El padre de Nahir no fue al juicio por miedo a que lo linchen

Marcelo Galarza se refugió en su casa familiar mientras su hija recibía el fallo de prisión perpetua por matar a su novio. Más de 500 personas se acercaron a los tribunales para apoyar a la familia Pastorizzo. Las fotos de la sentencia por dentro

La multitud en apoyo a la familia Pastorizzo a la salida del tribunal (Ricardo Santellán)
La multitud en apoyo a la familia Pastorizzo a la salida del tribunal (Ricardo Santellán)

—¿Podemos hablar?

—No.

Marcelo Galarza, oficial principal de la Policía de Entre Ríos, fuma el cigarrillo más amargo de su vida en el balcón de la planta alta de su casa. Lleva el mismo saco de cuero negro cascado típico de policía de franco que llevó en la audiencia del juicio a su hija Nahir en la que fue citado como testigo para defenderla, y, en parte, defenderse a sí mismo: su semiautomática .9 mm reglamentaria fue la que le quitó la vida a Fernando Pastorizzo. Un policía de la fuerza provincial le custodia la entrada, luego de que Galarza y su mujer, Yamina Kroh, denunciaran amenazas y luces intimidantes en plena noche en su living.

Infobae lo saluda desde la vereda, lo invita a hablar. Marcelo se niega y vuelve adentro tras despedirse con un gesto cortés, tirando la colilla al aire. Son las 11:30 del martes y su hija acaba de ser condenada a prisión perpetua por el homicidio agravado por vínculo de Pastorizzo a quince cuadras de distancia de su casa. No hay nadie más en la vereda salvo el policía de custodia, ningún gesto solidario, nadie que le venga dar un abrazo a Marcelo o a su mujer.

Gustavo, padre de Fernando Pastorizzo, minutos antes del veredicto (Ricardo Santellán)
Gustavo, padre de Fernando Pastorizzo, minutos antes del veredicto (Ricardo Santellán)

Nahir decidió no ir a la lectura del veredicto en su contra por consejo de su abogado, Horacio Dargainz, a pesar de un dispositivo de seguridad con seis miembros de la Guardia Especial de la Policía local y una serie de vallas de contención. A Marcelo, Dargainz le aconsejó no ir tampoco.

Más de 500 personas rodearon el tribunal para apoyar a la familia de Pastorizzo, más de 500 personas que vitorearon al escuchar al juez Mauricio Derudi pronunciar la condena. No había nadie para apoyar a Nahir, ninguna de sus amigas, ninguno de los 7.800 que clickearon "me gusta" en su irónico y bizarro club de fans en Facebook. La presión en Gualeguaychú era obvia. "Los iban a volver locos", dice alguien cercano a los padres de Nahir, "no sabíamos qué iba a pasar, mirá si la absolvían." Marcelo Galarza y su esposa llegaron a una conclusión bastante evidente en sus mentes: podían terminar linchados si mostraban la cara.

Marcelo Galarza y su mujer, Yamina Kroh, la semana pasada en el juicio (Foto: Ricardo Santellán)
Marcelo Galarza y su mujer, Yamina Kroh, la semana pasada en el juicio (Foto: Ricardo Santellán)

El tribunal presidido por Mauricio Derudi barrió con todos los argumentos de la defensa de Nahir: negó la posibilidad de que los disparos hayan sido accidentales luego de sólidos testimonios de peritos oficiales, negó que la joven fuese sometida a violencia de género sistemática luego de analizar chats en su teléfono, con testimonios de amigos y vecinos de la familia que no concordaban entre sí, que fueron fácilmente derribados por las preguntas del fiscal acusador Lisandro Beherán.

Dargainz asegura que apelará la condena: "Hay que esperar a los fundamentos para ver qué pruebas evaluó el tribunal para arribar a sus conclusiones", dice el abogado tras el fallo en las escalinatas de tribunales. Nadie lo insulta o lo escupe, nadie lo trata de lacra o intenta lincharlo. Mientras, seis cámaras en simultáneo tomaban a Gustavo Pastorizzo, a su ex mujer, Silvia Mantegazza, la madre de Fernando, llorando como aliviada. Carla, hermana de Pastorizzo, recordó a los padres de Nahir en una FM local: "Nunca se acercaron a pedir disculpas, más bien se dedicaron a ensuciar a mi hermano."

Las lágrimas de Silvia Mantegazza, la madre de Pastorizzo, a la salida de la lectura (Ricardo Santellan)
Las lágrimas de Silvia Mantegazza, la madre de Pastorizzo, a la salida de la lectura (Ricardo Santellan)

La simbiosis de Marcelo con su hija es casi total. El oficial principal aseguró que Nahir era su debilidad cuando declaró en el juicio, Nahir misma quiso declarar a favor de su padre luego de que el área de Asuntos Internos de la fuerza provincial amenazara con arrestarlo 40 días por descuidar su pistola. Nahir, según dispuso el tribunal, seguirá en la Comisaría de la Mujer de la ciudad entrerriana hasta que su sentencia quede firme: el director de la Unidad Penal N°9 de Gualeguaychú, una cárcel mixta con lugar para diez mujeres presas que incluye una pequeña granja y espacios abiertos, aseguró que no tiene cupo para recibirla.

Gustavo Pastorizzo recibe el afecto de la multitud (Ricardo Santellán)
Gustavo Pastorizzo recibe el afecto de la multitud (Ricardo Santellán)

De vuelta en la casa de los Galarza, el policía de consigna prohíbe sacar fotos, algo ridículo de cara a que la casa de los Galarza está en la vía pública. "Órdenes de la jefatura", dice, todo rígido. Cerca de Marcelo, hoy de licencia de sus funciones como policía, aseguran que intentará visitar esta tarde a su hija en la Comisaría de la Mujer de Gualeguaychú. Puede que no la vea: los martes no son días de visita. La pena de prisión perpetua garantiza a Nahir unos 35 años de cárcel: saldrá a la calle con 54 años de edad, si todos los recursos fallan. A la salida del tribunal, el padre de Fernando Pastorizzo sintetizó su desprecio por Nahir en una frase: "A partir de hoy empieza a morir". 

La casa de Nahir Galarza esta mañana tras la sentencia (Ricardo Santellán)
La casa de Nahir Galarza esta mañana tras la sentencia (Ricardo Santellán)
 
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