Fredy Rivas, principal detenido por la muerte de Torrico Herbas.
Fredy Rivas, principal detenido por la muerte de Torrico Herbas.

Ser demasiado codicioso a veces no conviene. El 18 de julio pasado, Juan Carlos Torrico Herbas fue encontrado muerto de seis tiros distribuidos entre su cabeza y su cuerpo en la manzana 105 de la Villa 31.

Torrico Herbas había nacido en Perú hace 23 años. En la frágil geopolítica de la Villa, que el cadáver de un peruano aparezca en la manzana 105 no es un dato nada menor: la manzana 105 es pleno barrio paraguayo, el territorio que una vez fue controlado por bandas de traficantes como como "Los Sampedranos" y jugadores guaraníes de peso como los hermanos Costa Fouz, con su corralón ilegal y boliche "Tarzán" en la manzana 109, no muy lejos de la manzana 105. El jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta decidió convertir a "Tarzán" en su oficina de Retiro, luego de que un operativo ideado por el fiscal Jorge di Lello y el juez Ariel Lijo expulsara a los narcos del lugar a mediados del año pasado.

El homicidio de Torrico Herbas recayó en la Fiscalía N°35 a cargo de Ignacio Mahiques, con una investigación bajo la firma del juez Luis Zelaya. Esta semana, luego de tareas de inteligencia de la Policía de la Ciudad, Mahiques logró el arresto del principal sospechoso. Fredy Gaona Rivas, oriundo de Paraguay, vecino de la Villa, ya había sido procesado por el Juzgado Federal de General Roca, acusado de transporte de marihuana. De vuelta en Capital Federal, Gaona Rivas tiene un expediente en su contra en el Juzgado Federal N°10 por el mismo delito. Fue capturado en Los Hornos, zona de La Plata, según consignó el diario platense Hoy. Tras su arresto, se negó a declarar. El paraguayo no habría baleado solo a Torrico Herbas; el fiscal del caso sospecha de un cómplice que permanece prófugo.

La investigación reveló la filiación del muerto. Fuentes alrededor del expediente aseguraron a Infobae que Torrico Herbas trabajaba como "vigilador" de los kioskos de la banda de César Morán de la Cruz, un sanguinario capo que controló históricamente la zona del Playón Este y el barrio adjunto a las vías del tren San Martín, con bunkers como la "Casa del Pueblo" e imputaciones por salvajes homicidios a adictos convertidos en dealers. A Torrico Herbas, su afán de despegar le costó la muerte.

La “Casa del Pueblo”, el bunker de la banda de César Morán.
La “Casa del Pueblo”, el bunker de la banda de César Morán.

Los investigadores sostienen que un mes antes de morir, Torrico Herbas se acercó a los traficantes paraguayos de la Villa 31 para cobrarles un peaje de cinco mil pesos semanales por dejarlos traficar en territorio de peruanos. Era un atrevimiento considerable para un simple vigilador. No solo les cobró este peaje; lo habría hecho también por su cuenta, a espaldas del control de la banda de Morán de la Cruz. Los paraguayos aceptaron. Llegaron a abonar tres semanas de canon. Al cabo de la cuarta, se hartaron.

Un dealer conocido como "Oki" o "El Pacú" era quien se encargaba de pagarle a Torrico. El peruano había llegado a su casa para exigirle el pago. "Pacú" estaba acompañado de "Bombilla", otro miembro de su banda: "Bombilla" le habría atestado dos puñaladas al peruano, que pudo huir hasta su casa en el asentamiento. Torrico volvió al domicilio de "Pacú" con un arma y abrió fuego, aunque no mató a nadie. Su muerte habría sido un ataque sicario. "Pacú" y "Bombilla" le habrían pagado a Gaona Rivas para que haga el trabajo sucio.

La muerte de Torrico dice bastante. Es un signo de lo que ocurre en el tenso poder narco de Retiro. Los capos peruanos -"Ruti" Mariños, recientemente procesado por el juez Sergio Torres y César Morán, investigado por el fiscal Di Lello- así como los paraguayos vieron su poder erosionado a lo largo del último año y medio de cara a fuertes redadas que mermaron sus stocks de droga, sus arsenales y sus hombres.

Gaona Rivas ya había sido procesado por transportar marihuana.
Gaona Rivas ya había sido procesado por transportar marihuana.

Los operativos pacificaron la zona, llevando el índice de homicidios a un mínimo. Miriam Cabana, alias "La Chona", ex pareja de Mariños, fue la última presunta traficante en caer en caer, acusada por el fiscal Federico Delgado de manejar una serie de kioskos de cocaína. Pero en la Villa 31, no importan los capos, no importan los kilos, no importan las pistolas: importa el territorio donde los adictos saben que está la droga. Así, en la aparente anarquía, los nuevos jugadores buscan llegar a la cima de la pirámide transa de ladrillo hueco.