El fiscal cordobés Enrique Senestrari (@OtravueltaAM580)
El fiscal cordobés Enrique Senestrari (@OtravueltaAM580)

El fiscal federal Enrique Senestrari volvió a generar polémica con sus declaraciones. Esta vez afirmó: "No soy de los fiscales que usan al arrepentido como extorsión o disparador de otras causas". Sus dichos surgieron en referencia a la investigación iniciada a partir los cuadernos del chofer Oscar Centeno.

Según pudo saber Infobae, hay mucho malestar en Comodoro Py con Senestrari por sus afirmaciones. Sus pares, Carlos Stornelli y Carlos Rívolo llevan meses trabajando junto al juez federal Claudio Bonadio, escuchando testimonios y produciendo un enorme cúmulo de pruebas en la causa contra la corrupción más grande de la historia del país por la que están presos empresarios y ex funcionarios.

Pero las declaraciones de Senestrari no son ingenuas, ocurre que en una causa que interviene -CBI-, un imputado que declaró como arrepentido contó detalles de las maniobras a través de las cuales se blanqueaba dinero sucio de la política, aspecto que el fiscal de Justicia Legítima decidió no investigar.

El juez federal Ricardo Bustos Fierro, a cargo del juzgado donde se investigaba la causa, fue apartado y a partir de ese momento el expediente fue "gerenciado" por la tríada K integrada por los fiscales Enrique Senestrari, Carlos Gonella y el juez Miguel Vaca Narvaja, todos de Justicia Legítima.

El nombre de Vaca Narvaja está emparentado a Cristina Kirchner, quien lo designó al frente del juzgado federal Nro. 3 de Córdoba en 2014 y es primo de Camilo Vaca Narvaja, la ex pareja de Florencia Kirchner y padre de su hija Helena. Además -como él mismo lo ha confesado en entrevistas periodísticas- es un ferviente admirador del ex ministro de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni.

Quedarse con el manejo de la causa le habría permitido a Senestrari ejercer un control de daños que no afecte a funcionarios K y en lugar de investigarlos se enfocó en imputar a conocidos empresarios cordobeses.

Video de archivo: Senestrari pide que caiga Macri

Este accionar del fiscal que pidió que caiga el gobierno del presidente Macri, se pone al desnudo en cada jornada del juicio oral que comenzó en noviembre donde se ventilan las operaciones que se realizaban en la financiera CBI.

En la causa declaró como arrepentido Miguel Vera, quien detalló en qué consistía la maniobra utilizada por el kirchnerismo para lavar dinero de sobornos de la obra pública. Por CBI pasaron cheques de las empresas Iecsa, Electroingeniería, Rovella Carranza, Boetto y Buttigliengo, de obras sociales, de la Jefatura de Gabinete, el PAMI, Correo Argentino y hasta de Gendarmería.

Una auditoría del Banco Central que está en la causa muestra el tráfico de dinero en efectivo en dos cuentas corrientes radicadas en la sucursal Catedral del Banco Nación en pleno centro de la ciudad de Córdoba de dos empresas fantasma: Jotemi y Halabo. Una era una recaudadora y la otra era un kiosco de diarios y revistas.

En el transcurso de un año y cuatro meses pasaron por esas cuentas más de 700 millones de pesos que después retiraban por ventanilla en efectivo. El dinero se lo llevaban en bolsos y en total fueron 665 extracciones. En un día llegaron a retirar más de 7 millones de pesos en efectivo. Para estar más cómodos y por el tamaño de los bolsos para poder retirar tal cantidad de dinero en efectivo las operaciones se hacían por la ventanilla de discapacitados que es la que tiene el cubículo más grande.

Durante todo este tiempo desde la sucursal Catedral del Banco Nación no emitieron alertas ni reportes de operación sospechosa. No se respetó el mínimo estándar en materia de prevención de lavado de activos.

En uno de los allanamientos se ordenó el secuestro de los cheques de depósitos de terceros que estaban en el archivo del Banco Nación. Era tal el volumen que no se pudo secuestrar en ese momento por lo que se postergó el trámite. Finalmente fue una comisión de más de 20 contadores de la AFIP junto a personal de la fiscalía y la Procelac y se encontraron con cheques de las empresas mencionadas pero también de organismos públicos y hasta de municipios de la provincia de Córdoba. Esos cartulares, no fueron secuestrados por Senestrari, lo que le hubiera permitido seguir todo el recorrido que tuvieron hasta que fueron depositados en el Banco.

En ese momento funcionaba el Eninder, un ente creado por el kirchnerismo que administraba el ex intendente y candidato a gobernador Eduardo Accastello. A través de ese organismo el gobierno nacional repartían obra pública a los municipios K. Se sospecha que Accastello giraba cheques que transformaba en efectivo a través de las cuentas corrientes basura que se usaba para la política.

Este ex intendente kirchnerista tenía cuatro cajas de seguridad en CBI. Senestrari nunca investigó a Accastello. En una de las cajas de seguridad secuestrada -que no estaba a nombre de él pero en la que figuraba como autorizado- encontraron 290 mil dólares en efectivo en billetes con numeración sucesiva.

Una de las cajas de seguridad que no tenía nombre de persona física ni CUIT, sino una denominación de fantasía "Somos Cristina", tampoco fue investigada por Senestrari.

 

Toda esta operatoria fue relatada por el arrepentido Vera quien supuestamente tenía influencia sobre la gerencia del Banco Nación y contactos políticos. Sin embargo, esta operatoria no fue investigada por Senestrari quien ahora, cuando esto se empieza a ventilar en el juicio oral, sale a atacar a los fiscales de Comodoro Py diciendo que los arrepentidos mienten y que se los extorsiona. En estas audiencias está surgiendo que el fiscal de Justicia Legítima no quiso investigar al kirchnerismo.

Senestrari está denunciado ante la Procuración por pedir registro de llamadas sin intervención jurisdiccional, por fraguar causas penales. Esto ameritó que cinco auditores de la PGN se instalaran una semana en su fiscalía y en los juzgados donde tramitan sus causas para investigar las irregularidades denunciadas.

Video de archivo: Senestrari insultó al procurador Casal

La auditoría de la Procuración descubrió que en una causa contra Ricardo Serravalle, un conocido delincuente cordobés, en la que hay escuchas judiciales en las que se habla de armas de grueso calibre y que Senestrari ni siquiera pidió un allanamiento. Tiempo después Serravalle, quien había purgado dos condenas en la cárcel, cayó abatido tras tirotearse con la policía mientras intentaba escapar tras cometer un robo millonario en el barrio Nueva Córdoba. En esa oportunidad Senestrari justificó el accionar del delincuente al afirmar "hay que ver qué llevó a esa gente a actuar de esa manera".

Por CBI pasaron cheques por más de mil millones de pesos que fueron monetizados a través de distintas cuentas lo que la convirtió en una de las mesas de dinero más grandes de la provincia de Córdoba. La financiera dejó de operar en febrero de 2014 cuando apareció muerto Jorge Suau, el vicepresidente de la firma, sin embargo, la cuenta de Halabo -una de las empresas fantasma- siguió traficando cheques hasta mayo de 2014, fecha en la que la cerró el Banco Nación.