El Gordo Valor, polémico: “A Robledo Puch le cargaron muertes y Puccio en la cárcel era un hombre recto”

El ex líder de la superbanda cuenta su experiencia carcelaria con el Ángel Negro y el ex líder del clan que secuestraba y mataba empresarios en la década del 80

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La última vez que El Gordo Luis Valor había ido al cine fue en 1985. Aquella vez vio Bairoletto, la aventura de un rebelde, protagonizada por Arturo Bonín e inspirada en el bandido romántico que les robaba a los ricos y repartía el botín entre los pobres.

Pocos días después de recuperar su libertad, el ex líder de la superbanda volvió a entrar en un cine. Y una vez más para ver la leyenda de otro criminal histórico del delito argentino. Vio El Ángel, basada en la historia del asesino Carlos Robledo Puch.

A diferencia de la mayoría de los más de un millón de espectadores que vieron la película dirigida por Luis Ortega, Valor -ex ladrón de bancos y blindados- conoció en la cárcel al llamado Ángel Negro, que entre 1971 y 1972 mató a once personas por la espalda o mientras dormían.

Valor lleva dos meses libre y acaba de publicar un libro llamado "Mi vida", que cuenta su historia desde sus primeros robos hasta su última caída.

-Ya me había olvidado de la experiencia de ir al cine -dice Valor a Infobae-. Fui con mi esposa Nancy y con mi hija. Nos compramos pochoclo. La última vez había sido en un cine de Polvorines. Ahora los cines están en los shopping. Una cosa de locos.

El Gordo Valor con su esposa Nancy

-¿Le gusto El Ángel?

-Sí, me encantó. Está muy bien hecha. Admiro mucho a Luis Ortega. El mismo aclara que está inspirada en la realidad, hay cosas que no fueron así. Después el tema de la homosexualidad de Robledo no sé. Además no puedo juzgar porque no conviví nunca con él, no sé si es verdad o no. De todas maneras a él lo conocí.

-¿Qué puede decir de su contacto con Robledo?

-En 1975 yo estaba en la cárcel de Olmos, cuando él estaba alojado en el quinto piso. Cada vez que bajaba, porque recibía muchos diarios por el tema suyo, nos traía siete u ocho diarios todas las semanas. El podía bajar por una escalera, pasaba por control, hablaba con otro muchacho y arreglaba para recibir cartas y diarios. Yo era muy joven, y él nos los traía para que pasáramos el rato. Yo los leía. Estuve cómo un año y después baje al segundo piso.

-¿Mató a más o a menos de once personas?

-Creo que a menos. Muchas menos. No hablé con él de su historia. Cruzamos saludos. Buena onda. Pero lo que conozco lo conozco por los dichos.

-¿Qué dichos?

-De personas del hampa. El confesó que mató a tres pero el resto fue empapelado. Lo demás es todo grupo. No nos olvidemos que era un pibe joven que pudo haber sido presionado. El conocimiento que tengo es que a él lo verduguearon, más cuando se trata de esclarecer delitos en un lugar que en ese momento la policía te llevaba y te daba maquina y te hacía bolsa. Después seguían con los tormentos del submarino seco. Pero este, el muchachito Robledo Puch, era muy joven. Conozco gente que por tener un arma le pasaron picana y le cargaron muertes que cometían ellos.

-Uno de los investigadores del caso admitió que Robledo fue torturado y que cuando lo detuvieron seguían los crímenes en esa zona…

-Es así. Imagínate que este muchacho que se pudo haber hecho cargo de un hecho o dos y le metieron todo lo que había en el tintero, lo reescribieron. Y una vez que lo reescribieron se hicieron los copetudos todos los comisarios y todo homicidio que había se lo metieron al pibe. Y no investigaron nada.

-¿El hampa criolla considera a Robledo un buen ladrón?

-El pibe era ágil para subirse a los techos y meterse por las claraboyas. Era como un gato. En esa época había cada nene pesado que ni les cuento. Tipos que no necesitaban estar armados para meter miedo. Pero Robledo es un misterio. Ahora dicen que no va a salir más… 46 años lleva. Lo entiendo porque yo pasé 33 años presos. Es lo peor. Para mí se limpiaron con el muchacho ese, pero bueno. Le tocó vivir épocas difíciles y, como todo joven, pudo haber sido presionado para firmar algo que no hizo. Te digo todo esto porque tengo algo de información de su caso y porque yo la sufrí también. Estuve detenido mucho tiempo por un delito, el robo en la localidad de La Reja, que no cometí. No estuve nunca ahí. Estaba con mi familia, en una casa en Mataderos y de pronto decían que yo estaba tirado ahí en el piso y que había muerto o estaba malherido.

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-Otro personaje famoso del crimen que conoció fue Arquímedes Puccio, el siniestro secuestrador…

-Era un hombre recto…

-¿Un hombre recto secuestra y mata?

-Déjeme terminar. Un hombre recto dentro de la cárcel. Ese es otro mundo. Puccio era de la mafia siciliana o calabresa. Era una persona seria y fría. Era bibliotecario en el penal de Devoto, en el centro universitario. Al pibe, a su hijo Alejandro, también lo conocí. Alejandro era un buen muchacho, no se llevaba bien con el padre, pero eso es problema de familia. Prefiero no meterme. Me pareció una buena persona, muy educada. El viejo también, era educado, hablaba lo justo.

-Sin embargo fuera de la cárcel era un psicópata perverso.

-Totalmente. Dicen que era un monstruo que cometió secuestros y crímenes sin disparar. Lo que sé es por lo que dijeron los medios. Pero en la cárcel era correcto, no era una persona mala. Se hacia respetar y hablaba lo justo. Era un hombre de códigos, porque la verdad se la llevó para siempre a la tumba. Cometió secuestros, pero no sé si mató. Ordenaba matar. Seguro está en el infierno.

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