Emiliano Vega llegó cerca de las 8 de la mañana para abrir su kiosco como todos los días. Vive a dos cuadras, en la zona del Congreso, por lo que llegar hasta el comercio le demanda apenas un par de minutos. Al arribar, vio la persana de su negocio apenas levantada. "Violentada", prefirió decir él.

"Ingresé pensando en que la rompieron y nada más. Después vi que faltaban sólo $500 y me quedé tranquilo. Pero no, se llevaron los $40.000 que tenía guardados detrás de una computadora. Era la recaudación de marzo", cuenta a Infobae.

El kiosco de Emiliano. Prefirió no revelar la dirección
El kiosco de Emiliano. Prefirió no revelar la dirección

El episodio, tal como se reflejó en las imágenes que la cámara de seguridad del kiosco grabó (y Vega difundió), ocurrió cerca de las 2 de la madrugada del martes. "Desde la 1 empezaron a ver el negocio. Eso lo tengo en otros videos. Esto es pleno Congreso, mucha gente vive en la calle. Es un mundo más marginal, hay 20 personas en situación de calle que conocemos todos", indicó.

Vega optó por no revelar la dirección exacta de su kiosco. Tiene miedo, no sabe quién le robó ni tampoco lo que podría llegar a ocurrirle en el caso de que la ubicación se difundiera. "La única certeza que tengo es que voy a cerrar el kiosco. Después de este robo no puedo seguir adelante", dijo angustiado.

El encargado del edificio situado exactamente al lado del kiosco le advirtió que, quizá, le habían roto la persiana para que él llame a alguien que la arregle y así gastar plata en ello. "Una rueda delictiva", tituló Vega. Pero no. En el video se ve a tres jóvenes que merodean la zona. Luego, uno de ellos se acuesta y los otros hacen fuerza para levantar la persiana.

"Tardó dos minutos en salir. No puedo identificarlos porque son todos parecidos, con gorra, pelo oscuro. Sinceramente dudo de que hayan sabido que guardaba ese dinero. Siempre lo escondo en lugares diferentes. Retiro unos pocos pesos para llevarme a casa, por si necesito algo, pero lo demás lo dejo. Había $500 en una bolsita, al principio pensé que únicamente faltaba eso. El resto es dinero que a fin de mes debía gastar en mercadería, impuestos, gastos. Últimamente ganaba menos que un sueldo mínimo", describió Vega.

"Voy a tener que cerrar. No me queda otra. Laburaba en una librería grande que también cerró. Con la plata pensé en el kiosco. Necesitaba hacer algo. Y ahora, con tantas deudas, con el baño por hacer, la persiana rota, no me queda otra que terminar esto acá. Ya veremos qué hacemos", contó Vega, quien está casado y tiene un hijo de 3 años.

"Hice la denuncia y más tarde tengo que presentarme en la estación de Policía con los videos. Es una lástima que pase todo esto. No hay vuelta atrás. Además de que no estamos vendiendo nada pasa todo esto", señaló.

Vega solicitó que su rostro no se publique en la nota. "Ya me comí muchos garrones. No quiero dar la cara, no quiero mostrar quién soy. Vivo por acá y tengo familia", concluye.

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