A cada cliente que visitaba lo hacía vestido del mismo modo: el hombre, de la comunidad gitana, arribaba al lugar ataviado con un saco largo y negro, una camisa de color rojo chillón y una botella en mano. Llegaba listo para para hacer su papel, preparado para el engaño. El individuo se hacía pasar por "sanador" para estafar gente.

En las últimas horas, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires detuvo al sujeto, que ofrecía servicios de curación de objetos de valor para robar pertenencias bajo la excusa de que estaban cargadas de energía negativa y debían ser purificadas.

De acuerdo a las distintas denuncias de las víctimas, el detenido actuaba con un mismo modus operandi: portaba consigo una jarra transparente con agua, cuyo líquido se teñía de rojo al agitarla. Con esa demostración aseguraba que la casa estaba contaminada con energía negativa y necesitaba ser "curada".

El supuesto sanador convencía a los clientes de que los males que los aquejaban estaban alojados puntualmente en su dinero, joyas, alhajas y demás efectos de valor, por lo que debían ser entregados para purificarlos.

Dentro de la misma vivienda, él se encerraba en una habitación con todos los elementos y al retirarse les comunicaba a sus clientes que los objetos permanecían debajo del colchón. Les decía que debían dejarlos allí por una determinada cantidad de tiempo para cumplir con el ciclo de limpieza.

Sin embargo, cuando los damnificados buscaban más tarde sus pertenencias, descubrían que las joyas y el dinero no estaban y en su lugar había billetes falsos.

En otros casos se supo que el falso curandero drogó a sus víctimas y hasta en alguna ocasión los convenció para que abandonen el hogar por unos días. De ese modo aprovechó su ausencia para robar cristalería y demás artículos.

Las denuncias en su contra se acumularon en la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 32, que dio intervención a la División Defraudaciones y Estafas de la Policía de la Ciudad para investigar el caso.

No fue fácil localizarlo, ya que tenía una estrategia para no ser detectado: cambiaba de domicilio permanentemente. Pero esta vez no pudo escapar. Lograron capturarlo en uno de los tres allanamientos (dos en las localidades bonaerenses de José Mármol y Temperley, y el restante en el barrio porteño de Barracas) realizados.

En los operativos la policía incautó $ 3.2 millones, U$D 75.000 apócrifos, siete cadenas de oro, quince anillos de oro y plata, cinco perfumes importados, y elementos de cristalería distribuidos en copas, vasos, platos, carameleras y jarras.

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