Fabris y el hijo que tuvo con Ortiz. En segundo plano, el padre del chico, acusado de violencia de género.
Fabris y el hijo que tuvo con Ortiz. En segundo plano, el padre del chico, acusado de violencia de género.

Fausta Fabris fue una de las modelos más emblemáticas de fines de los años 90 en la moda porteña. Se fue en el 2002 al paraje Los Molles en Villa Las Rosas, plena sierra de Córdoba, para poner una peluquería, armar una familia. A Los Molles, Fausta no piensa volver.  No mientras Joan Sebastián Ortiz, el padre de su hijo de cinco años al que ella acusa de atormentarla en un calvario de violencia de género desde el nacimiento del chico y de hasta incendiarle su casa, siga allí, o siga en libertad. 

"Ni en pedo me vuelvo. Me voy a Australia, lo más lejos de este tipo que pueda. La Policía viene y me dice 'tranquila, mamita, tranquila', pero yo no soy ninguna boluda. Duermo con un cuchillo en la mesita de luz, con un cuchillo por miedo al padre de mi hijo", dice a Infobae. 

Fausta llegó en un micro a Retiro a comienzos de esta semana junto a sus tres hijas adolescentes de una relación previa y su hijo para quedarse en el departamento porteño de su hermano Ludo, huyendo de Ortiz. Ya lo había denunciado en tres ocasiones distintas desde mayo pasado, la última por la supuesta autoría del incendio de su casa en la noche del 5 de enero pasado, una denuncia hecha ante el Ministerio Público Fiscal cordobés.

Fausta en su regreso al modelaje: la campaña primavera-verano 2012 de Pablo Ramírez.
Fausta en su regreso al modelaje: la campaña primavera-verano 2012 de Pablo Ramírez.

Hasta ahora, no habría una orden de detención para Ortiz, de 31 años de edad, que según le dicen vecinos a Fausta, sigue en el pueblo. La ex modelo llegó a recibir un botón antipánico, una restricción perimetral que Ortiz, según ella, violó en múltiples ocasiones.

Hoy por la mañana, Infobae reveló su caso. Fausta todavía espera una resolución, una respuesta.

-¿Cuándo empezó la violencia?

-Cuando nació mi hijo, en 2013. Antes del embarazo estaban los gritos, el autoritarismo, golpeaba la mesa, rompía la silla, tiraba trompadas al aire, dirigidas a mí que siempre esquivaba. Me revoleaba, me pisaba los dos pies al mismo tiempo. Sabe pegar sin dejar marcas.

-¿Te agredió durante el embarazo?

-Sí, me agredía. Dormí en casas de todo el pueblo escapándome de él. Yo venía de otro lado cuando llegué al pueblo, él me atraía físicamente como cualquier mina que se enganchó con un tipo malo. Su familia misma es violenta. Siempre se ponen en pedo y terminan a las piñas.

Joan Sebastián Ortiz.
Joan Sebastián Ortiz.

-¿Agredió a tu hijo, a su propio hijo?

-Le pateaba el sillón mientras miraba tele, le rompía los juguetes. Eso genera dolor, te arruina. Nos hizo mierda, nos hizo mierda la vida. Lo denuncié por primera vez en mayo pasado porque venía borracho a decir que se quería suicidar, ya nos habíamos separado. Amenazaba con matarse, al final amenazó con matarme a mí y al nene. Agarré a mi hijo y salí rajando. Me terminó dejando un pollo carbonizado en el piso de casa con un cuchillo clavado y un cartel que decía: "Me quiero divorciar".

Su hijo, afirma Fausta, duerme entre pesadillas, "dice cosas rarísimas", asevera. "Le quiero cambiar el apellido, no quiero que se llame como este tipo, quiero la custodia total y la patria potestad. Para mí está muerto", apunta.

La casa tras el incendio.
La casa tras el incendio.

Mientras tanto, una fuente en la Justicia cordobesa habla de un presunto peritaje hecho por Bomberos que determinaría que el incendio a la casa de Fausta en el paraje Los Molles fue provocado por un cortocircuito en una instalación eléctrica deficiente y que Ortiz habría estado en un bar al momento del incendio con testigos que validan su relato. La ex modelo no recibió ninguna novedad de los encargados de investigar su denuncia.

Las señales que le llegan desde Los Molles son confusas. Algunos vecinos sostienen que Ortiz habría sido golpeado por una turba. Otros, en cambio, le envían una foto del padre de su hijo caminando con un bolso, sin lesiones en su cara, yendo a la terminal del pueblo.

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