Los asesinatos ocurrieron entre el mediodía del miércoles y la madrugada del jueves (Facebook / Baigorria Informa)
Los asesinatos ocurrieron entre el mediodía del miércoles y la madrugada del jueves (Facebook / Baigorria Informa)

En las últimas 24 horas se registraron cuatro muertes en Rosario, ciudad azotada por la violencia que en el año suma más de 180 homicidios, muchos de ellos ataques brutales con el sello narco.

Las víctimas son dos jóvenes de 25 años, un adolescente de 16 y un hombre de 35. Todos los hechos se produjeron entre el mediodía del miércoles y las primeras horas de la madrugada del jueves. En tres de los casos se investigan vínculos con el narcotráfico como móvil de los homicidios.

El primero de la secuencia de crímenes ocurrió en una casa de Villa Gobernador Gálvez, propiedad de Eduardo Aguirre (25), quien fue acribillado por dos hombres que se movilizaban en moto. El hombre falleció en el patio de la vivienda ubicada en San Juan al 1300.

El episodio sucedió en horas del mediodía. De acuerdo a testimonios de vecinos, se escucharon alrededor de una docena de disparos.

Similar fue el crimen de Mauricio Sancimino (25), quien también estaba en la puerta de su vivienda, en Ayacucho al 4000, cuando fue sorprendido cerca de las 21 por dos personas a bordo de una moto.

A Sancimino le dispararon varias veces, aunque solo recibió un impacto. La herida mortal fue una bala que le perforó el brazo derecho y salió por la axila izquierda. Fue trasladado al Hospital Provincial, pero murió a los pocos minutos.

Más tarde, ya en la madrugada de este jueves, fuentes policiales confirmaron la muerte de Nahuel Duarte (16), un adolescente que había ingresado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez con un balazo en el abdomen.

El chico estaba junto a un amigo, quien contó su versión de los hechos a la policía. Según dijo el testigo, el ataque se produjo cerca de la medianoche en Magallanes y Navarro, en el barrio Ludueña. Allí, ambos fueron atacados por dos hombres, y uno de ellos le disparó al adolescente a quemarropa.

De acuerdo al testimonio brindado, el presunto asesino tendría relación con la venta de drogas en esa zona. Trascendió además que Nahuel Duarte había sido padre de un bebé en los últimos días.

El restante de los casos involucra a Ricardo Gallozo (35), a quien su compañero de vivienda halló ayer por la tarde sin signos vitales, en el dormitorio del domicilio ubicado en Pueyrredón al 4000.

El hombre estaba en la cama atado de piernas y brazos, desnudo y con cinta scotch rodeando su cabeza, ojos y boca. Habría fallecido por asfixia.

La hipótesis principal apunta a un robo: en las requisas al lugar los investigadores advirtieron la falta de una notebook y un celular, más las llaves del domicilio y de la motocicleta de la víctima. Se investiga al entorno de Gallozo, ya que los accesos a la vivienda no estaban violentados.

En los cuatro casos intervienen la fiscal de Homicidios Dolosos, Georgina Pairola, junto a la Policía de Investigaciones.

SEGUÍ LEYENDO: