(Adrián Escandar)
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La causa por el asesinato de Jorge Lios Irigoytía, un joven dealer adicto a la pasta base, tuvo un avance en las últimas horas. La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Gustavo M. Hornos (presidente), Mariano Hernán Borinsky y Juan Carlos Gemignani, resolvió un conflicto de competencia entre el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 6 y el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 8 de la Capital Federal.

En el fallo, se determinó que la causa sea juzgada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 6, que tiene a su cargo el caso contra el principal sospechoso por los tres balazos que recibió el joven adicto y otros 14 imputados por su presunta actuación dentro de una organización dedicada al narcotráfico dentro de la Villa 31, cuyo jefe sería César Morán De la Cruz, alias "El Loco César".

Jorge Luis Irigoytía tenía apenas 18 años. Oriundo de la zona norte, Irigoytía era un adicto a la pasta base que solía ser visto en la estación Palermo del tren San Martín y en los accesos de la Villa 31. Lo encontraron muerto a tiros el 1° de marzo pasado frente a un rancho en la Villa, con varios dedos amputados.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

El joven había pasado de cliente a dealer en la clásica mecánica de la banda, para quedarse con algo que, en los cálculos de Morán, no le correspondía, lo que le garantizó la muerte. Sus sicarios rápidamente le pusieron un precio a su cabeza: 20 mil pesos a cualquiera que lo entregue.

Irigoytía, según la elevación a juicio de la banda remitida por Di Lello a juez Lijo, no sería el único que sufrió esta suerte. La banda de Morán de la Cruz, por lo visto, tenía una pequeña prueba para sus adictos traficantes: "Una de las últimas declaraciones, de fecha 18 de junio, da cuenta que la banda investigada adoptó como modus operandi para la venta la entrega de una 'piedra' de 10 gramos de pasta base de cocaína a consumidores por un valor de $1300 para su comercialización, debiendo luego abonar el producido de la venta, siendo que en caso de no hacerlo son secuestrados y mantenidos ocultos en las casas utilizadas para la venta de drogas, donde eran golpeados, mutilados, quemados con cigarrillos".

El texto continúa: "Si se trataba de mujeres, eran violadas de manera reiterada por varios integrantes de la banda. Luego de varios días de cautiverio eran liberados. Si no, decidían darles muerte y arrojar sus cuerpos en diferentes lugares del barrio".

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