, para otro narco, equivalía ir a la guerra total. Lo que estos tres narcos crearon fue la mayor tasa de homicidios en la Capital en la historia reciente, un proceso de muerte que le tomó años al Estado revertir.

Hoy, casi nadie muere por cuestiones narco en las villas porteñas, es una rareza. Pero "Ruti", "Marcos" y César crearon un método, un modelo comercial donde un traficante se puede adueñar de una villa o de al menos parte de ella. Y ahí es donde entran los aspirantes a capo, "El Mocosón", "El Bolongo" o "Ben 10", que en la mayoría de los caso eran en Perú simples rateros y asaltantes, custodios de pesados, pero que en Argentina se atrevieron a más, a intentar ser capos de un territorio. 

Un hombre dedicado a la inteligencia criminal en los organismos de seguridad mira atento la detención de Valderrama Pac y su viejo cómplice. Recibe versiones de que Nelson hasta se le atrevió a los más pesados de la Villa 31, la banda de Morán de la Cruz, sospechados de estar detrás del triple crimen en el barrio San Martín de la villa con tres cadáveres incendiados en un carrito de cartonero.

En Comodoro Py, entre los encargados de monitorear el tráfico narco de los pasillos de Retiro, nadie oyó hablar de "Galileo". Sin embargo, no es la primera vez que las historias de droga de la Villa 31 y el submundo de Quilmes se cruzan entre sí.

Curiosamente, unos pocos días antes del doble crimen una investigación federal en Comodoro Py hacía foco sobre "Compita", un narco que operaba en la Itatí y que se había hecho fuerte en Retiro. La investigación a la banda de Morán de la Cruz, a cargo de la Fiscalía Federal Nº1 de Jorge Di Lello, tiene a un fantasma temible, "Felizardo", del que solo se conoce su apodo, algunos vínculos. Se cree que es el dueño de mucha cocaína, encargado de recibir y enviar mulas, un pastor narco responsable de traer la cocaína al asentamiento, dueño de varias casas en la 31 bis.

No está su nombre, no está su número de pasaporte. Pero está su otra causa. Prófugo hace varios años, una fiscalía en Quilmes lo busca por movimientos narco con una elevación a juicio. Esperan que algún día aparezca. 

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