Rastrillaje en la ruta 6 en busca del cuerpo de Solís Calle (Nicolás Aboaf)
Rastrillaje en la ruta 6 en busca del cuerpo de Solís Calle (Nicolás Aboaf)

La odontóloga Gissela Amparo Solís Calle, que estuvo desaparecida 14 días y fue encontrada muerta y enterrada a un costado de la ruta provincial 13 en La Plata, falleció por envenenamiento según los resultados complementarios que arrojó la autopsia a su cadáver, de acuerdo a investigadores del caso.

"Se encontraron partículas de metomilo", confirmó su hermana a Infobae. El metomilo, un insecticida agrícola de alta potencia para control de plagas en diversos cultivos, se comercializa en polvo hidrosoluble: los investigadores del caso creen que pudo haberlo inhalado. El metomilo, de acuerdo a los peritajes, fue hallado en los líquidos cadavéricos testeados en un laboratorio de Policía Científica de la Policía Bonaerense.

Por el momento el único acusado del crimen de la mujer es su ex pareja, Casimiro Abel Campos, que se suicidó el 21 de enero cuando todavía se la buscaba.

En los primeros resultados sobre el estudio del cadáver los médicos no habían podido encontrar la causa de muerte: no presentaba lesiones de defensa ni de ataque. Es por esto que enviaron distintos elementos para ser analizados. 

Cuando los investigación por la desaparición transitaba sus primeros días, los peritos y la fiscal Ana Medina allanaron la casa de la odontóloga. Allí encontraron dos elementos que le llamaron la atención: dos copas de vino con restos en su interior y un rastro de vómito a medio limpiar en el baño. Ambos fueron analizados.

Solís Calle en vida, en los afiches que su familia posteó en redes para encontrarla mientras estaba desaparecida.
Solís Calle en vida, en los afiches que su familia posteó en redes para encontrarla mientras estaba desaparecida.

En paralelo, en la habitación del hotel donde fue encontrado muerto su presunto femicida, la Justicia halló restos de, precisamente, metomilo.

A partir de esto y del posterior hallazgo del cuerpo sin marcas de haber sido ahorcado, sin golpes y sin orificios de bala o heridas cortantes, comenzaron a crecer dos hipótesis en la cabeza de los investigadores: una muerte por asfixia con algo que no deja marcas o el envenenamiento. Finalmente los resultados completos de la autopsia no dejan dudas: fue envenenada.

Matar a una mujer con veneno es una rareza absoluta para la Justicia penal argentina en tiempos recientes. El relevo de femicidios de la UFEM -el ala de la Procuración dedicada a investigar hechos de violencia de género- para la Ciudad en el año 2017 revela que de 16 casos siete fueron por estrangulamiento de manos y pies, otros tres con arma blanca y otros tres  por arma de fuego. Solo uno está registrado con causas desconocidas.

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