Aguardó su turno en el almacén y asesinó al comerciante a tiros sin decir una palabra

Ocurrió en un humilde barrio de Rosario. Según los dueños del local, la víctima era un joven de 21 años que no tenía problemas con nadie. Se investigan los motivos del ataque y todavía se busca al agresor

El Fonavi de Rosario quedó conmocionado por la muerte del joven comerciante (La Capital)
El Fonavi de Rosario quedó conmocionado por la muerte del joven comerciante (La Capital)

Como ocurrió cada sábado de los últimos tres años, Santiago Véliz, de 21 años, se preparaba para cerrar el almacén ubicado en la calle Manuel García al 2000, en el Fonavi de la ciudad de Rosario. Había varios clientes en fila que esperaban ser atendidos. Después de atender a tres vecinos, recibió al siguiente, un hombre de unos 30 años, robusto, y quien, sin mediar palabra, sacó un arma de su pantalón y empezó a disparar sin detenerse.

Uno de los seis tiros que realizó el atacante fue suficiente para asesinar a Véliz, que recibió el impacto mortal del proyectil mientras intentaba esconderse detrás del mostrador.

El joven perdió la vida en un instante y dejó conmocionado a todo el humilde barrio rosarino. "Santiago es amigo de mi hijo desde chiquito y estudiaba en una escuela para adultos para terminar la escuela secundaria. No tenía problemas con nadie. No sé cómo pudo pasar esto", afirmó Walter, el dueño del almacén, al diario La Capital.

Véliz vivía en el barrio Rucci y ayudaba en el almacén del papá de su amigo Federico tres veces por semana. Debido a su constancia en el trabajo, se había hecho conocido entre las viviendas de la zona del barrio Fonavi.

El almacén era peculiar: no tenía puerta de entrada, por lo que se atendía a través de un ventanal. Así, los clientes debían hacer la cola y realizaban sus compras en la misma calle.

"Ese día no había mucha gente. Santi estaba atendiendo a Sandra, una cliente, y detrás de ella llegó este hombre, fornido y de unos 30 años. Santi le preguntó qué buscaba y este tipo sin decirle nada y desde afuera empezó a tirar", relató Walter.

"Después de tirar se fue corriendo con la pistola en la cintura por un pasillo de departamentos y se cruzó con un pariente mío. Le dijo 'no vayan al almacén que se pudrió todo' y lo perdieron de vista", agregó.

Según la investigación hecha por los especialistas, el atacante tiene entre 25 y 30 años, de cuerpo robusto, con pelo y barba negra y usa anteojos de lectura. En tanto, el arma utilizada correspondía a una pistola con calibre de 9 mm.

"Cuando escuchamos los tiros vinimos hasta el negocio porque nosotros vivimos acá en la parte de adelante, y en lo que sería el espacio para el balcón o una salita está el negocio", advirtió Marta, también dueña del local.
"Lo último que dijo fue 'me mató, me muero'", añadió.

En un principio, circuló el rumor de que el atacante quería asesinar a Walter y que le habían advertido eso mediante un mensaje de Facebook. Sin embargo, el propio dueño del local desmintió esa hipótesis.

"No recibimos nada por Face. Además, si lo hubieran querido balear a mi hijo, habría sido más fácil que tirar dentro del negocio. Él estaba casi en la puerta, del lado de afuera, asando pollos".

La causa quedó en manos del fiscal de homicidios dolosos Florentino Malaponte. La opción de un posible robo quedó completamente descartada, ahora se intentará determinar, mediante entrevistas y testimonios de testigos, cuál fue el motivo del ataque.

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