A las nueve de la mañana de este miércoles nueve clientes desayunaban en la confitería Decata en la esquina de Dorrego y Honduras, en pleno barrio de Palermo, cuando dos delincuentes ingresaron a asaltarla. El robo duró menos de cinco minutos, tiempo suficiente para quedarse con el poco cambio que había en la caja de un comercio que recién abría y con las pertenencias de los consumidores. Los dos delincuentes cometieron el hecho a cara descubierta.

Los ladrones entraron por las puertas de acceso mientras mostraban pistolas de gran porte. El primero se dirigió a la caja, encañonó a los encargados y les pidió que se tiraran al piso. El otro tuvo la atención de cerrar la puerta y se dedicó a robarle a los clientes. Se llevó celulares, billeteras, relojes y anteojos. A una mujer que se resistió y no quería desprenderse de su cartera porque allí llevaba el dinero de un alquiler le pegó un culatazo.

Tras hacerse del botín, ambos delincuentes se retiraron en una moto. Efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron a la confitería minutos después.

Los dueños del local gastronómico denunciaron que fueron asaltados dos veces en los últimos quince días
Los dueños del local gastronómico denunciaron que fueron asaltados dos veces en los últimos quince días

Los testigos del robo que dialogaron con Infobae aseguraron que los ladrones tenían alrededor de 25 años de edad y que "estaban agresivos y violentos". Milagros, su dueña, denunció connivencia policial. "Creo y te confirmo que hubo zona liberada. Siempre hay un policía a dos cuadras y, oh casualidad, esta vez no estaba. No había nadie en la calle y después aparecen todos juntos", recriminó.

La actitud violenta de los ladrones causó temor entre las víctimas. "Tuvimos un montón de miedo y pánico, pero lamentablemente nosotros ya estamos anestesiados", dijo la propietaria.

Hace quince días, otros dos jóvenes también asaltaron Decata, pero esta vez de noche, sin agresiones; se llevaron los contenidos de la caja. "En total desde que abrí en esta esquina hace cinco años, me robaron ocho veces. Ya estamos acostumbrados, prácticamente", confió Milagros.

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