Buscaban las pruebas por un asesinato y terminaron encontrando a un funcionario judicial que cultivaba marihuana

El joven explicó que cultivaba para paliar los dolores de su madre a raíz de una enfermedad. Los detalles de la historia detrás de esta causa

Plantaciones de marihuana (archivo/ Whitney Curtis/The New York Times)
Plantaciones de marihuana (archivo/ Whitney Curtis/The New York Times)

Todo comenzó como un error, pero se convirtió en una causa que tuvo como acusado a un funcionario judicial. Es que el 7 de mayo pasado agentes de la Brigada de la División Homicidios de la Policía de Córdoba buscaban las pruebas de un homicidio. Tenían como objetivo secuestrar un arma, hacer filmaciones, identificar a un presunto asesino. Llegaron entonces hasta una casa y golpearon la puerta. Pero resultó ser la dirección equivocada. Estaban tocando el timbre del vecino del sospechoso.

Cuando G.N.F., el empleado de una fiscalía de esa ciudad, les abrió la puerta, les habilitó a los policías encontrarse con las pruebas de lo que sería su propia causa judicial: ahí habían cinco macetas con plantas de cannabis sativa de un metro de alto bajo un gazebo de aluminio instaladas en el living, con medidor de temperatura, filtro de aire, lamparas led y fertilizadores. Al llegar al cuarto, había otras cuatro macetas que estaban dentro del placard. Esos plantas habían crecido 60 centímetros.

Fue así que G.N.F terminó siendo el protagonista de su propia causa judicial. Una causa que terminó días atrás, cuando la jueza de Control de Lucha Contra el Narcotráfico María Dolores Morales hizo lugar al pedido de la fiscalía y sobreseyó al involucrado.

El fallo determinó que el imputado no estaba cultivando para “insertar su producido en la cadena de tráfico de estupefacientes” sino para ayudar a los dolores de una enfermedad crónica que padece su madre. Y entendió que desde la sanción de la ley 27.350 existe “un nuevo escenario” legal, en donde el cultivo de marihuana “puede no quebrar la salud pública”.

Pero fue el propio funcionario judicial, en su rol de acusado, el que le explicó, en indagatoria, a los investigadores por qué tenía esas plantas en su casa. Sin esquivar declararse como un consumidor ocasional. “Me gustaría empezar explicando cuál es mi comienzo con el consumo de marihuana”, dijo el joven protagonista de esta causa cuando le tocó declarar una semana después de que la policía llegara a su casa. Según explicó, en el 2008, a su 18 años, “como curiosidad” fumó de manera “esporádica” y “recreativa”, pero “con el paso de los años” fue investigando y descubrió que el cannabis le daba “otros beneficios”.

Me permitía canalizar el estrés o ansiedad causados por la vida cotidiana, no por ningún problema psicológico sino por la vida cotidiana, sobre todo el estrés causado por trabajar en la Unidad Judicial”, admitió.

La marihuana, como una cura para las dolencias crónicas (Foto de archivo)
La marihuana, como una cura para las dolencias crónicas (Foto de archivo)

El cultivo llegó en 2019. Su madre, paciente con obesidad, comenzó a padecer dolores crónicos, hubo que operarla de la rodilla y quedó gran parte del tiempo postrada. Ahí se agravaron sus problemas articulares. Después de consultar varios especialistas, la propuesta del aceite de cannabis resultó una alternativa para ayudarla.

El joven afirmó que su madre buscó cómo conseguirlo, “claramente” en forma clandestina, porque “hasta ese momento el uso de aceite de cannabis sólo estaba previsto legalmente para casos de epilepsia refractaria”. Solo podía acceder a un aceite “confeccionado de manera casera o artesanal”, pero como no tenían ningún tipo de indicación médica o instructivo ni sabía como aplicarlo no le dieron resultados.

“Yo por conocer del tema y ser usuario de la cannabis decidí investigar por mi propia cuenta -declaró-. En ese momento en medio de la pandemia, el año pasado 2020, en donde la situación de mi madre se agravó más por ser paciente de riesgo y llevar una vida más sedentaria aún por encontrarse prácticamente postrada en la cama por los dolores crónicos que padecía, esa situación de preocupación del estado de salud de mi madre me llevó a que en los tiempos libres debido al sistema de rotación de turnos de la Unidad Judicial, decidí correr el riesgo de cultivar por mis propios medios para intentar lograr un aceite que le sirva a mi madre, de buena calidad y conociendo la procedencia”, explicó.

El joven admitió que consiguió el equipamiento que secuestraron en su casa “para tener productos de la mejor calidad posible para mi madre”. Por eso, dijo, “el sistema de ventilación y de temperatura”. También consiguió por internet “semillas importadas de un banco de Holanda, específicamente con un porcentaje de CBD, que es el principio activo propio de la especie cannabis destinada al uso medicinal, justamente con la intención de elaborar el aceite para mejorar la salud de mi madre. En diciembre tuvo su primer cultivo. Como no dio “muy buenos resultados”, lo suspendió.

Pero en marzo, añadió, el Ejecutivo reglamentó a nivel nacional el uso medicinal del cannabis, y por eso empezó a buscar de nuevo la forma de tener un cultivo legal. Uno de los requisitos de cultivar para terceros es una receta médica que debe ser cargada en el registro nacional del Reprocann. Hizo los trámites y contactó vía un amigo a un médico al que le pidió la receta. Los diálogos, explicó, estaban en los whatsapp del teléfono que le habían secuestrado en el allanamiento. Contó también que mantuvo una entrevista con el médico y que probó con su segundo intento de cultivo a la espera de tener el certificado que lo autorizaba como cultivador medicinal.

Aceite de Cannabis (Pexels)
Aceite de Cannabis (Pexels)

Y tras quejarse porque sus trámites se demoraron porque en Córdoba la ley no estaba reglamentada aún, el joven recordó cómo terminó acusado: “hasta que sucedió este tema de manera insólita” cuando “lamentablemente la Unidad Judicial de Homicidios constató mal domicilio a allanar en su causa” y de pronto sufrió “la experiencia de un allanamiento”.

Uno de los puntos que subrayó en su declaración fue que en la reglamentación de la ley se establece el límite exacto máximo de plantas que se pueden tener con dicha finalidad: nueve, precisamente la cantidad que le secuestraron. “Tenía nueve plantas para estar dentro del marco de ley”, subrayó. “Y quiero aclarar obviamente que no se secuestró nada relacionado a fraccionamiento o flores secas, balanzas, etc., y no tengo la intención ni la necesidad de dedicarme a la comercialización de estupefacientes. En mi celular tampoco van a ver que yo haya ofrecido marihuana a la venta, lo único que pueden ver es el consumo recreativo y las averiguaciones para el uso medicinal”, resumió.

El fiscal que intervino en la causa pidió el sobreseimiento. No solo se escuchó al acusado. También a los vecinos que hablaron de la buena conducta del funcionario judicial. Además se constató la enfermedad de su madre. La jueza coincidió en el dictamen y firmó la resolución en donde se hacía caer la acusación contra el involucrado.

La causa viene a ratificar la jurisprudencia que ya se había abierto en Jujuy, en donde se sostuvo: “La cannabis no siempre es mala, no siempre es droga. Porque hay utilizaciones de ella y de sus derivados que lejos de provocar dañosidad en la salud humana pueden protegerla, remitiendo algunas patologías, o calmando sus síntomas”.

La tenencia de semillas y plantas aun en el ámbito privado y para consumo personal o terapéutico estaba penado por la ley de drogas (23.737) con hasta 15 años de prisión hasta que en 2017, a través de la 27.350, se sancionó una ley para permitir el cultivo medicinal, que sin embargo fue muy criticada por la comunidad de usuarios, médicos y empresarios interesados en el negocio de la marihuana legal.

En noviembre del 2020, el presidente Alberto Fernández publicó un decreto con una nueva reglamentación, que incluía la autorización del cultivo personal y en red para los usuarios, investigadores y pacientes que se registren en el Sistema de Registro del Programa nacional de Cannabis (REPROCANN). El último 12 de marzo, vía el Ministerio de Salud, se habilitó la inscripción -una suerte de declaración jurada- para todos aquellos que quieran cultivar con esos fines para sí o para terceros, certificando el uso medicinal de la práctica.

En junio pasado, el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas presentó un proyecto de Ley ‘Marco regulatorio para el desarrollo de la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial” que promete crear uno 10 mil nuevos empleos.

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