Comisaría 35, en el barrio de Núñez, donde trabajaba el policía abusador
Comisaría 35, en el barrio de Núñez, donde trabajaba el policía abusador

Víctor Eduardo Molinari se creyó impune la madrugada del 22 de septiembre de 2013 cuando aprovechó su status de Policía Federal y, en plena esquina del barrio de Saavedra, le pidió a una chica de 16 años que se quitara la ropa. Seguramente no pensó, mientras la manoseaba, que la adolescente le contaría a su madre y que ella lo iba a denunciar.

Casi cinco años después, la Sala III de la Cámara Nacional de Casación porteña confirmó la condena a cuatro años de prisión para este subinspector por resultar autor del delito de abuso sexual agravado por haber sido cometido por personal perteneciente a una fuerza policial.  Sin embargo, el hombre, exonerado de la fuerza, espera en libertad que la sentencia quede firme por la Corte.

Molinari era jefe de servicio externo de la Comisaría 35° (actualmente bajo la órbita de la Policía de la Ciudad) cuando cerca de las 5.30 de aquel 22 de septiembre abusó sexualmente de una mujer (entonces de 16 años de edad). La chica caminaba por la calle Arias junto a su novio, y el policía aprovechó que el otro oficial llevó a la comisaría al compañero de la víctima y abusó de ella.

El policía abusador iba ese día en un patrullero junto a un chofer. El destino original era el boliche "Kubik", desde donde habían pedido presencia policial. Allí, un empleado del lugar denunció que había sido golpeado por un grupo de hombres y subió al móvil para buscarlos junto a los agentes.

En ese trayecto Molinari le pidió a su compañero que frenara en la esquina de Arias y Moldes, donde vio a una pareja ingresar sospechosamente (para él) a una obra en construcción. Era su víctima junto al novio.

Los policías alejaron al joven y uno de ellos se lo llevó en el patrullero. Pero Molinari se quedó con la chica, a quien le pidió el documento y empezó a preguntarle quién era el hombre con el que estaba, dónde vivía y qué hacía.

La adolescente le respondió que era su novio desde hacía cuatro meses y le pidió que le explicara por qué se lo llevaban. El policía le explicó que tendría que llamar a su mamá porque estaba con un hombre mayor de edad.

Mientras eso ocurría, el novio de la chica empezó a mandarle mensajes y Molinari le pidió que no atendiera. "Ahora estás conmigo", le dijo y luego le preguntó si tenía 16 años. "Qué lástima porque tenés 16, a mí me gustaría tener una novia como vos", agregó el policía.

Luego, el subinspector de la Federal -ahora exonerado- le pidió a su víctima que se fueran a una zona más oscura y allí le preguntó si su novio la había violado, porque él tenía que constatar que ella no estuviera lastimada. Entonces le ordenó que se sacara la remera y le mostrara los senos. La chica accedió porque, según contó a los investigadores, tenía miedo.

El policía la alumbró con su linterna, con la excusa de verificar que el corpiño no estuviera roto y luego le pidió que le mostrara su bombacha. La chica aceptó sin bajarse el pantalón pero Molinari reclamó que lo hiciera.

La esquina de Arias y Moldes donde ocurrió el ataque sexual
La esquina de Arias y Moldes donde ocurrió el ataque sexual

Cuando la adolescente lo hizo, el policía la puso de espaldas contra la pared y le manoseó la vagina por debajo de la bombacha varias veces. La chica le dijo a Molinari que estaba indispuesta y Molinari se limpió su mano con una chalina que su víctima llevaba puesta.

Durante su indagatoria, el policía negó el hecho y dijo sentirse "indignado". Recordó que estaban patrullando porque eran los festejos por el día de la primavera y que había "muchos chicos" dando vueltas. Y argumentó que él había detenido a la pareja porque estaban realizando sexo oral en la calle.

Sin embargo, los testimonios de la víctima y también los análisis de peritos forenses determinaron que Molinari mentía y que tenía "conductas de inmadurez sexual" producto posiblemente del efecto traumático que le generó un cuadro oncológico padecido en uno de sus testículos.

La adolescente declaró ante la Justicia que Molinari la tocó. "Me pidió que me bajara los pantalones y me tocó sobre las ropas, sobre el pantalón", contó la chica dos años más tarde, y agregó que el abusador paró porque apareció de nuevo el patrullero que se había llevado a su novio. Además, negó que estuviera teniendo relaciones sexuales cuando llegó la Policía, tal como contó Molinari.

La chica llegó a su casa y se bañó con la ropa puesta, lo que llamó la atención de su mamá. Al otro día ella fue con su familia a denunciarlo a la comisaría 35°, pero en la dependencia policial no les creyeron y le dijeron a la joven que estaba inventando, que no tenían reportes de que el patrullero hubiera pasado por esas calles ni había registros de detenciones a dos menores.

Para la Cámara, Molinari "omitió cumplir con el deber de otorgar seguridad y protección a los ciudadanos". Y dio por acreditado "el aprovechamiento de las facultades que poseía el autor por ser policía o integrante de una fuerza de seguridad y de la confianza de la que gozan precisamente por ser quienes están encargados de la seguridad de las personas", de manera que consideró tal cuestión como un agravante del delito.

La defensa de Molinari, que seguirá libre hasta que la condena quede firme, presentó un recurso ante la Cámara, pero el Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación (DGN), en representación de la víctima, pidió que fuera rechazado, tal como finalmente ocurrió.

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