Myriam Portillo tenía 49 años: todavía no hay un sospechoso por su muerte
Myriam Portillo tenía 49 años: todavía no hay un sospechoso por su muerte

Myriam Mabel Portillo pasó el último sábado de su vida en casa de Kati, su mejor amiga, que también había sido su cuñada. Había sido invitada a almorzar junto a sus sobrinos políticos. Aprovecharon la sobremesa, conversaron sobre temas de actualidad. A las 18, Myriam anunció que debía retirarse: alguien la aguardaba en su casa de Transradio, partido de Esteban Echeverría. No mencionó quién. Tampoco le preguntaron al respecto: era normal que Myriam recibiera gente. Vivía sola y tenía 49 años de edad, era enfermera y también se dedicaba a vender bijouterie.

Gabriela, su sobrina, la acompañó hasta la puerta y la despidió como tantas otras veces había hecho. Lo que no sabía en ese momento era que la próxima vez que vería a su tía, la encontraría ella misma tirada el martes 5 de noviembre en el suelo de su casa, boca abajo sobre un charco de sangre, con múltiples puñaladas en el cuerpo y el cráneo deformado por una gran cantidad de golpes que recibió con un objeto compatible con una plancha.

Kati había intentado contactarla durante varias horas. Le parecía raro que Myriam no respondiera los mensajes ni recibiera las llamadas. Entonces, le pidió a su hija Gabriela que fuera a buscarla a la casa.

Algunos minutos después llegó hasta la vivienda ubicada en la calle Sierra de Fiambalá al 500. Tocó timbre y nadie contestó, solicitó la ayuda de una vecina que trepó la reja y accedió al patio delantero. Se asomó por la ventana y observó en el suelo algo que parecía un cuerpo en el piso: era Myriam.

Gabriela y la vecina rápidamente llamaron a la policía. Los efectivos que acudieron al lugar tuvieron que romper un candado y tirar abajo la puerta. Cuando ingresaron se encontraron con una escena espeluznante, el cuerpo de Portillo estaba tirado al costado de la cama en su habitación, con gran cantidad de manchas de sangre. Sobre el colchón encontraron un cuchillo de cocina que había pertenecido a la víctima.

El detalle final fue el peor de todos: la plancha con la que le habrían golpeado el cráneo estaba colocada sobre las manos extendidas del cuerpo. El certificado de defunción firmado seis días después en la Delegación Monte Grande del Registro Nacional de las personas autorizó el entierro del cuerpo en el cementerio municipal de la zona. "Paro cardíaco, shock hipovolémico, herida de arma blanca", fueron las causas enumeradas.

Todavía no hay un sospechoso identificado por la muerte de Portillo
Todavía no hay un sospechoso identificado por la muerte de Portillo

La investigación por la muerte quedó a cargo de la UFI N° 1 de Esteban Echeverría con el doctor Andrés Devoto. Las pericias iniciales descartaron que el móvil fuera un robo tradicional, ninguna puerta o ventana estaba forzada, la casa no estaba revuelta y en uno de los cajones de su mesita de luz encontraron un monedero con $3.700. Sin embargo, hubo un faltante que llama poderosamente la atención: el celular de la víctima.

"Creemos que ella dejó entrar a la casa a alguien que conocía. No sabemos si un cliente o alguien con quien llevaba una relación. Una vez en el interior se produjo el ataque. En la autopsia que se le realizó aparece que debajo de sus uñas había restos de ADN. Es decir que se defendió. Todavía no podemos determinar a quién pertenece ese rastro genético", señaló a Infobae una fuente con acceso a la investigación.

Por lo pronto, los familiares no están conformes con la investigación: "En la fiscalía no nos saben decir nada. Nos dicen que está todo en trámite. Que se están moviendo. Nos dijeron que nos quedemos tranquilos que ya va a aparecer el culpable. Ni siquiera nos quieren dar la autopsia. Fuimos más de cuatro veces. Quisimos poner un abogado pero la verdad es que nos sale muy caro. Somos gente trabajadora. No tenemos plata. Lo único que queremos es saber quién fue", le dijo a Infobae Marta Portillo, hermana de Myriam.

En las últimas  horas, fuentes de la investigación apuntaron que dos sospechosos fueron identificados y que pertenecen al "círculo íntimo de Myriam". La carátula viró a "homicidio en ocasión de robo": se descubrió que también faltaba una mochila en su casa.