Tras la reapertura de bares y restaurantes, volvieron los controles de alcoholemia en la Capital Federal

Fueron desplegados anoche después de varios meses en distintos puntos de Buenos Aires. Ahora se llevan a cabo con esquemas especiales aprobados por el Ministerio de Salud porteño para evitar contagios de coronavirus

Vuelven los controles de alcoholemia con protocolos especiales


Después de la reapertura de los bares y restaurantes en el marco del Plan Integral y Gradual de Puesta en Marcha de la Ciudad de Buenos Aires en medio de la pandemia del coronavirus, el gobierno porteño decidió que se desplieguen nuevamente en diferentes puntos estratégicos de la Capital Federal los controles de alcoholemia y estupefacientes para automovilistas y motociclistas.

Según precisaron desde el gobierno de la Ciudad, para poder restablecer este tipo de controles, debido a su dinámica y particularidad, la Secretaría de Transporte y Obras Públicas junto al Ministerio de Salud de la Ciudad elaboraron un protocolo especial para cuidar y prevenir contagios tanto de las y los conductores como de los y los agentes que realizan los operativos.

“Volvemos a hacer controles de alcoholemia en la Ciudad, con todos los cuidados para que no haya riesgo de contagio. Como ya podemos circular libremente, sin restricciones, consideramos que es el momento de que vuelvan para garantizar la seguridad de todos los que circulan, y que nadie tenga que sufrir consecuencias porque otra persona comete la imprudencia de manejar alcoholizado”, dijo Felipe Miguel, jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo con daros de las autoridades porteñas, la importancia de estos controles se basa en que el 21% de los siniestros fatales registrados en la Ciudad están relacionados con el consumo de alcohol. “Una conducción adecuada requiere lucidez y capacidad de reacción, el consumo de estas sustancias aumenta el riesgo de siniestros viales y la gravedad de las lesiones ya que afectan la capacidad para conducir: disminuyen los reflejos, la atención y la coordinación”, indicaron desde el gobierno porteño.

“Sabemos que alrededor del 21% de los siniestros fatales registrados en la Ciudad de Buenos Aires están relacionados con el consumo de alcohol, por eso es nuestra prioridad estar presente en las calles para garantizar la seguridad vial de todos los actores del tránsito. Debemos seguir trabajando para cuidar a los vecinos y vecinas, y para seguir construyendo una ciudad más responsable con el compromiso de que los que decidan tomar, no manejen”, agregó a su turno Juan José Mendez, secretario de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre enero, febrero y marzo, se habían llevado a cabo 90.592 controles de alcoholemia, de los cuales resultaron positivos 1.106 (1,2%).

Los controles de alcoholemia tendrán un protocolo especial
Los controles de alcoholemia tendrán un protocolo especial

Según detallaron, habrá dispuestas dos zonas bien delimitadas: la primera, para un primer control con alómetro, y la segunda, para el test con alcoholímetro que determinará el dosaje de quienes resulten positivos del primer control.

Los agentes de Tránsito a cargo del operativo, mantendrán la distancia social en todo momento, harán uso permanente de barbijo triple capa, guantes de examinación, máscara acrílica, y dispondrán de alcohol en gel para desinfectarse las manos. El uso de material preventivo será obligatorio durante todo el control y contarán con material de repuesto para su reposición.

Asimismo, el responsable de manipular el equipo de medición de tipo alcoholímetro, realizará el recambio de guantes entre control y control. Primero se verificará la documentación y luego se llevará a cabo el examen con equipo tipo alómetro. A quienes den positivo, se les realizará el test con alcoholímetro para determinar dosaje.

En cuanto al control del equipo alométrico, la Ciudad aclaró que el agente de Tránsito colocará su cuerpo de costado y no de forma directa, evitando que exista una línea directa entre ambos. Además, se le explicará brevemente el procedimiento al conductor del vehículo. Después, con un soporte alargador que ayuda a mantener la distancia, se acercará el equipo para que la persona realice el control. En caso de haber más de una persona dentro del vehículo, todas deberán usar cubreboca y no retirarlo en ningún momento, con excepción del conductor, para la realización de la prueba.

El agente proporcionará el material descartable al conductor. Deberá ser este quien rompa el envoltorio y manipule la boquilla tanto para acoplarla al equipo de medición como también para su posterior retiro. Luego se le solicitará al conductor que se acerque lo más que le sea posible al borde de la ventanilla.

El oficial en ese momento extenderá de manera completa su brazo y antebrazo alcanzando la mayor distancia posible entre él y el conductor, tratando de ubicarse a la vez al costado de la ventanilla del conductor para evitar quedar dentro del ángulo de soplo directo.

Independientemente de cuál sea el resultado del test, la boquilla quedará en poder del conductor y se le indicará que la arroje en la vía pública. En caso que se obtenga un resultado por encima de los dosajes máximos permitidos, además del procedimiento habitual, se solicitará al presunto contraventor que aguarde dentro del vehículo, con el cubreboca colocado. Se evitará lo más posible la cercanía con el personal del operativo y se dará aviso de cuándo debe abandonar el vehículo.

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