Ricardo Jaime fue un pionero. Fue el primer ex funcionario kirchnerista en admitir que fue coimeado. Lo hizo en un caso judicial en el que se demostró que empresas a la que debía controlar mientras fue secretario de Transporte de Néstor y Cristina Kirchner le pagaron coimas. También fue el primero de los ex funcionarios imputados en casos de corrupción en quedar detenido. Está alojado en la cárcel de Ezeiza desde abril de 2016 y en octubre lo enjuiciarán por otros cinco casos de corrupción al mismo tiempo.

El Tribunal Oral Federal 6 comenzará a juzgar a Jaime y a otros imputados por varios delitos en un mismo debate. El denominador común de ese juicio será Jaime y lo acompañarán otras personas en el banquillo de los acusados. Los jueces del TOF 6 son José Martínez Sobrino, Julio Panelo y Fernando Canero. La acusación estará a cargo de la fiscal Gabriel Baigún.

El capítulo más importante del juicio múltiple es el que corresponde al enriquecimiento ilícito del ex funcionario. Se comprobó que durante sus seis años a cargo de la secretaría de Transporte del kirchnerismo adquirió bienes-a través de testaferros- que no pudo justificar.

El ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime
El ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime

Allí hay más de una decena de co imputados, entre amigos, familiares e integrantes del círculo de negocios de Jaime. Según pudo confirmar Infobae a través de fuentes judiciales, la fiscal Baigún negocia con los imputados la abreviación del juicio para que acepten la culpabilidad, una pena y paguen una multa. Si todos accedieran, el juicio por enriquecimiento ilícito no será llevado a cabo.

Entre los tantos imputados por el aumento patrimonial del ex funcionario está Daniel Jaime, uno de los hermanos de quien fuera secretario de Transporte. Daniel Jaime vive en Brasil y pidió-por razones económicas- no asistir al juicio oral. Los imputados tienen la obligación de estar en algunas audiencias determinadas de los juicios orales: la apertura donde se lee la acusación, la indagatoria y el alegato.

Daniel Jaime adujo problemas económicos para costear el viaje y la permanencia en Buenos Aires durante el juicio y por eso pidió ausentarse.La fiscal Baigún se opuso a ese pedido y solicitó que, en caso de no presentarse, se pida la detención de Daniel Jaime. En el caso que se el juicio de abrevie, también deberá presentarse para firmar el acuerdo y para una audiencia de conocimiento .

Daniel Jaime, que tenía una oficina en Puerto Madero y durante el kirchnerismo obtuvo contratos vinculados con empresas que estaban bajo el control de su hermano, tendrá que presentarse como el resto de los imputados, porque de no hacerlo podría ser detenido.

En el caso por enriquecimiento ilícito de Jaime está acusada una de sus hijas, su ex mujer Silvia Reyss, las hijas de ella, su principal testaferro Manuel Vázquez, y ejecutivos de la Terminal de Ómnibus de Retiro, propiedad de Néstor Otero, porque participaron en algunas maniobras delictivas.

En ese mismo juicio oral y público se analizará la responsabilidad de Jaime en dos casos de peculado en los que se lo acusa de usar para beneficio personal autos que estaban asignados a otros sectores de la administración pública. Allí será juzgado también Claudio Uberti, quien estuvo al frente del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI).

Otro de los casos juzgado será una defraudación en el ferrocarril Belgrano Cargas en la que demostró un pago extra de 2,2 millones de pesos –autorizado por Jaime- a una empresa que ganó una licitación para reparar vías del tendido ferroviario en la provincia de Tucumán.

En el mismo juicio oral se acusará a Jaime por la compra de trenes chatarra en España y Portugal lo que implicó una enorme erogación del Estado nacional en material ferroviario en desuso y además, el pago de comisiones ilegales, más conocidas como coimas.

Condenado por su responsabilidad en la Tragedia de Once, por haber admitido dádivas de empresarios a los que debía controlar y por haber intentado robar pruebas en un allanamiento, Jaime se encamina a un nuevo juicio.

El juicio que comienza en octubre próximo será una especie de compendio de los negocios oscuros que se hicieron durante seis años en la secretaria de Transporte de la Nación.

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