(Foto: Martín Rosenzveig)
(Foto: Martín Rosenzveig)

"Mi vida fue una vida de fracasos en la lucha contra la corrupción, todos los casos previos al Lava Jato fracasaron", afirmó el fiscal federal de Brasil, Deltan Dallagnol en una conferencia organizada por el Ministerio de Justicia de la Nación en el marco del Programa Justicia 2020. "Yo decidí no desistir", agregó con entusiasmo el jefe del equipo fiscal a cargo de la operación de combate a la corrupción más importante de la historia brasileña. Según un estudio en Brasil, de 100 casos de corrupción, 97 quedan totalmente impunes.

Lo que siguió fue un encendido y vibrante relato en el que Dallagnol contó detalles del caso de sobornos que provocó un terremoto político en Brasil cuyos remezones se están sintiendo en el resto Latinoamérica, incluida la Argentina.

El fiscal destacó la importancia del intercambio y la colaboración internacional sobre investigaciones contra la corrupción. El Lava Jato corrompió gobiernos de 12 países y lavó dinero de esas coimas en 10 países diferentes de aquellos 12. Para avanzar con la investigación en este gigantesco rompecabezas fue necesario ir armando las piezas en 22 diferentes países alrededor del mundo. Esto muestra con claridad las características del lavado de dinero, un delito cada vez más profesional y más complejo. Este tipo de crimen se ve favorecido por una dolencia que padece América Latina, un tipo de corrupción específica: el capitalismo de amigos. Lo que se descubrió en Brasil también se reproduce en mayor o menor grado también en Argentina.

El Lava Jato se expandió a diversas ciudades brasileñas pero comenzó en Curitiba, donde Dallagnol coordinó el trabajo de trece procuradores y 60 personas destacadas especialmente para ese caso.

Los números de esa operación son abrumadores. Es el mayor caso de corrupción de Brasil. Más de 1.700 procedimientos judiciales, más de 950 allanamientos y detenciones, más de 500 pedidos de cooperación internacional en más de 50 países, se hicieron más de 160 acuerdos de colaboración premiada con personas físicas y más de 10 acuerdos con empresas. Se investigaron más de 26 millones de transacciones financieras por un valor de 5000 millones de dólares. Sólo en Curitiba hay en la actualidad más de 300 acusados y más de 120 condenados a más de 1.900 años de prisión por crímenes como corrupción, lavado de dinero y organización criminal.

La investigación del Lava Jato comenzó en 2014 como un caso de lavado de activos cometido por una red de lavadores especializados llamados "doleiros". Uno de ellos, Alberto Youssef, realizó un pago por la compra de un auto de alta gama que obsequió a Paulo Roberto Costa, un ex director de Petrobras. La pesquisa sobre Costa descubrió que tenía más de 23 millones de dólares escondidos en cuentas en Suiza. En agosto de 2014, el ex director de la petrolera brasileña decidió cooperar con la Justicia y señaló varias contrataciones en las que había corrupción.

Ese fue el inicio del Lava Jato. A partir de allí -como un efecto dominó- varios involucrados en estas operaciones ofrecieron colaborar. El fiscal Dallagnol destacó la importancia de los acuerdos de colaboración en la lucha contra la corrupción, sin ese instrumento sería imposible probar el pago de sobornos que son ocultados por modernas técnicas de lavado de dinero.

En el camino de la investigación, el fiscal Dallagnol y su equipo enfrentaron innumerables escollos. El procurador impulsó un conjunto de leyes anticorrupción a través de una iniciativa popular que en poco tiempo logró reunir más de dos millones de firmas y que obligó al Congreso a tratar el paquete que se aprobó en forma unánime. En momentos en que se estaba negociando el acuerdo de colaboración con Odebrecht, la noche siguiente a la tragedia aérea del club de fútbol Chapecoense, mientras todo Brasil lloraba a las víctimas, los congresistas brasileños "destriparon" el paquete de leyes anticorrupción y aprobaron un proyecto que frenaba la investigación.

Pese a las dificultades, por la operación Lava Jato en Curitiba dos socios de las mayores constructoras brasileñas, nueve ex parlamentarios, un ex Presidente de la Cámara de Diputados y un ex Presidente de la República fueron condenados y están presos por corrupción. Ya existe un compromiso de devolución de 3.500 millones de dólares que habían sido desviados, ya fueron recuperados 242 millones de dólares y 800 millones están congelados en Suiza. "No me digan que los brasileños o que los argentinos o que los latinoamericanos no pueden luchar contra la corrupción", afirmó con entusiasmo el fiscal Deltan Dallagnol en el final de su exposición.

Brasil está viviendo un momento histórico. Es la primera vez que un Presidente de la República en ejercicio enfrenta acusaciones de corrupción. Pero no sólo Michel Temer, seis personas muy próximas a él están imputadas y tres de ellas fueron presos. Lula, el ex Presidente más popular de la historia brasileña, está preso condenado por corrupción. Las investigaciones involucraron a seis presidentes del Senado y cinco presidentes de la Cámara de Diputados, inclusive los actuales. La colaboración de sólo una empresa implicó 415 políticos de 26 diferentes partidos imputados por corrupción, un tercio de los senadores, un tercio de los ministros de Estado y casi la mitad de los gobernadores.

La colaboración brindada por otra empresa permitió investigar a más de 1.800 políticos.