Gabriel Guevara, en el momento de su detención
Gabriel Guevara, en el momento de su detención

Así como se la contó a la Justicia, la historia que relató Gabriel Guevara, el marido de la enfermera Marcela Coronel, asesinada a fines de mayo en Longchamps, no exhibe fisuras aparentes. El hombre se deslindó de la responsabilidad de la muerte de su esposa y del abandono de su beba con un hilo argumental que, en apariencias, cierra: apunta contra su hermano Pablo, ex policía, violento y con antecedentes peligrosos y se declara inocente. Pero el joven de 25 años sigue preso. ¿Por qué? Porque los investigadores miran más allá de sus palabras. Y no le creen.

Guevara declaró durante la mañana del martes 12 de junio en los Tribunales de Lomas de Zamora ante la fiscal de Violencia de Género Marcela Juan y se apoyó en la hipótesis que su propio padre planteó a los investigadores: que fue su hermano Pablo el que mató a la enfermera mientras él estaba en el trabajo, basados en sus antecedentes, en la falta de dinero en la casa que habitaban y en las imágenes que captaron las cámaras callejeras, de él con el bebé de Gabriel y Marcela en brazos, minutos antes de abandonarlo en el patio delantero de una casa de la zona.

"Mi hermano es muy violento, a mi papá lo ahorcó y estuvo a punto de matarlo, yo le pegué una patada en la cabeza. A la suegra le puso un arma en la cabeza siendo policía, y de la Policía lo echaron por hurto de una moto que él sacó del depósito", comentó Gabriel Guevara ante Juan, según consta en el expediente de su declaración, al que tuvo acceso Infobae.

Marcela Coronel junto a su hija
Marcela Coronel junto a su hija

Gabriel Guevara, que junto a su hermano está detenido desde el último sábado por orden del juez Gabriel Vitale, relató todo lo que hizo el pasado 28 de mayo, cuando la enfermera de 33 años fue asesinada. Según dijo, él estaba en su trabajo cuando le avisaron que en Facebook había aparecido su pequeña hija abandonada.

El marido de la víctima está acusado de homicidio calificado por alevosía y por el vínculo. Y su hermano permanece sindicado como coautor del hecho, y partícipe principal. Los investigadores creen que Gabriel Guevara le pegó tres hachazos en la cabeza a Coronel y que Pablo ayudó a esconder el cuerpo y limpiar la escena del crimen.

Los investigadores le tienen los ojos encima, entre otras cosas, por las contradicciones en sus declaraciones. Al principio, el hombre planteó que el crimen podría haber sido cometido por unos vendedores de drogas que él echo de su trabajo (era vigilador en el Centro de Integración Monteagudo), como una venganza. Lo sostuvo cuando relató ante la fiscal que había sido amenazado y además porque, cuando quiso salir para su casa, al haber hallado a su hija en la calle, su moto tenía las ruedas pinchadas.

Pero el marido de la víctima aseguró que cambió su hipótesis tras escuchar a su padre, quien piensa que podría ser Pablo el autor del crimen. Gabriel contó que su hermano quiso suicidarse tiempo atrás y que él y Marcela decidieron que viva un tiempo con ellos. Pero admitió que es una persona con problemas. "Pablo no fue criado con nosotros, no tiene los mismos principios de familia unida que nosotros. El a los 14 años se puso en pareja con una chica de 28 años, siempre lo acepté porque es mi hermano pero no tenemos mucha afinidad", le dijo Guevara a la fiscal.

Según Gabriel, un indicio es clave para considerar que fue su hermano el asesino. Y es que una de sus sobrinas vio que que en Facebook él usaba el teléfono celular dorado que pertenecía a su esposa. "Yo sentí una impotencia, terminé el mate y pensé si fue él que las pague", relató.

El teléfono que pertenecía a la enfermera y estaba en poder de Pablo Guevara
El teléfono que pertenecía a la enfermera y estaba en poder de Pablo Guevara

Según supo Infobae, los investigadores no descartan la hipótesis del padre de los Guevara, pero están prácticamente convencidos que fue Gabriel, quien tenía una relación conflictiva con su esposa. "Seducía a las amigas de ella, y andaba con otras mujeres, de hecho la noche previa al crimen venía de estar con una. Y ella estaba muy enojada", explicó una fuente del caso.

Los compañeros de la víctima, que trabajaba en el Hospital Italiano, contaron que ellos conocían que Marcela sufría de violencia de género. "Es evidente que acá estamos ante un femicidio aberrante", comentó a la prensa uno de ellos, César Latorre.

Los investigadores sospechan que cuando él llegó de estar con la otra mujer, durante la madrugada del 28, Gabriel Guevara y Marcela Coronel discutieron, él la mató con el hacha y le pidió a su hermano que limpiara la escena del crimen y sacara a su hija. El cuerpo de Coronel fue "hallado" por el propio marido en un allanamiento de la Policía. Estaba en un cuarto de la casa que la familia usaba para guardar juguetes de su hija, envuelto en unas frazadas.

La hipótesis del padre, es que Pablo Guevara, quien al haber vivido en la casa conocía los movimientos de la pareja, entró a robar unos ahorros cuando Coronel salió a comprar por la mañana del 28 de mayo, y que la mujer volvió, lo encontró y él la mató. Pero las ropas que fueron halladas con sangre no pertenecen a él sino a Gabriel.

Pablo debía declarar ante la fiscal Juan también el 12 de junio. Pero no emitió ni una palabra. Usó su derecho a permanecer callado. Gabriel, en cambio, cerró su indagatoria con un pedido, cuya sintaxis puede interpretarse de diferentes formas: "Quiero justicia por mi hija y que se sepa toda la verdad. Y por mi mujer también".

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